Estimados lectores,

La semana pasada contábamos cómo el capital de la inteligencia artificial cambiaba de carril, moviéndose del chip hacia el código. Esta semana esa rotación se aceleró y tomó una forma muy concreta: Nvidia decidió comprar directamente una pieza clave del ecosistema de software de IA, Apple puso fecha a su apuesta más arriesgada en una década y el mercado, aliviado por las señales de la Reserva Federal, encontró motivos para seguir subiendo pese a que septiembre suele ser un mes hostil para la tecnología en Wall Street.
La promesa de una pausa en los tipos engrasa el rally
El gobernador de la Fed, Christopher Waller, marcó distancia con el tono más duro que el presidente Warsh había empleado en Jackson Hole y dejó abierta la puerta a una pausa en las subidas si los datos de inflación siguen confirmando la desinflación. El mercado tomó nota de inmediato: la probabilidad implícita de una subida de tipos en la reunión de septiembre, según el FedWatch de CME Group, cayó a alrededor del 54,6 por ciento, unos 12 puntos porcentuales menos que días atrás. El rendimiento del bono del Tesoro a diez años acompañó ese movimiento y cedió el jueves hasta el 4,76 por ciento.
Ese respiro en los tipos eclipsó incluso un dato macro incómodo: el déficit comercial estadounidense de julio se disparó hasta 88.600 millones de dólares, el mayor desde marzo de 2025. Para las tecnológicas de gran capitalización, sin embargo, lo que importa ahora mismo es el rendimiento a la baja de los bonos, porque es precisamente ese margen el que permite justificar ante los inversores las inversiones masivas y las adquisiciones que están por venir.
Nvidia deja de vender solo las palas
Nadie ha aprovechado ese margen con más ambición que Nvidia. La compañía confirmó la compra de la start-up de inteligencia artificial Hugging Face por 12.930 millones de dólares, en una operación que según la documentación regulatoria se espera cerrar en la primera mitad de 2027. De los términos del acuerdo se desprende una cifra reveladora: 11.900 millones irán a los accionistas de Hugging Face, mientras que 1.000 millones adicionales en acciones quedarán reservados para retener a los empleados que se incorporen a Nvidia. El mensaje estratégico es claro: el gigante de los chips ya no se conforma con dominar el hardware que sostiene la fiebre de la IA, quiere controlar también el software que corre sobre él.
La reacción bursátil fue positiva, pero un detalle invita a la cautela. El insider Mark Stevens presentó el miércoles un formulario 144 ante la SEC notificando su intención de vender hasta 5 millones de acciones de Nvidia, valoradas en unos 1.090 millones de dólares. Conviene no confundir intención con hecho consumado: ese formulario es solo un aviso de venta propuesta, y los registros de la SEC muestran que las operaciones efectivamente ejecutadas entre el 31 de agosto y el 2 de septiembre sumaron 1.848.501 acciones por unos 410,8 millones de dólares, una cifra bastante menor que el máximo anunciado. Quien mantenga posiciones en Nvidia debe asumir que la compañía entra en una fase donde la pura dominancia de hardware necesita asegurarse con adquisiciones de software de varios miles de millones, un movimiento lógico, pero también costoso.
Apple se juega su reputación innovadora en un plegable de 2.000 dólares
Mientras Nvidia construye infraestructura, en Cupertino el protagonista vuelve a ser el consumidor final. Bajo el liderazgo del nuevo consejero delegado John Ternus, Wall Street mira ya hacia el próximo miércoles 9 de septiembre, cuando se celebrará el evento "Surprise and Shine", su primera gran presentación de producto al frente de la compañía. La estrella anunciada es el primer iPhone plegable, que podría llamarse iPhone Ultra, y las apuestas son altas: los analistas de Morgan Stanley calculan que el dispositivo podría aportar 14.000 millones de dólares a los ingresos ya en el trimestre de diciembre, con un precio de partida estimado en torno a los 1.999 dólares, aunque algunas configuraciones podrían llegar hasta los 2.500 dólares.
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La acción de Apple, que cotiza actualmente en 281,00 euros, se sostiene en gran medida sobre esta fantasía, pero la cadena de suministro cuenta una historia más matizada. Si el plegable llega en septiembre junto con los modelos iPhone 18 Pro, los informes apuntan a que probablemente habrá escasez de unidades, reflejo de la complejidad del dispositivo y de los problemas de fabricación reportados. El evento del miércoles se convierte así en una doble prueba: no solo si Ternus logra demostrar que Apple conserva capacidad de innovación, sino si la compañía puede fabricar un producto premium de este calibre en volumen suficiente antes de la temporada navideña.
Broadcom demuestra que el hardware puro sigue firme, pero la geopolítica aprieta
Que la demanda de infraestructura de IA no se ha enfriado lo confirmó Broadcom. Sus ingresos del tercer trimestre de 2026 alcanzaron los 29.600 millones de dólares, un 86 por ciento más que hace un año, mientras que los ingresos por chips de IA se triplicaron con creces hasta 16.700 millones, un salto del 221 por ciento interanual. La compañía, que diseña chips personalizados para clientes como Google, Meta y OpenAI, ha sido una de las grandes beneficiadas del auge de la IA, y su acción cotiza esta semana en el entorno de los 310 euros.
En paralelo, la geopolítica vuelve a asomar. Estados Unidos estudia ampliar los aranceles sobre semiconductores y productos finales, aunque a cambio ofrecería incentivos fiscales para la producción local, y compañías como TSMC y Micron ya responden con compromisos de inversión multimillonarios en territorio estadounidense. La lectura para el inversor en valores de chips es que el mercado se fragmenta: el liderazgo tecnológico ya no basta, también hay que vigilar cómo cada compañía adapta su cadena de suministro a un entorno cada vez más proteccionista.
El dinero vuelve a moverse hacia las criptomonedas
El apetito por el riesgo también se refleja en el mercado cripto, que retomó el impulso que ya insinuábamos la semana pasada. Bitcoin superó los 81.000 dólares y cotiza actualmente en torno a los 81.200. Más revelador que el precio es lo que ocurre bajo la superficie de las stablecoins: el martes se registró, por primera vez en 113 días, un flujo neto positivo a 30 días en las plataformas cripto, y solo Binance acumuló durante agosto más de 1.000 millones de dólares en entradas netas de stablecoins. A eso se suma que los ETF de bitcoin al contado en Estados Unidos captaron en una sola jornada más de 730 millones de dólares, con unos 454 millones dirigidos al IBIT de BlackRock. Todo apunta a que parte de ese capital procede de toma de beneficios en el sector de la IA que está buscando ahora un destino más líquido en los activos digitales.
La semana que viene se decide en Cupertino. Si Apple logra el miércoles presentar su plegable y despejar las dudas sobre su capacidad de producción, el impulso no se quedará en su propia acción: arrastrará a todo el segmento de tecnología de consumo de cara al otoño. Si las dudas sobre la cadena de suministro se confirman, el mercado tendrá que decidir si sigue premiando la promesa o empieza a exigir certeza, la misma exigencia que ya vimos con Marvell la semana pasada. Mientras tanto, Nvidia deja claro que la próxima batalla de la IA no se librará solo en los centros de datos, sino en quién controle el software que los hace útiles.
Que tengan un excelente fin de semana.
Saludos cordiales,
Redacción Tecnología-Informática
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