Estimados lectores,

La semana pasada celebrábamos que Europa empezaba a cotizarse como productora de soberanía tecnológica y no solo como compradora de infraestructura estadounidense. Esta semana, el propio corazón de esa infraestructura —los grandes hiperescaladores— ha recibido el correctivo que muchos analistas llevaban meses anunciando. La temporada de resultados del segundo trimestre ha despojado a la inteligencia artificial de su aura de promesa infinita y la ha sometido a la aritmética más elemental: cuánto efectivo entra, cuánto sale y cuándo, si acaso, empieza a haber beneficio real. El veredicto ha sido brutal.
La factura de los 800.000 millones
Alphabet y Tesla desencadenaron esta semana una oleada de ventas que hizo caer al Nasdaq 100 más de un 2 por ciento y borró cerca de 800.000 millones de dólares de capitalización bursátil entre los llamados "Siete Magníficos". Las acciones de Alphabet se dejaron un 7 por ciento después de que la dirección elevara su previsión de inversión de capital para 2026 hasta un rango de 195.000 a 205.000 millones de dólares, una cifra que ni siquiera el crecimiento del 82 por ciento en los ingresos de Google Cloud —hasta 24.800 millones de dólares— logró compensar a ojos del mercado.
El golpe a Tesla fue todavía más severo: un desplome del 14,5 por ciento que le dejó su peor jornada bursátil desde marzo de 2025. La combinación fue letal —beneficios por debajo de lo esperado, flujo de caja libre negativo y un salto del 142 por ciento en su Capex, hasta 5.790 millones de dólares, destinado a infraestructura propia de IA—. Entre ambas compañías quemaron 6.900 millones de dólares en flujo de caja libre durante el trimestre. El mensaje para quien tenga posiciones aquí es directo: toca prepararse para una espera larga y costosa hasta que estas apuestas se conviertan en beneficio tangible.
En momentos como este, cuando el mercado castiga sin piedad a quien apuesta mal y premia a quien acierta, contar con un análisis objetivo y actualizado marca la diferencia entre reaccionar tarde o adelantarse. Un informe gratuito en PDF, elaborado mediante inteligencia artificial, identifica a diario las tres acciones con mayor potencial de revalorización, sin necesidad de conocimientos previos de análisis bursátil. Descubra aquí las 3 acciones del momento según la IA: https://lpm.gevestor.com/1/15540/las-mejores-acciones-del-momento/?af=KOOPGEV-ESTDIFINANZTRENDSYESEXKLUSIVX-LPAI-NL-tecnologia-informatica-2026-07-24
El sector europeo de chips se divide
La pregunta que dejábamos abierta la semana pasada —si la confianza depositada en la tecnología europea resistiría el contraste con la realidad operativa— ha recibido esta semana una respuesta partida en dos. Las acciones de Soitec se dispararon un 23 por ciento después de que la empresa superara sus objetivos de ingresos y anticipara una duplicación de las ventas en su segmento Photonics-SOI. STMicroelectronics ofreció el reverso exacto: un desplome de más del 16 por ciento que la convirtió en el peor valor del STOXX 600 tras incumplir las expectativas de beneficios.
Pesaron más los datos inmediatos que la promesa futura. Un trimestre decepcionante y unas perspectivas débiles para el tercero —3.700 millones de dólares de ingresos frente a los 3.760-3.800 millones que esperaba el consenso— se impusieron incluso sobre la previsión a largo plazo de superar los 1.000 millones de dólares en el negocio de centros de datos para 2026. La lección para cualquier cartera sigue siendo la misma que planteábamos hace siete días: la soberanía tecnológica europea es una tesis sólida, pero la ejecución operativa dentro del propio sector de semiconductores varía enormemente, y la diversificación no es opcional.
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Petróleo sobre los 100 dólares y el dilema del BCE
Fuera de las bolsas tecnológicas, la geopolítica ha vuelto a marcar el rumbo. La escalada en Oriente Medio —ataques hutíes en el Mar Rojo, restricciones en el Estrecho de Ormuz— empujó el precio del crudo Brent temporalmente por encima de los 100 dólares esta semana, antes de que la toma de beneficios lo devolviera este viernes a los 97,92 dólares. El shock energético se transmitió de inmediato a la renta fija: la rentabilidad del bono del Tesoro estadounidense a diez años escaló hasta el 4,71 por ciento, su nivel más alto desde principios de 2025.
El Banco Central Europeo mantuvo los tipos sin cambios el jueves, pero los mercados leyeron los comentarios de Christine Lagarde como una señal de que septiembre podría traer una subida. Los beneficiarios inmediatos de esta coyuntura han sido los valores de defensa: Lockheed Martin subió un 10,5 por ciento y RTX un 7,2 por ciento, ambas tras elevar sus propias previsiones de beneficio.
La huida hacia la escasez absoluta
Mientras el sector tecnológico quema efectivo a manos llenas, un número creciente de empresas ha optado por refugiar su tesorería en Bitcoin. Solo durante el segundo trimestre, las compañías cotizadas compraron aproximadamente 115.000 bitcoins por valor de 7.400 millones de dólares. El resultado acumulado: las empresas públicas poseen ya más de 1,26 millones de BTC, algo más del 6 por ciento de la oferta máxima que existirá jamás. MicroStrategy domina el terreno con más de 843.000 unidades, mientras Tesla mantuvo estable su posición de 11.509 bitcoins, aunque tuvo que registrar una depreciación de 112 millones de dólares por las fluctuaciones de precio del trimestre. La tendencia consolida a Bitcoin como un componente cada vez más estructural de la financiación corporativa, y ofrece a los inversores en criptomonedas un suelo de demanda que va más allá del comercio minorista.
SAP, el punto de luz en el DAX
Que incluso en este entorno hay ganadores lo demostró el gigante del software de Walldorf. Tras unos resultados que superaron las expectativas —beneficio por acción de 2,15 dólares, ingresos un 9 por ciento superiores y un backlog en la nube que creció un 26 por ciento—, la acción de SAP subió un 2 por ciento en la sesión posterior a la publicación y se disparó otro 6,0 por ciento este viernes, impulsada por la digestión positiva de las cifras y el fuerte crecimiento del negocio cloud. Ese impulso ayudó al DAX a recuperar terreno, con el índice avanzando en torno a un 0,9 por ciento desde el cierre del jueves. El caso SAP confirma lo que veníamos observando: las empresas que venden software con valor añadido claro ofrecen hoy retornos más fiables que los puros constructores de infraestructura.
Lo que viene
El patrón de esta semana es inequívoco: el mercado ha dejado de financiar la fe ciega en la inteligencia artificial y exige ahora flujos de caja contantes y sonantes. Los próximos días serán reveladores, con el resto de los pesos pesados tecnológicos aún por reportar y con la reunión de la Reserva Federal en el horizonte inmediato —una cita que llega justo cuando los rendimientos a diez años tocan máximos de año y medio, y con el petróleo todavía rondando cifras que no se veían en meses. La pregunta que dejamos abierta para la próxima semana es si alguno de los grandes hiperescaladores restantes logrará convencer al mercado de que su Capex multimillonario tiene fecha de retorno, o si la corrección de esta semana es solo el primer capítulo de una revalorización más amplia.
Que tengan un excelente fin de semana.
Saludos cordiales,
Redacción Tecnología-Informática
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