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Acciones

BioNTech: recortes, ventas de Sahin y una cita en Seúl para reescribir el relato

La acumulación de señales adversas en torno a BioNTech ha dejado al valor en una posición incómoda. A la rebaja de BMO Capital se ha sumado el goteo de ventas de acciones por parte de Ugur Sahin, el fundador que prepara su salida, y todo ello mientras el mercado espera con impaciencia los datos oncológicos que la compañía presentará en Seúl. La acción cotiza en 82,65 euros y acumula un descenso del 6,6% en las últimas siete sesiones, un 22% por debajo del máximo de 105,80 euros alcanzado en enero.

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El movimiento más reciente llegó el martes, cuando BMO Capital rebajó la calificación de BioNTech de Outperform a Market Perform y recortó su precio objetivo de 128 a 105 dólares. Los analistas justificaron la decisión en la debilidad de la demanda de la vacuna contra la COVID, el persistente ajuste de inventarios en Alemania y la convicción de que los programas oncológicos clave no estarán verdaderamente despejados de riesgo hasta 2028. Tras el anuncio, los títulos cedieron terreno en el mercado estadounidense.

No es un episodio aislado. La semana anterior, la compañía había puesto fin al estudio de su vacuna experimental de ARNm contra el cáncer colorrectal después de que un comité independiente detectara un "desequilibrio numérico" en la supervivencia global entre los grupos del ensayo. Las acciones que cotizan en Estados Unidos llegaron a caer un 7,5% entonces. BioNTech subrayó que el estudio paralelo del mismo candidato en cáncer de páncreas continúa adelante.

Índice de Contenidos
  1. El fundador suelta lastre mientras se prepara el relevo
  2. Un segundo trimestre que refleja el desplome del negocio pandémico
  3. La verdadera prueba de fuego se celebra en Seúl
  4. Septiembre, mes de decisiones

El fundador suelta lastre mientras se prepara el relevo

En paralelo, Sahin ha vuelto a desprenderse de paquetes accionariales en apenas unos días. Entre el 8 y el 9 de septiembre vendió 73.000 títulos a precios de entre 97,78 y 99,20 dólares, después de haber colocado otros 76.500 a principios de mes. Formalmente se trata de operaciones amparadas en un plan Rule 10b5-1 establecido en junio, es decir, automatizadas y planificadas de antemano. Aun así, el contexto invita a la reflexión: Sahin abandona la empresa que cofundó en un momento que dista mucho de ser un pico de euforia.

El relevo ya tiene nombre. A comienzos de agosto, el consejo de supervisión designó a Guido Oelkers como futuro consejero delegado, con una incorporación prevista a más tardar el 1 de febrero de 2027. Oelkers llega procedente de Sobi, donde ejerció como primer ejecutivo desde 2017. Sahin y su cofundadora Özlem Türeci tienen previsto trasladarse a una nueva compañía antes de que termine 2026. No es una simple cuestión de nombres: se trata de una ruptura estructural que, combinada con el calendario de las desinversiones, dibuja una narrativa incómoda.

Un segundo trimestre que refleja el desplome del negocio pandémico

Las cuentas publicadas el 4 de agosto confirman esa tensión. La facturación del segundo trimestre se hundió hasta los 105,6 millones de euros, frente a los 260,8 millones del mismo periodo del año anterior. El resultado neto arrojó unas pérdidas de 820,8 millones de euros. La previsión anual quedó recortada de un rango de 2.000 a 2.300 millones a otro de 1.600 a 1.900 millones, con la menor demanda global de vacunas contra la COVID y la reducción de existencias en Alemania como argumentos.

La compañía que un día encarnó la euforia biotecnológica de la pandemia se enfrenta ahora a lo contrario: un mundo que trata las vacunas contra el coronavirus como un asunto menor. Quien invierte hoy en BioNTech no compra una farmacéutica de vacunas, sino una apuesta por su cartera oncológica. Y ahí el panorama es ambivalente.

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A finales de agosto se detuvo el estudio de fase 2 de autogene cevumeran en carcinoma colorrectal, desarrollado junto a Genentech, después de que un comité independiente de seguridad de datos apreciara un desequilibrio numérico en la supervivencia global entre los brazos de tratamiento y considerara inútil continuar. No surgieron nuevas señales de seguridad y el ensayo paralelo en páncreas sigue sin cambios, pero la confianza en la estrategia de terapias celulares contra el cáncer ha quedado tocada.

La verdadera prueba de fuego se celebra en Seúl

La cita clave llega ahora. Entre el 12 y el 15 de septiembre, BioNTech presentará en la conferencia mundial de cáncer de pulmón IASLC en Seúl nuevos datos sobre pumitamig y gotistobart, entre ellos los primeros resultados globales de la combinación de pumitamig con el conjugado anticuerpo-fármaco elfetabart drozuntecan en cáncer de pulmón microcítico y no microcítico, así como datos actualizados de supervivencia del estudio de fase 3 PRESERVE-003. Estas cifras deberán demostrar si el relato oncológico se sostiene mientras el negocio de las vacunas se contrae.

Mientras tanto, la presión judicial no cesa. Arbutus Biopharma y Genevant presentaron a mediados de julio tres demandas internacionales contra Pfizer y BioNTech para hacer valer patentes sobre la tecnología de nanopartículas lipídicas, ante tribunales canadienses y el Tribunal Unificado de Patentes para veinte países europeos.

En el otro platillo de la balanza, BioNTech cuenta con un respaldo financiero que muchos competidores biotecnológicos envidiarían: 16.600 millones de euros en efectivo y valores negociables, además de un programa de recompra de acciones de hasta 1.000 millones de dólares. Y en el frente regulatorio, la FDA aprobó a finales de agosto la versión actualizada de la vacuna COMIRNATY XFG para grupos de riesgo, que ya se está distribuyendo: un pequeño pero real anclaje de ingresos dentro de un negocio vacunal en declive.

Septiembre, mes de decisiones

La atención de los inversores se dirige también a un compromiso ya anunciado: antes de que acabe septiembre, BioNTech decidirá qué hace con tres plantas de producción en Alemania y Singapur. Los centros afectados podrían ser los de Idar-Oberstein, Marburg y Singapur. El trasfondo es la menguante demanda de vacunas contra la COVID, que empuja a la empresa a rediseñar a fondo su capacidad industrial. La resolución revelará hasta qué punto BioNTech toma en serio la debilidad estructural de la demanda y qué costes deberán incorporar los inversores en el próximo ejercicio.

No todos los analistas comparten la visión más escéptica de BMO. Goldman Sachs rebajó el 4 de septiembre su precio objetivo de 128 a 127 dólares, pero mantuvo la recomendación de compra. El ajuste mínimo sugiere que la firma estadounidense descuenta los retos operativos sin renunciar al potencial de revalorización.

El retrato que emerge es el de una compañía en plena transición: liderazgo nuevo, rumbo nuevo, músculo financiero intacto. Si los datos de cáncer de pulmón presentados en Seúl logran insuflar un relato distinto a esta etapa, es algo que se dilucidará en los próximos días.

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Laura Fernández Silva

Sobre el autor

Laura Fernández Silva

Analista tecnológica enfocada en innovación digital, comercio electrónico y aplicaciones móviles. Colaboradora habitual en medios especializados del sector tech.

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