Nvidia: la doble vía de los superordenadores europeos y la demanda estatal reconfiguran el negocio
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Nvidia: la doble vía de los superordenadores europeos y la demanda estatal reconfiguran el negocio

Nvidia ha desplegado 35 nuevos superordenadores de inteligencia artificial en 23 países europeos, un ambicioso plan que proporcionará capacidad de cómputo a más de tres millones de investigadores. La infraestructura acumulada desde el año pasado alcanza ya los 800 exaflops de potencia, y la tecnología de la compañía impulsa más del 90% de todas las ampliaciones de fábricas de IA en Europa. La cifra —revelada durante la ISC High Performance 2026 en Hamburgo— no es un dato menor: consolida un dominio que roza el monopolio en el continente.

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Entre las instalaciones más potentes destaca la actualización del MareNostrum5 en el Barcelona Supercomputing Center, con cerca de 20 exaflops para entrenamiento y 33 exaflops para inferencia. Otros proyectos emblemáticos son el IT4LIA, con 8.000 GPUs y 82 exaflops de entrenamiento; el BavariaAI Blue Swan, que aporta hasta 22 exaflops con 1.000 GPUs; y el HLRS HammerHAI, con 850 GPUs para investigación aplicada. Siemens Energy ya utiliza estas capacidades de forma productiva: mediante simulación acelerada por Nvidia, la compañía redujo los tiempos de cálculo para turbinas de gas de hidrógeno en un 77%.

En paralelo, la empresa ha acelerado su giro hacia la inteligencia artificial soberana. Las ventas a gobiernos para construir infraestructura nacional de IA alcanzaron los 30.000 millones de dólares en el ejercicio fiscal 2026 —más del triple que el año anterior— sobre una facturación total de 216.000 millones. Francia ha instalado 18.000 sistemas Grace Blackwell, el Reino Unido ha asegurado capacidad de cómputo hasta 2030, y en Alemania la red de Deutsche Telekom opera la primera nube industrial de IA sobre hardware de Nvidia. Esta demanda estatal está transformando la base de clientes: los hiperescaladores ya solo representan la mitad de los ingresos del centro de datos; la otra mitad proviene de nubes de IA, clientes industriales, empresas y gobiernos.

No obstante, la expansión no ha estado exenta de obstáculos. Las restricciones a la exportación de chips H20 a China obligaron a Nvidia a asumir una depreciación de 4.500 millones de dólares en inventarios y compromisos de suministro, además de unos 8.000 millones en ingresos perdidos en la planificación trimestral. Desde febrero de 2026, las licencias estadounidenses permiten pequeños envíos del H200 a clientes chinos seleccionados, pero las autoridades chinas bloquean las importaciones en la frontera, por lo que ni un solo dólar se ha materializado. El negocio de IA soberana es, en parte, una respuesta consciente a este agujero.

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A todo esto se suma la nueva arquitectura Vera Rubin, presentada en la misma conferencia y diseñada para cargas de trabajo científicas como la modelización climática. Un sistema ofrece más de 7 exaflops de rendimiento en IA y 5 petaflops de soporte nativo FP64, con hasta 144 GPUs por rack y un ancho de banda de memoria 2,8 veces superior al de su predecesora Blackwell. Dell, HPE y Supermicro ya preparan sistemas basados en Vera Rubin, cuya disponibilidad está prevista para el cuarto trimestre de 2026. Jensen Huang cifra el potencial de mercado de la arquitectura Vera en 200.000 millones de dólares, y las ventas independientes de CPUs Vera podrían generar 20.000 millones ya en 2026.

Sin embargo, el mercado no ha reflejado todo este dinamismo en el precio de la acción. Tras caer un 2,5% a 178,02 euros a principios de semana, el título se recuperó ligeramente hasta los 182,60 euros de cara a la junta de accionistas del miércoles 24 de junio. La cotización se sitúa así un 46,55% por encima del mínimo del 23 de junio de 2025, pero aún un 12% por debajo del máximo de 52 semanas de 202,50 euros alcanzado en mayo. La capitalización bursátil ronda los 4,45 billones de euros.

El próximo gran hito será el informe del segundo trimestre fiscal, previsto para el 26 de agosto, donde los analistas esperan ingresos de unos 91.700 millones de dólares, frente a los 81.600 millones del primer trimestre. La pregunta clave es si la expansión europea y el empuje soberano se reflejarán ya en esas cuentas. Mientras tanto, la junta de accionistas abordará asuntos formales basados en el proxy statement del 12 de mayo, pero el debate de fondo girará en torno a si la inversión en infraestructura de IA está generando retornos reales.

Técnicamente, la acción se mantiene en terreno neutral: el RSI se sitúa en 51,2 y el precio cotiza ligeramente por encima de la media de 50 días en 180,49 euros. El consenso de analistas fija un precio objetivo de 260,83 euros, lo que representa un potencial de subida del 42,8%. Esa prima refleja la convicción de que el giro hacia la IA soberana aún no está completamente descontado. Nvidia ha pronosticado que las inversiones en IA de los grandes hiperescaladores alcanzarán el billón de dólares en 2027, y el último trimestre la compañía creció un 85%. El Estado-nación se ha convertido en cliente tecnológico, y esa transformación —más que cualquier lanzamiento de chip— definirá el próximo capítulo de Nvidia.

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Javier Martínez González

Sobre el autor

Javier Martínez González

Ingeniero de software convertido en escritor tecnológico. Analiza las últimas tendencias en hardware, software empresarial y computación en la nube.

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