La tormenta perfecta de la inteligencia artificial ha elevado a Micron Technology a unos niveles que hasta hace doce meses parecían ciencia ficción. La semana pasada, la acción superó por primera vez los 1.000 dólares, y su capitalización bursátil se disparó hasta 1,17 billones de dólares —algo más de 1,19 billones según el cruce de datos—. En ese mismo periodo, el valor se ha multiplicado por diez: desde los apenas 100.000 millones de hace un año hasta la órbita de Meta Platforms, de la que solo le separan 134.000 millones.

Detrás del rally hay una estrategia que se fraguó hace tres años, cuando Jensen Huang, consejero delegado de Nvidia, presionó a la cúpula de Micron para que acelerase el desarrollo de memoria de alto ancho de banda (HBM) para sus chips de IA. Aquella apuesta está dando frutos ahora: Vera Rubin, la próxima plataforma de Nvidia, arrancó su producción el 1 de junio con HBM4 de Micron como componente estrella.
La firma de análisis Raymond James reaccionó con contundencia: la analista Melissa Fairbanks duplicó el precio objetivo de 530 a 1.100 dólares, manteniendo la recomendación de "outperform". Su argumento descansa en los datos de demanda recogidos en Taiwán y Corea del Sur, donde las líneas de producción de memorias están completas para años y los clientes firman contratos plurianuales que antes eran trimestrales o anuales. Ese cambio estructural aplana los ciclos de volatilidad que tradicionalmente castigaban al sector.
Por su parte, UBS fue aún más agresivo y elevó su objetivo a 1.625 dólares por acción. La razón: Micron se ha convertido en el único fabricante estadounidense puro de memorias HBM, frente a SK Hynix —que domina con un 60-70% del mercado— y Samsung, con un 25-30%. En un segmento estratégico para la soberanía tecnológica de Estados Unidos, ese factor vale una prima.
Cifras que marean
Los números respaldan la euforia. Hace solo dos trimestres, Micron facturaba 13.600 millones de dólares. En el último trimestre cerró con 23.900 millones. Para el trimestre en curso la compañía prevé 33.500 millones, una cifra que supera los ingresos anuales completos de cualquier ejercicio hasta 2024. La dirección promete récords en ingresos, margen bruto, beneficio por acción y flujo de caja libre. El mercado espera los resultados definitivos el 24 de junio de 2026.
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En el primer trimestre del año fiscal 2026 —que en realidad es el trimestre natural anterior— los ingresos crecieron un 56,6% interanual hasta 13.640 millones, y la división de memoria para la nube generó un margen operativo del 66%. TrendForce, la consultora sectorial, calcula que los ingresos globales de DRAM alcanzaron un récord de 97.000 millones en el primer trimestre, y que los precios de contrato del DRAM estándar subirán entre un 58% y un 63% en el segundo.
HBM4: todo vendido, y lo que queda por venir
En la feria COMPUTEX de Taipéi, Micron presentó su nueva hornada de productos: módulos HBM4 con 36 gigabytes de capacidad, el primer SOCAMM2 de 256 GB del mundo y SSD de sexta generación con interfaz PCIe Gen6. El mensaje fue claro: la producción completa de HBM4 para 2026 está bajo contratos vinculantes y ya no queda capacidad disponible.
El enfoque está virando del entrenamiento de modelos de IA a la inferencia, donde los requisitos de memoria y ancho de banda son aún más exigentes. Micron calcula que el mercado total de HBM alcanzará los 100.000 millones de dólares en 2028. De momento, el poder de fijación de precios es enorme, y la disciplina en la expansión de capacidad por parte de toda la industria mantiene los precios elevados.
No obstante, el consenso de Wall Street se ha quedado rezagado. La media de los objetivos de los analistas se sitúa en 825 dólares, un nivel que la acción ya ha superado con creces desde que empezó el año con una subida de aproximadamente el 240% —o el 233% según la referencia—. En doce meses el avance roza el 944%. Con un PER de 48,9 veces beneficios, los alcistas argumentan que, aplicando las estimaciones para el ejercicio 2027, el ratio cae por debajo de nueve veces, lo que aleja los temores de sobrevaloración.
Los riesgos existen: los cuellos de botella en la oferta podrían frenar el crecimiento de ingresos a corto plazo, y el margen bruto podría resentirse si el impulso alcista de los precios se modera. Pero Micron ya ha demostrado que puede transformar una industria cíclica en una máquina de crecimiento estructural. El 24 de junio se sabrá si la locomotora sigue acelerando.
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