La conversación sobre Nvidia ya no gira únicamente en torno a silicio, arquitecturas o márgenes brutos. En la conferencia Communacopia + Technology de Goldman Sachs, celebrada el jueves, Jensen Huang instaló una idea que resume mejor que cualquier previsión de ingresos hacia dónde se dirige la compañía: el cuello de botella de la infraestructura de inteligencia artificial se está desplazando del chip a la financiación. Es una frase que invita a mirar la acción con más detenimiento del que sugiere su cotización actual.

Un modelo que financia a su propia clientela
Los números respaldan la ambición. Huang ratificó ante los asistentes una previsión de crecimiento de ingresos cercana al 70% para el ejercicio fiscal 2027, y señaló la ciberseguridad como el próximo gran campo de aplicación de la IA, apoyándose en alianzas con CrowdStrike, Cisco y Palantir. La propia Nvidia impulsa su cadena de suministro con la tecnología Foundry y Nemotron de Palantir, una maniobra que revela que la empresa prueba primero sus herramientas en casa antes de comercializarlas en manufactura, energía, salud o aviación.
Pero la tesis de fondo va más lejos: Nvidia pretende que sus sistemas dejen de entenderse como hardware que se deprecia y pasen a considerarse garantías sólidas. Morgan Stanley lo bautizó como "Balance Sheet as a Service" y elevó su precio objetivo hasta los 300 dólares, aunque mantiene la cautela en materia de riesgo crediticio. La entidad proyecta un compromiso de crédito de unos 200.000 millones de dólares hasta finales de 2028, de los cuales aproximadamente 170.000 millones corresponden a pasivos contingentes derivados de arrendamientos, garantías de valor residual y participaciones en ingresos. Quien siga viendo en Nvidia solo a un fabricante de chips subestima hasta qué punto actúa ya como arquitecto financiero de toda la infraestructura de IA.
La sombra de la financiación circular
Ahí es donde se concentran las críticas. El Banco de Pagos Internacionales advirtió en su informe anual sobre la financiación circular en el sector de la IA como un riesgo sistémico de escala billonaria, y los inversores se preguntan con razón si las participaciones de Nvidia en CoreWeave, OpenAI y otros clientes no terminan comprando una demanda que más tarde se presenta como crecimiento orgánico. Huang rechaza de plano esa lectura: las inversiones son "inmateriales" frente al negocio generado y solo se cierran acuerdos con ganancia asegurada. El argumento convence mientras la demanda subyacente siga siendo real, pero por sí solo no reduce los riesgos de balance.
A ese frente se suma el judicial. El Departamento de Justicia de Estados Unidos investiga si la compañía estructuró su acuerdo tecnológico con la startup Groq, valorado en 17.000 millones de dólares, precisamente para esquivar una revisión antimonopolio convencional. Nvidia no adquirió Groq: se limitó a asegurarse derechos tecnológicos no exclusivos e incorporó a personal clave como su fundador, Jonathan Ross, un patrón que los críticos describen como "adquisición inversa de talento". En caso de objeción regulatoria, lo previsible serían multas antes que una reversión del acuerdo, aunque el clima de escrutinio constituye un factor de incertidumbre difícil de minimizar.
Acciones de Nvidia: ¿Comprar, mantener o vender? Descarga gratuita de tu análisis de Nvidia - Obtén la respuesta que andabas buscando.
Resultados sólidos y señales mixtas en el mercado
Los fundamentales, en cualquier caso, siguen siendo contundentes. En el segundo trimestre del ejercicio fiscal 2027, cerrado el 26 de julio, la compañía facturó 96.200 millones de dólares, un 106% más que un año antes, con un margen bruto del 75,0% tanto bajo GAAP como ajustado y un beneficio por acción de 2,46 y 2,22 dólares respectivamente. Para el tercer trimestre, la empresa anticipa ingresos de 108.000 millones, con un margen de variación del 2% en ambos sentidos, sin contabilizar ningún ingreso de centros de datos procedente de China. La directora financiera, Colette Kress, calcula un crecimiento del 70% para el ejercicio 2028 y describió el panorama, según Yahoo Finance, como "limitado por la oferta", señal de que la demanda continúa superando la capacidad disponible.
El respaldo de las casas de análisis se mantiene. Phillip Securities elevó el 3 de septiembre su precio objetivo de 285 a 300 dólares y reiteró la recomendación de compra, citando la fuerte demanda de servidores de IA y la expansión hacia chips personalizados y el sector automovilístico. Piper Sandler y Morgan Stanley comparten esa meta de 300 dólares, argumentando que la arquitectura Rubin promete un rendimiento por megavatio treinta veces superior al de Grace Blackwell Ultra, con costes por token a la baja.
No obstante, la cotización lleva semanas lateral o ligeramente descendente. El título cerró ayer con una caída del 2,2%, hasta 188,14 euros, presionado por la investigación antimonopolio, las ventas de directivos y las dudas sobre la sostenibilidad del gasto en infraestructura del sector. La acción se sitúa un 2,4% por encima de su media de 50 días, pero un 6,4% por debajo del máximo de 52 semanas de 202,50 euros alcanzado en mayo, y mantiene un 11% de recorrido al alza respecto a su media de 200 sesiones, lo que preserva la tendencia de fondo pese a la debilidad reciente. La volatilidad del 40% a 30 días refleja esa tensión entre relato de crecimiento y prima de riesgo, aun con una revalorización del 25% en doce meses.
Ventas de directivos y expansión internacional
Las operaciones de los insiders añaden ruido. El director Mark A. Stevens vendió a través de un trust 1.848.501 acciones a precios de entre 220 y 226 dólares, y conserva más de 26,5 millones de títulos de forma directa e indirecta. Además, presentó una notificación Form-144 para desprenderse de cinco millones de acciones Clase A por un valor aproximado de 1.090 millones de dólares. Este tipo de comunicaciones suele generar nerviosismo entre los inversores, aunque Stevens mantiene una participación significativa en la compañía.
Mientras tanto, la maquinaria comercial no se detiene. La compra de Hugging Face, Inc. por 12.930 millones de dólares, comunicada a principios de septiembre mediante notificación obligatoria, amplía el perímetro de negocio. Junto a Microsoft, Nvidia presentó en la IFA 2026 nuevas herramientas para agentes de IA sobre hardware propio, y en Australia desarrolla infraestructura de IA con socios locales de cara a 2027. Este viernes, además, la acción cotiza ex dividendo correspondiente al pago trimestral de 0,25 dólares por título, que se abonará el 1 de octubre.
El retrato que emerge es el de una compañía que traduce su poder de mercado en un ecosistema financiero cuya complejidad crece con cada nuevo acuerdo. La fortaleza operativa está fuera de discusión y la apertura hacia la ciberseguridad amplía el terreno con sentido. Pero a medida que Nvidia se convierte en financiador de su propia base de clientes, el margen de valoración depende cada vez más de que reguladores y mercados de crédito sigan dispuestos a sostener esa construcción.
Nvidia: ¿Comprar o vender? El nuevo Análisis de Nvidia del 11 de septiembre tiene la respuesta:
Los últimos resultados de Nvidia son contundentes: Acción inmediata requerida para los inversores de Nvidia. ¿Merece la pena invertir o es momento de vender? En el Análisis gratuito actual del 11 de septiembre descubrirá exactamente qué hacer.
Nvidia: ¿Comprar o vender? ¡Lee más aquí!
