La junta extraordinaria que BYD celebrará a finales de septiembre llega en un momento de máxima tensión para el fabricante chino. Entre el 24 y el 29 de ese mes la compañía cerrará el registro de acciones H para fijar el derecho de voto, y sobre la mesa estarán tanto cambios en el gobierno corporativo como la creación de un nuevo área de negocio vinculada a un fondo de activos cuya letra pequeña sigue sin trascender. La cita coincide con una cotización que no termina de encontrar suelo: el título ronda los 8,9 euros y acumula un descenso cercano al 17% desde que arrancó el año.

Esa debilidad bursátil contrasta con la agresividad comercial que la dirección viene exhibiendo en los mercados internacionales. El equipo gestor ha elevado su objetivo de ventas fuera de China para este ejercicio hasta situarlo entre 1,9 y 2,0 millones de unidades, según confirmó la propia empresa. La cifra supone un salto notable respecto a las metas anteriores: en enero la previsión era de 1,3 millones y en marzo ya se había revisado al alza hasta 1,5 millones. Tres ajustes en menos de un año dibujan con claridad hacia dónde apunta la estrategia del grupo.
El negocio exterior ya pesa más que el doméstico
La razón de ese giro está en la composición de los ingresos. Durante el primer semestre, las ventas internacionales superaron por primera vez la mitad de la facturación consolidada, hasta representar el 52,57%, frente al entorno del 40% que suponían un año antes. En términos absolutos, la cifra de negocio en el exterior alcanzó los 181.270 millones de yuanes, un 33,92% más. El contraste con el mercado local es evidente: la facturación total del grupo cayó un 7,13% hasta 344.820 millones de yuanes y el beneficio neto se desplomó un 20,54%, quedándose en 12.330 millones.
La compañía atribuye ese retroceso fundamentalmente a presiones cambiarias de carácter puntual y sostiene que la rentabilidad de su actividad ordinaria se mantuvo firme. De hecho, en el segundo trimestre el beneficio neto repuntó un 30% y el margen bruto escaló hasta el 18,9%, su nivel más alto en un año. La duda que sobrevuela el parqué es si esa mejora responde a una tendencia sostenible o a un simple espejismo trimestral.
Para apuntalar el crecimiento más allá de las fronteras chinas, BYD acaba de poner en marcha su planta de Subang, en Indonesia. La instalación requirió una inversión de 16 billones de rupias y tiene capacidad para ensamblar 150.000 vehículos al año. El vicepresidente Liu Xueliang detalló que actualmente trabajan allí 5.000 personas, una plantilla que podría llegar hasta 20.000 cuando el complejo opere a pleno rendimiento.
Una ofensiva de producto que abarca todos los segmentos
El fabricante no se limita a ampliar capacidad: también está renovando su catálogo a marchas forzadas. Las marcas de gama alta Denza, Fang Cheng Bao y Yangwang elevaron sus ventas conjuntas un 61%. En el calendario inmediato figuran varios lanzamientos relevantes. El Denza N8L, un SUV eléctrico equipado con batería de 130 kWh y 960 kilómetros de autonomía, llegará al mercado el 14 de septiembre. Un día antes, el 9 de septiembre, se incorporará una variante triciclo más asequible del Denza Z9 GT que cubre un hueco de precio de 70.000 yuanes entre las versiones existentes. En el seno de Fang Cheng Bao se espera el Ti 6 como alternativa más económica al exitoso Ti 7. A ello se suma la llegada del Sealion 08, nuevo buque insignia de la familia Ocean.
Acciones de BYD: ¿Comprar, mantener o vender? Descarga gratuita de tu análisis de BYD - Obtén la respuesta que andabas buscando.
Los analistas han respondido con respaldo. CLSA inició cobertura el 3 de septiembre con recomendación de compra y Citic Securities reafirmó la suya al día siguiente. Ambas valoraciones, emitidas hace apenas dos semanas, sostienen la tesis inversora a corto plazo.
Los cuellos de botella lastran las entregas en China
El flanco débil sigue estando en casa. Las matriculaciones de vehículos de nueva energía en el mercado chino retrocedieron un 15,72% en el semestre, hasta aproximadamente 1,8085 millones de unidades. El presidente Wang Chuanfu achacó el descenso a limitaciones en la capacidad productiva de la segunda generación de la batería Blade, que todavía se encuentra en fase de rampa. El problema no es menor: fuentes del sector apuntan a un retraso de unas 250.000 unidades en los modelos con carga rápida que dependería del suministro de esa batería Blade 2 hasta bien entrado 2027. Quien espere una solución rápida del embudo productivo tendrá que armarse de paciencia.
A esa losa se añade el esfuerzo inversor en innovación. El gasto en investigación y desarrollo rozó los 28.900 millones de yuanes en el primer semestre, aproximadamente 2,3 veces el beneficio neto obtenido en el mismo periodo. Es la factura de la apuesta tecnológica, pero también un lastre para la cuenta de resultados a corto plazo.
Queda por despejar, además, la incógnita de la nueva estructura de fondo de activos que se someterá a votación. Modificaciones de este calibre en el gobierno corporativo pueden alterar la asignación de capital y los derechos de los accionistas sin que el mercado conozca de antemano la dirección exacta del cambio.
El equilibrio entre expansión y rentabilidad
Mientras la inercia exportadora se mantenga y el margen bruto conserve el nivel del 18,9% alcanzado entre abril y junio, la historia de crecimiento debería seguir en pie y los inversores podrían interpretar la debilidad del mercado chino como una fase transitoria. Reuters ya enmarcó a principios de septiembre el empuje exportador como un colchón frente a la floja demanda interna, un patrón que la nueva guidance no hace sino confirmar. No obstante, Reuters Breakingviews advirtió de que las señales regulatorias procedentes de Pekín podrían interponer obstáculos, aunque sean menores, en la expansión global de los fabricantes chinos.
Si el atasco de la batería Blade 2 se convierte en un freno prolongado para las entregas domésticas, la presión sobre la rentabilidad agregada aumentará con independencia de los éxitos cosechados fuera de China. La junta de finales de septiembre se perfila así como el próximo examen tangible para los accionistas, que votarán sobre la nueva arquitectura societaria mientras escudriñan cualquier indicio de que los problemas de suministro empiezan a resolverse y de que el margen del segundo trimestre resiste.
BYD: ¿Comprar o vender? El nuevo Análisis de BYD del 10 de septiembre tiene la respuesta:
Los últimos resultados de BYD son contundentes: Acción inmediata requerida para los inversores de BYD. ¿Merece la pena invertir o es momento de vender? En el Análisis gratuito actual del 10 de septiembre descubrirá exactamente qué hacer.
BYD: ¿Comprar o vender? ¡Lee más aquí!
