Nomofobia: ¿Puedes estar sin el celular?


Durante las últimas décadas hemos podido ser testigos del avance inconmensurable que ha tenido el terreno de la tecnología, generando un sinfín de desarrollos y masificando su uso a todo nivel. Y es precisamente en ello que radica la principal controversia que surge en torno a todo ello.

Es que lo cierto es que muchos consideran que de alguna manera la evolución de la tecnología se ha tornado contra el propio ser humano y sus principios esenciales, y si bien esto puede llegar a ser cierto, también debemos considerar que en diferentes campos ha permitido dotar de soluciones que antes parecían utópicas.

Tal es el caso de lo que sucede en la medicina, donde los avances en el terreno de la tecnología han permitido brindar respuestas concretas a males que en otras épocas concluían en el final de la vida. Hoy, incluso con el desarrollo de equipos de impresión 3D se estima que en poco tiempo más los pacientes que requieren de algún tipo de trasplante ya no deberán esperar por la llegada de ese órgano vital, ya que podrá ser impreso de acuerdo a los requerimientos orgánicos de cada paciente.

Este tipo de aplicaciones es realmente fantástica, y eso nadie pude dudarlo, no obstante como en todo tenemos que tener en cuenta la naturaleza autodestructiva que muchas veces tenemos los seres humanos, y cómo de una forma u otra atentamos en ocasiones contra nuestros propios principios, valores, e incluso contra nuestra propia subsistencia.

Y es que en líneas generales, la masificación que los desarrollos tecnológicos han logrado tener en los últimos años ha conllevado a un nuevo paradigma mundial, donde la existencia del ser, lejos de lo que planteaban los antiguos filósofos en cada una de sus épocas, ya no consiste en ser materia y ser espiritual, sino en transmutarse en un ser virtual.

Así la tecnología ha pasado a ser parte de nuestra vida diaria, en la mayoría de los casos de manera que muchos catalogamos de enfermiza, donde una persona siente que realmente existe siempre y cuando disponga de las herramientas para hacerlo, es decir no por ser materia y espíritu, sino por tener en sus manos un teléfono inteligente que le permita “perpetuarse” en las redes sociales.

Hoy podemos comprobar lo dicho a nuestro alrededor, con sólo apartar nuestra vista de la pantalla del teléfono y observar cómo se comportan los demás, para darnos cuenta que los desarrollos que pensábamos que fueron inventados para mejorar nuestra vida y permitirnos una comunicación inmediata y constante no son más que la contradicción de estos preceptos, ya que en realidad la dependencia a los teléfonos celulares y a las redes sociales nos han convertido en seres antisociales, que ya no pueden mantener una comunicación fluida cara a cara.

Si quisiéramos analizar sociológicamente las actuales estructuras de la comunicación, podríamos teorizar durante horas, pero en general nuestra conclusión sería siempre la misma, porque debido al mal uso que el ser humano hace de las herramientas que realmente podrían mejorar su vida, lo único que ha logrado es convertirse en autómata de un sistema, el cual se caracteriza por la incomunicación verbal, la falta de contenidos e ideas, la necedad de sentir que no hace falta construir un futuro diferente, que en definitiva conduce a la actual mediocridad de una sociedad en decadencia que avanza sin evolucionar, precisamente porque ya tenemos quien evolucione por nosotros: la tecnología.

¿Esto es real? ¿Esto está sucediendo a nuestro alrededor? Pues lo cierto es que sí, cada vez más nos apartamos de lo que verdaderamente importa en la vida, sólo por hecho de ser parte de una sociedad que está siendo construida sobre la base de la incomunicación.

Y quizás esta sea una buena oportunidad para tomar conciencia de lo que aquí se plantea. Para ello, te invitamos a ver el siguiente video, escrito y dirigido por Gary Turk, con el cual seguramente nos sorprenderemos de hasta dónde podemos llegar a atentar contra nuestra existencia con el uso desmedido y descontrolado de la tecnología.

https://youtu.be/ut7IdSovP_E

Otro muy buen ejemplo de la impersonalidad que ha llegado a causar las herramientas tecnológicas en nuestra vida, y sobre todo en las relaciones humanas podemos observarlo debajo de este video, en un cortometraje titulado “Yo TB TQ”, dirigido por Dani Montes, donde queda en evidencia cómo en ocasiones la tecnología lejos de acercarnos, nos aleja y nos incomunica cada vez más.

https://youtu.be/Zf-YtUuYCDE

Y por último, al final de este párrafo encontraremos un cortometraje llamado “I Forgot My Phone”, escrito por Charlene de Guzman y dirigido por Miles Crawford, donde se expresa la clara enajenación de las personas a través del uso desmedido de los teléfonos inteligentes y las redes sociales, y donde verdaderamente podemos comprobar cómo el ser humano ha dejado de ser materia y espíritu, para convertirse en un ser virtual, que no existe sino no es parte de este sistema.

https://youtu.be/OINa46HeWg8

Este último video es una experiencia que nosotros también podemos vivir. Sólo nos basta con dejar el teléfono celular apagado en casa y salir, a encontrarnos con nuestros amigos, con nuestra pareja, o con nuestros compañeros de trabajo, y así comprobar por nosotros mismos que lo que le sucede a la chica del corto también nos pude suceder a nosotros, porque es lo que hoy pasa en las calles de las grandes ciudades.

Quizás hasta aquí existan quienes están de acuerdo con nuestra postura y quienes no, porque en definitiva de eso se trata ser humanos, únicos e irrepetibles. No obstante, en ocasiones la tecnología puede volverse nuestro peor enemigo, o convertirse en la mayor pesadilla de nuestras vidas.

Por ello, un comentario aparte merece la utilización del teléfono celular en situaciones de riesgo, como es el caso de quienes utilizan el smartphone mientras conducen su vehículo, porque es precisamente allí donde el riego atenta contra la propia subsidencia humana.

Se han hecho y se han escrito cientos de estudios científicos al respecto, que evidencia los reales y potenciales riesgos de accidentes de tránsito que posee el uso de celulares por parte de los conductores de vehículos, y lo cierto es que de acuerdo a las estadísticas, el uso del teléfono móvil se asocia con un aumento de cuatro veces en choques graves, con resultados fatales o lesiones importantes en el conductor y sus acompañantes.

Y precisamente un estudio recientemente realizado permitió demostrar que las deficiencias asociadas con el uso de un teléfono celular mientras se conduce son similares a las que se experimentan al manejar un automóvil en estado de ebriedad, ya que ambas situaciones provocan un importante deterioro en el rendimiento de conducción, independientemente de si el teléfono se utiliza con manos libres o no.

Esto se debe en parte a que al estar hablando por teléfono, el conductor se ve obligado a mantener una concentración en la conversación, lo cual compite por los recursos utilizados del cerebro. Además, el uso del teléfono celular causa una disminución de la visión periférica, de manera similar a estar manejando nuestro vehículo con un par de anteojeras de caballo. Si te interesa puedes leer el estudio en este enlace.

¿Cuál es el principal riego de todo esto? Pues bien, que nos convertimos en un verdadero peligro que atenta contra nuestra vida y la vida de los demás.

Con respecto a ello, debajo de estas líneas te acercamos un video perteneciente a una campaña creada para concientizar a la población sobre el uso del teléfono celular al conducir un vehículo, donde de una manera brutal nos muestra las consecuencias fatales que ello puede tener para nuestra vida y la de los demás.

https://youtu.be/NgJR-f048ds

Y por último, te invitamos a visualizar este último video, el cual pone en evidencia la tragedia que puede llegar a causar la utilización de un celular al conducir, y que nos invita a detenernos y pensar “sobre quién quedará detrás para juntar los pedazos”, un cortometraje que realmente nos hará tomar conciencia.

https://youtu.be/mw7ETwaNbFU

Luego de todo ello, te invitamos a realizar un experimento. En la medida de tus posibilidades, apaga tu teléfono durante un par de horas, sal a la calle y observa cada pequeño detalle, comparte tu tiempo con tus hijos, tu pareja, tus amigos o familiares, intenta tener una charla amena y constructiva con ellos, y luego de ello reflexiona sobre la utilización que le das a tu teléfono y sobre hacia dónde quieres conducir tu vida. Verás que tu conclusión te sorprenderá.

¿Qué es nomofobia?

El término nomofobia, que es una expresión que en los últimos años ha comenzado a ser utilizada cada vez más frecuentemente, proviene de la abreviatura de la expresión inglesa «no-mobile-phone phobia”, es decir que básicamente se refiere a las malas consecuencias físicas y mentales que experimentan las personas que son adictas a su celular, en los momentos en que no disponen del mismo.

Por ello, podríamos resumir diciendo que la nomofobia es el trastorno que genera en una persona un miedo irracional que lo embarga, siendo el motivo de esta sensación el estar sin su teléfono móvil.

De acuerdo a las estimaciones mundiales, se considera que alrededor de la mitad de la población sufre de nomofobia muchas veces sin saberlo. Además según las estadísticas, se estima que la mayoría de los usuarios de teléfonos celulares consultan sus móviles alrededor de 34 veces al día como mínimo.

El principal síntoma de este trastorno se produce cuando una persona experimenta una sensación angustiante de incomunicación, la cual está generada por la dependencia que padece al celular.

Entre otros síntomas de la nomofobia podemos mencionar la ansiedad, taquicardias, pensamientos obsesivos, dolor de cabeza y dolor de estómago.

Consecuencias de la nomofobia

Los expertos que se dedican al estudio de los nuevos trastornos psicológicos surgidos a partir del comienzo de la era de la tecnología, aseguran que la nomofobia trasciende cualquier tipo de barrera, incluyendo el idioma, el género, la edad y demás.

En este sentido, según han arrojado diversos estudios se estima que son las mujeres las que padecen de forma más frecuente esta patología, debido principalmente a su estructura cerebral, ya que en la mayoría de los casos las mujeres poseen una necesidad comunicativa y afectiva mayor.

Asimismo, en lo que respecta a cuestiones etarias, los expertos señalan que la nomofobia está mucho más presente en determinados momentos de la vida, como lo es la adolescencia, ya que en esta etapa es cuando las personas requieren de mayor comunicación.

Entre las principales consecuencias que causa en una persona la nomofobia podemos mencionar que la inseguridad y la baja autoestima son moneda corriente entre quienes padecen este trastorno.

No obstante pueden presentarse otras consecuencias relacionadas a la ansiedad que produce la patología, las cuales a grandes rasgos son las siguientes:

  • Ansiedad.
  • Aislamiento y pérdida de interés por las relaciones sociales presenciales.
  • Estrés.
  • Insomnio.
  • Pérdida de concentración en los estudios o en el mundo laboral.
  • Aumento del peligro en situaciones tales como la de conducción e incluso como peatones.
  • Inestabilidad anímica.
  • Inseguridad.
  • Baja autoestima.

¿Cómo combatir la nomofobia?

Una pregunta habitual entre quienes sospechan que padecen nomofobia es cuáles son los tratamientos que pueden llevarse a cabo para combatir el trastorno. Claro está que el primer paso que debemos dar es reconocer que tenemos un problema e identificarlo.

Una vez que seamos conscientes de que tenemos una adicción al celular, debemos comenzar a limitar el uso del teléfono, lo cual en la mayoría de los casos se recomienda hacerlo de forma gradual para no fracasar en el intento.

Con una serie de objetivos planteados a corto plazo, como por ejemplo espaciar el tiempo en el cual consultamos el móvil o visitamos las redes sociales, o por ejemplo al irnos a dormir dejarlo en algún otro ambiente de la casa, podremos lograr de a poco superar el mal hábito.

En estos casos es muy útil también terminar con el aspecto invasivo que suelen tener los teléfonos celulares, es decir por ejemplo silenciar las notificaciones, con lo cual evitaremos estar pendientes de toda la información que ingresa a través del teléfono.

En el caso en que con estos nuevos hábitos no podamos superar solos el problema, entonces lo más recomendable es llevar a cabo una consulta con un psicólogo especializado, quien nos brindará pautas para terminar con la nomofobia.

Adicción al celular

Como hemos visto hasta aquí, la tecnología nos ha llevado a tener un buen número de hábitos desagradables, que en otros tiempos menos tecnificados eran considerados simplemente de mala educación o descorteses.

Sin entrar en consideraciones demasiado profundas en el tema, lo cierto es que las modernas invenciones de comunicación como los celulares están haciendo con los seres humanos exactamente lo contrario para lo que fueran diseñados, acercarnos.

Sobre este hecho, lamentablemente existen millones de personas que no se pueden despegar ni un segundo de su teléfono inteligente, como si de él dependiera su vida. Este amplio grupo sin saberlo tienen una adicción, que con el paso del tiempo irá acrecentándose cada vez más, hasta el punto de depender de su dispositivo hasta para saber cuándo deben respirar. Lo que los llevará irremediablemente a quedarse solos y aislados en su burbuja de chat e imágenes de Instagram.

Aunque parezca una broma, lo que mencionamos más arriba es completamente real, sólo basta ver el catálogo de aplicaciones existente para todas las plataformas, el cual abarca desde software para ayudarnos a dormir, descubrir y compartir zapatos hasta diseños de tatuajes, entre muchas otras.

La mayoría de estas aplicaciones han sido diseñadas con el propósito genuino de ayudarnos, pero lo cierto es que la dependencia de la tecnología nos ha quitado el placer de hacer algunas cosas por nosotros mismos, como elegir nuestros propios zapatos.

A partir de este punto, y para no volvernos unos autómatas dirigidos por nuestros dispositivos, a continuación encontraremos algunas pautas para saber realmente si estamos en camino de convertirnos en unos adictos al teléfono, y si encontramos que estamos familiarizados con muchas de ellas, dar una vuelta a nuestra vida y apagar lo más pronto posible el teléfono inteligente, antes de que sea demasiado tarde.

Pautas para saber si eres adicto al celular

Algunos de los posibles síntomas o pautas de comportamiento que pueden presentarse si somos adictos a nuestro celular se detallan a continuación. Cabe destacar que la gravedad de los síntomas dependerá del grado de dependencia que podamos llegar a tener con nuestro entorno.

  • Agresividad.
  • Dificultad para concentrarse.
  • Mirar la pantalla cada dos minutos aunque no esperamos ninguna llamada.
  • Podemos olvidar todo menos nuestro celular.
  • Padecemos de estrés en lugares en donde no se permite el uso del celular.
  • Inestabilidad emocional.

Si padecemos más de dos de estos síntomas, es posible que estemos sufriendo de nomofobia, por lo que se aconseja consultar con un especialista, o bien seguir las pautas que se detallan más arriba en este artículo.

Además de todo lo citado anteriormente, también es posible que tengamos algunos pequeños hábitos, difíciles de descubrir y generalmente vinculados con el quehacer diario, pero que también son señales inequívocas de que podríamos tener una adicción con el teléfono.

En el caso de que los ejemplos mencionados más abajo te sean familiares, es momento de plantearse que es lo que está sucediendo, y si queremos mejorar nuestras relaciones reales y tangibles, hacer un cambio radical de comportamiento.

Si hemos adquirido el hábito de llevar nuestro smartphone incluso al baño, hemos dejado que ciertos términos de la jerga tecnológica hayan reemplazado a otros en nuestro vocabulario habitual, y si mostramos fotos de lo que vamos a cenar en lugar de comer, es el momento justo de alejarse del teléfono.

Otro punto que nos puede mostrar si estamos enviciados con el smartphone, es si abusamos exageradamente de lo que compartimos con los demás en Twitter o Facebook, o si subimos demasiados autorretratos a las redes sociales. Esto es fácilmente comprobable haciendo unas pocas cuentas: Si pasamos más tiempo compartiendo que haciendo.

Peligros de ser esclavos del celular

Quienes padecen nomofobia, es decir que son adictos al celular, pueden enfrentarse a diversos problemas de salud, siendo los más frecuentes los trastornos por ansiedad, las taquicardias, los pensamientos obsesivos, dolor de cabeza y estómago, e incluso atravesar situaciones límites como ataques de pánico.

A continuación te acercamos algunas de las consecuencias y peligros más comunes cuando somos esclavos del celular:

Dolor de cabeza

Una mala postura no es todo lo que podemos obtener si abusamos del celular, sino que también podemos ser víctimas de fatiga y dolores de cabeza, sobre todo si la pantalla de nuestro dispositivo es pequeña.

Además, y de acuerdo a recientes estudios, podemos sufrir de tecnoestrés, un problema surgido debido al exceso en el uso de la tecnología. Otros problemas vinculados al abuso de dispositivos son problemas cognitivos y pérdida de memoria.

No mirar a la gente a los ojos

Más arriba comentábamos cómo algunos años atrás ciertas actitudes de los demás eran tomadas como señales de mala educación o descortesía, es más, en otro tiempo la gente que no miraba a los demás directamente a los ojos lograba rápidamente fama de mentiroso o que algo tenía para esconder.

La gente ya no mira a los ojos, y en esto tiene la culpa el celular. Si no quieres que los demás se aparten de ti, no uses el teléfono cuando hables con ellos.

Visión borrosa

Como si fuera poco quedarse solo, además el abuso en el uso de dispositivos puede acarrearnos serios problemas en los ojos, como visión borroso o fatiga.

Si bien estos problemas pueden ser debidos a la edad, también es posible que gracias al tremendo esfuerzo por consumir contenidos, sobre todo en tamaños de pantalla chicos, haga que los ojos trabajen mucho más de lo debido, produciendo esta problemática.

Lo primero es dejar el smartphone de lado, y lo segundo consultar rápidamente a un oftalmólogo.

No dormir lo suficiente para descansar

Si somos de los usuarios que lo último que hacen en el día es consultar las notificaciones, no debemos quejarnos de tener sueño a la mañana cuando nos despertamos.

De acuerdo a recientes estudios, las personas que se exponen demasiado tiempo a sus teléfonos, y sobre todo aquellos que lo último que hacen en el día es echarles una ojeada a su dispositivo, son mucho más propensos a tener problemas para conciliar y mantener el sueño, además de no dormir las horas suficientes, con lo que no se produce el descanso suficiente.

Estar lejos del teléfono nos asusta

Aunque parezca una locura para la mayoría de nosotros, existe una gran cantidad de gente que no podría soportar la idea de estar lejos de su smartphone por un tiempo prolongado. Esto lo ha descubierto un grupo de investigadores norteamericanos, quienes se dieron cuenta de que un alto porcentaje de usuarios de teléfonos entraban en pánico cuando se les quitaba su dispositivo.

Tan curioso como lo anterior es el fenómeno llamado “Síndrome de vibración fantasma”, también conocido como “Vibranxiety”, el cual es una sensación que tienen algunos usuarios de que el celular vibra cuando no es así.

Si sufres de algunos de estos trastornos, deja el teléfono y consulta al psicólogo.

Mandarla un SMS a alguien que se encuentra a pocos metros

Si caemos con facilidad en la tentación, o incluso llegamos a hacerlo, de enviarle un mensaje de texto a alguien con quien podemos comunicarnos fácilmente ya que está a pocos metros, es momento de replantear nuestra forma de vida.

Imposibilidad de orientarnos sin usar Google Maps

Si no somos capaces de llegar a la avenida sin la ayuda de Google Maps, verdaderamente estamos ante un problema. Si alguna vez nos hemos sentido desorientados aún en nuestro propio barrio, es momento de comenzar a caminar y redescubrirlo.

Dolor en el cuerpo

Si hemos notado que la flexibilidad de nuestro cuerpo ya no es la misma de antes, y a veces en ciertas posturas los músculos producen dolor, además de un tema de edad, también puede que nuestro teléfono esté jugándonos una mala pasada.

Esto es debido a que los músculos suelen asentarse en la posición en la que nosotros más tiempo pasamos, y teniendo en cuenta que para escribir o leer desde el dispositivo nos inclinamos naturalmente hacia delante, y lo hacemos cientos de veces al día, no deberemos asombrarnos si en poco tiempo aparezca dolor.

Conclusión

En el caso de haber encontrado demasiadas coincidencias con lo que se menciona en este artículo, podemos hacer que sea un punto de partida y el momento exacto para mejorar el modo que tenemos de interactuar con los demás, además, y tomando los recaudos necesarios, evitar complicaciones de salud más tarde en nuestra vida.

La tecnología es una bendición, ya que nos ayuda en muchos puntos importantes para nuestra vida, pero debe ser usada con moderación para evitar sus efectos adversos.