Rocket Lab: el soporte de la media de 200 sesiones y la apuesta estratégica por Iridium marcan un momento bisagra
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Rocket Lab: el soporte de la media de 200 sesiones y la apuesta estratégica por Iridium marcan un momento bisagra

Cuando una acción cae un 26% en un mes y aun así cotiza un 80% por encima de su nivel de hace doce meses, algo más que el simple pánico vendedor está en juego. Rocket Lab se encuentra en esa encrucijada: el precio ronda los 69,70 euros, apenas un 3,5% por encima de su media móvil de 200 sesiones (67,32 euros), un nivel que históricamente ha funcionado como trampolín. La firma Schaeffer's Investment Research ha documentado los últimos cinco toques de esa línea: en el 80% de los casos el título rebotó, con una ganancia media del 37,1% en los treinta días siguientes.

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Pero el contexto actual no es el de un simple retroceso técnico. Rocket Lab está ejecutando la mayor transformación de su corta historia: la compra de Iridium Communications por unos 8.000 millones de dólares, anunciada el 29 de junio. Los accionistas de Iridium recibirán 27,00 dólares en efectivo más acciones de Rocket Lab, y el cierre está previsto para mediados de 2027, pendiente de autorizaciones regulatorias y de los accionistas. La operación añadirá una flota de 80 satélites interconectados en órbita baja y 2,55 millones de abonados activos, convirtiendo a Rocket Lab en un operador integrado de infraestructura espacial.

Esa apuesta estratégica, sin embargo, ha venido acompañada de una corrección bursátil fulminante. Seis sesiones consecutivas a la baja, con una caída acumulada del 23,6%, redujeron el valor de mercado hasta los 44.360 millones de euros. La sangría fue selectiva: el S&P 500 subió un 0,4% en el mismo período, lo que descarta un contagio generalizado. El mercado está castigando exactamente a Rocket Lab.

¿Las razones? Por un lado, el desfase entre el impulso operativo y las valoraciones. Los ingresos crecieron un 45,8% en los últimos doce meses, muy por encima del 7,5% del S&P 500, pero el margen operativo sigue en terreno negativo (-33,2%) frente al +18,4% del índice. La acción cotiza a 72,2 veces las ventas, una prima descomunal que el mercado parece estar reajustando. Por otro lado, el calendario del cohete Neutron, la gran promesa futura, se ha retrasado: el primer vuelo está ahora previsto para el cuarto trimestre de 2026, después de un contratiempo en las pruebas del tanque.

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Pese a la tormenta, la actividad industrial no se detiene. Rocket Lab está ultimando 18 vehículos espaciales para la Agencia de Desarrollo Espacial de EE.UU., que deben entregarse a mediados de 2027. El motor Archimedes, clave para Neutron, superó con éxito una prueba de encendido en vacío. En el primer trimestre, la división de lanzamientos (impulsada por la Electron y vehículos hipersónicos) generó 63,7 millones de dólares de ingresos, mientras que la de sistemas espaciales (satélites y componentes) alcanzó los 136,7 millones.

Los analistas mantienen una posición mayoritariamente positiva. De los 16 consultados por S&P Global, el consenso es de "compra", con un precio objetivo medio de 116,57 dólares, un 48% por encima del nivel actual. Morgan Stanley elevó su valoración en caso alcista tras el acuerdo con Iridium, y B of A Securities fijó su objetivo en 115 dólares con un potencial del 49% a doce meses. Las horquillas van desde los 77 hasta los 150 dólares.

El indicador de fuerza relativa (RSI) se sitúa en 36,9, señal de una sobreventa que suele preceder a rebotes. La volatilidad anualizada a 30 días alcanza el 94,13%, y la implícita (percentil 71 de su rango anual) refleja que los mercados de opciones descartan más oscilaciones bruscas. La acción cotiza un 47,9% por debajo de su máximo anual de 133,80 euros (alcanzado el 27 de mayo), pero aún acumula un 113,8% de margen sobre el mínimo de 32,60 euros de noviembre.

La pregunta clave es si el histórico patrón de la media de 200 sesiones se cumplirá esta vez. La respuesta depende de dos factores: la evolución de la integración de Iridium —un proceso que añadirá deuda e incertidumbre operativa a corto plazo— y los hitos técnicos de Neutron, que deben demostrar que el crecimiento no solo es rápido, sino también rentable. Por ahora, la acción baila entre el soporte técnico más fiable y la apuesta estratégica más ambiciosa de su historia.

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Miguel Ángel Torres Díaz

Sobre el autor

Miguel Ángel Torres Díaz

Periodista de tecnología especializado en videojuegos, realidad virtual y tendencias de consumo digital. Más de 10 años cubriendo la industria tecnológica española.

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