El fallido ensayo de New Glenn en Cabo Cañaveral a finales de mayo ha dejado un vacío en el segmento de lanzamiento medio, y Rocket Lab se postula como la única alternativa cotizada para ocuparlo. La explosión durante la prueba estática destruyó el propulsor y la etapa superior de Blue Origin, lo que retrasa sus operaciones durante meses. En paralelo, la compañía que dirige Peter Beck acaba de cerrar la compra de Motiv Space Systems, amplía su cartera de contratos hasta los 2.200 millones de dólares y afina los preparativos para el vuelo inaugural de su cohete Neutron, previsto para el cuarto trimestre de 2026.

La adquisición de Motiv, ahora rebautizada como Rocket Lab Robotics, sitúa a la empresa en una posición única: es uno de los pocos actores capaces de ofrecer misiones completas a Marte, desde el lanzador hasta la nave y la robótica de superficie. Especializada en brazos robóticos y mecanismos de precisión, Motiv participó en el rover Perseverance y en los vehículos lunares CADRE. Además, la integración vertical en la producción de accionamientos para paneles solares refuerza la oferta para satélites de alta demanda energética, un segmento donde Rocket Lab ya suministra células y paneles a clientes civiles, militares y comerciales.
En el frente institucional, la compañía superó la revisión de requisitos del sistema para el consorcio Tracking Layer Tranche 3 de la Agencia de Desarrollo Espacial (SDA), un contrato de 816 millones de dólares que emplea la plataforma satelital Lightning, el sensor infrarrojo Phoenix y el sistema de protección StarLite. Este encargo, junto con otros pedidos militares, ha disparado el backlog total hasta los 2.200 millones de dólares, de los cuales un 36% se espera convertir en ingresos durante los próximos doce meses.
Los resultados del primer trimestre de 2026 reflejan el impulso operativo. Los ingresos alcanzaron 200,3 millones de dólares, un 63,5% más que un año antes. La pérdida neta trimestral se situó en 45 millones de dólares, aunque en el conjunto del ejercicio 2025 la compañía acumuló un déficit de 198,2 millones. La dirección prevé unos ingresos de 232,5 millones para el segundo trimestre y confía en alcanzar un EBITDA positivo antes de que termine el año.
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La liquidez disponible se ha reforzado de forma notable. Al cierre del trimestre, la caja ascendía a 1.210 millones de dólares, con pasivos de 138,7 millones. Además, la empresa ha puesto en marcha un programa de distribución de capital propio por hasta 3.000 millones de dólares, destinado a financiar adquisiciones y la fabricación de la primera flota de cohetes Neutron, lo que eleva la liquidez total disponible por encima de los 2.000 millones.
El ambiente de euforia espacial se intensifica con el inminente debut bursátil de SpaceX. La compañía de Elon Musk presentó un prospecto S-1 para cotizar en el Nasdaq; la comercialización formal arranca el 4 de junio y la fijación del precio podría producirse el 11 del mismo mes. Se espera una oferta de hasta 75.000 millones de dólares, la mayor de la historia de Wall Street. La valoración objetivo, según Bloomberg, se sitúa en al menos 1,8 billones de dólares, por debajo de los 2 billones que se manejaban inicialmente.
La noticia del posible precio inferior provocó caídas de alrededor del 2% tanto en Rocket Lab como en Intuitive Machines. Sin embargo, la acción del grupo neozelandés acumula una subida cercana al 95% en lo que va de año, impulsada en gran medida por la percepción de que es el sustituto cotizado de SpaceX. Una vez que SpaceX fije su precio de salida, esa prima podría comprimirse.
Pese al entusiasmo, el consenso de analistas exhorta a la prudencia. Dieciocho expertos otorgan de media una recomendación de «comprar» a los títulos, pero el precio objetivo promedio de 103,91 dólares implica un potencial descenso del 27% desde los niveles actuales de 142 dólares. La capitalización bursátil ronda los 83.000 millones de dólares, con una relación EV/Ventas para 2026 de 78 veces —frente a la media del sector en el entorno del 50%— y un PER profundamente negativo. Cathie Wood, de ARK Invest, vendió 365.680 acciones en mayo a través de sus fondos ARKX y ARKQ, una práctica habitual cuando los títulos se revalorizan.
El vuelo inaugural de Neutron, previsto para el cuarto trimestre de 2026, es el test decisivo que puede validar o cuestionar la valoración actual. Un fallo en un tanque durante las pruebas de enero retrasó el calendario original, pero la compañía asegura que los ensayos de calificación del motor Archimedes y las pruebas estáticas avanzan según lo planeado. Si el lanzamiento tiene éxito, Rocket Lab se convertirá en la única alternativa occidental viable a SpaceX en el segmento de carga media. Un fracaso, en cambio, comprimiría los múltiplos de valoración. Las próximas semanas, con el IPO de SpaceX y la evolución de Neutron, dictaminarán si la prima de 83.000 millones está justificada.
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