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Acciones

Almonty: los fondos de pensiones refuerzan su apuesta por el wolframio occidental

La gran pregunta que sobrevuela Almonty Industries ya no es cuánto sube o baja su acción en una jornada concreta, sino quién está comprando y por qué. Y la respuesta que llega desde el registro de accionistas apunta en una dirección muy concreta: dinero institucional de largo plazo que parece dispuesto a sostener la tesis del wolframio occidental más allá del ruido bursátil.

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El Public Employees Retirement System of Ohio ha comunicado la apertura de una nueva posición en la compañía, con la adquisición de 109.121 acciones valoradas en unos 1,81 millones de dólares. A ese movimiento se suman Van Eck Associates, Cooper Creek Partners y Encompass Capital Advisors, que según los últimos resúmenes de actividad institucional han ampliado o estrenado sus participaciones. Para un valor que acumula más de una duplicación desde que arrancó el año, la entrada de este perfil de inversor sugiere una apuesta estructural por las cadenas de suministro occidentales del mineral, no una operación de corto recorrido.

Índice de Contenidos
  1. Una montaña rusa que no sorprende a nadie
  2. Los números que sostienen el relato
  3. Sangdong y el mapa del wolframio
  4. Menos plazas, más concentración

Una montaña rusa que no sorprende a nadie

La cotización, eso sí, sigue siendo todo menos tranquila. Tras un retroceso del 5,2% a comienzos de septiembre, la acción protagonizó un salto del 10,3% en una sola sesión sin que apareciera ningún catalizador corporativo identificable. Es un patrón habitual en títulos de alta volatilidad expuestos a materias primas críticas. En la jornada más reciente, el valor cedió un 4,1% y cerró en 15,77 euros, un descenso para el que tampoco se localizó un detonante claro: ni informes nuevos, ni movimientos de analistas, ni noticias sectoriales en esa ventana temporal. Con una subida del 36% en apenas treinta días, la lectura más razonable apunta a una pausa técnica tras el impulso, máxime cuando el precio sigue un 18% por encima de su media móvil de cincuenta sesiones.

En estos momentos la acción cotiza en torno a los 16,16 euros, lo que la deja aproximadamente un 22% por debajo del máximo de 52 semanas de 20,61 euros alcanzado el pasado abril. La referencia invita a pensar que, si el impulso se mantiene, aún queda recorrido por delante.

Los números que sostienen el relato

Lo que realmente separa a Almonty de una simple historia de volatilidad es su evolución operativa. En el segundo trimestre de 2026 la compañía facturó 43,0 millones de dólares, un 498% más que en el mismo periodo del año anterior y un 69% por encima del trimestre precedente. El resultado del negocio minero llegó a 26,1 millones de dólares, mientras que el EBITDA ajustado se situó en 17,6 millones, más de 22 millones mejor que un año antes.

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Esa capacidad de generación tiene su reflejo en el balance. A 30 de junio de 2026 la empresa disponía de 1,23 mil millones de dólares en efectivo y equivalentes, frente a los 268,4 millones con los que cerró 2025. El salto no es casual: procede de una emisión de bonos de 800 millones cerrada en junio a un tipo del 2,25%, que además se amplió en 100 millones adicionales ante el exceso de demanda. Para una compañía de su tamaño, contar con un colchón financiero de esa magnitud durante la fase de expansión resulta poco habitual.

Sangdong y el mapa del wolframio

El soporte físico de toda esta valoración está en la mina de Sangdong, en Corea del Sur, donde desde julio funciona el procesamiento en la planta. A la puesta en marcha se suma la ampliación del acuerdo de suministro con Global Tungsten & Powders, sociedad integrada en el grupo austriaco Plansee, para el concentrado procedente de Panasqueira y Sangdong. Esa cobertura de compra aporta visibilidad comercial en un mercado que el consejero delegado, Lewis Black, describió en su boletín de finales de agosto como cada vez más escindido entre la oferta china y la occidental, un fenómeno avivado por las nuevas restricciones estadounidenses a la exportación de chatarra de wolframio.

El trasfondo es de escasez estructural. Con precios en torno a los 3.000 dólares por mtu de WO3 para el parawolframato de amonio, y con China facultada desde febrero de 2025 para exigir licencias a cada exportación de productos intermedios, el poder de fijación de precios se desplaza hacia los productores occidentales. Ahí es donde encaja la posición de Almonty.

Menos plazas, más concentración

La compañía también ha reordenado su presencia en los mercados. A finales de junio entró en los índices Russell 1000 y Russell 3000, y a comienzos de septiembre completó su salida de la bolsa australiana: los CHESS Depositary Interests quedaron suspendidos al cierre del 28 de agosto y la exclusión oficial del listado llegó el 1 de septiembre, tal como la empresa había anticipado el 24 de julio. La negociación en el Nasdaq y en Fráncfort continúa sin alteraciones, de modo que la operatividad para el inversor no cambia; simplemente desaparece un escenario con un volumen escaso. La lectura de ambos pasos apunta a una consolidación de la liquidez en torno al Nasdaq y la TSX, algo coherente con una compañía que gana peso entre los grandes índices institucionales.

A ese respaldo se añadió el de Jefferies, que inició la cobertura a principios de septiembre con recomendación de compra y un precio objetivo de 26,25 dólares, argumentando precisamente el papel de Almonty en la construcción de cadenas de suministro occidentales de wolframio. La casa se alinea así con una opinión mayoritariamente favorable, aunque sin que exista por ahora un consenso numérico actualizado y homogéneo.

Entre el interés creciente de los fondos de pensiones, el respaldo analítico y una volatilidad que no da tregua, la acción mantiene su doble naturaleza: posición estratégica en una materia prima crítica y, al mismo tiempo, un comportamiento bursátil de alto riesgo. Ese equilibrio seguirá marcando su evolución en las próximas semanas.

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Laura Fernández Silva

Sobre el autor

Laura Fernández Silva

Analista tecnológica enfocada en innovación digital, comercio electrónico y aplicaciones móviles. Colaboradora habitual en medios especializados del sector tech.

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