La noticia llevaba semanas cociéndose a fuego lento, y cuando por fin se materializó, la reacción bursátil fue todo menos eufórica. El Departamento de Comercio de Estados Unidos rubricó este martes el acuerdo definitivo por el que D-Wave Quantum recibirá hasta 100 millones de dólares del CHIPS Act, una cifra idéntica a la que también obtuvieron Rigetti Computing y Quantinuum en la misma jornada. La respuesta del mercado, sin embargo, se partió en dos: mientras la acción de D-Wave llegó a anotarse un 6,57% en Wall Street hasta los 17,67 dólares, la sesión posterior en Europa devolvió parte de esas ganancias, con un retroceso del 2,2% que dejó el título en 14,95 euros.

Esa volatilidad refleja con precisión el dilema que atraviesa la compañía. Por un lado, el respaldo explícito de Washington —que trata ahora la computación cuántica con la misma lógica estratégica que aplica a los semiconductores— otorga una pátina de legitimidad institucional difícil de ignorar. Por otro, los términos concretos de la operación encierran matices que los titulares más entusiastas suelen pasar por alto.
Una inyección con contrapartida accionarial
El desglose financiero del acuerdo contiene cifras que invitan a la lectura pausada. Una primera tranche de aproximadamente 53,5 millones de dólares se liberará de forma inminente, mientras que el resto se irá desembolsando por tramos a medida que D-Wave alcance hitos técnicos predefinidos, hasta una última partida de apenas 287.380 dólares. El destino de los fondos es ambicioso: el desarrollo de un sistema de recocido cuántico de 100.000 qubits y otro de puertas lógicas de 10.000 qubits con 100 qubits lógicos.
Pero hay un detalle que cambia la lectura del conjunto. A cambio de esa financiación, el Departamento de Comercio recibe una participación minoritaria no controladora en la empresa. El Estado se convierte así en copropietario de una compañía cuya facturación en el primer semestre de 2026 alcanzó solo 5,9 millones de dólares, un 67% menos que en el mismo periodo del año anterior, lastrada por la comparación con un gran pedido de sistemas que se contabilizó entonces.
Esa estructura de capital diluye el entusiasmo inicial: no se trata de un contrato comercial que impulse los ingresos, sino de una inyección de capital con efecto dilutivo para los accionistas existentes. La misma lógica se aplica a Rigetti y Quantinuum, que también cedieron participaciones al Estado y cuyas acciones reaccionaron con subidas más modestas, del 4,01% y el 1,65% respectivamente.
La otra cara: pedidos que se disparan
Quienes descartan a D-Wave como un mero proyecto de laboratorio ignoran, sin embargo, lo que ocurre al otro lado del balance. Los pedidos acumulados (bookings) del primer semestre se dispararon un 1.120% hasta los 35,5 millones de dólares, incluyendo una venta de sistemas por 20 millones. Las obligaciones de desempeño pendientes (RPO, por sus siglas en inglés) crecieron un 668% hasta los 40,7 millones de dólares, y la mayor parte de esa cifra debería convertirse en ingresos en un horizonte de dos años.
El apetito comercial ya no es una promesa abstracta. NTT DOCOMO ha puesto en marcha una segunda aplicación de producción para la gestión de redes móviles, mientras que Nasdaq Verafin evalúa la tecnología para la detección de fraudes. Son señales de que el interés trasciende el ámbito académico y empieza a aterrizar en casos de uso con retorno económico tangible.
Acciones de D-Wave Quantum: ¿Comprar, mantener o vender? Descarga gratuita de tu análisis de D-Wave Quantum - Obtén la respuesta que andabas buscando.
En el plano científico, los resultados publicados en Nature el pasado agosto sobre la arquitectura de doble riel, con una fidelidad de puerta cercana al 99,9%, aportan un respaldo verificable a la hoja de ruta. Las simulaciones sugieren que las tasas de error lógico podrían reducirse hasta en un factor de diez con cada escalón adicional de corrección de errores, lo que daría sustento a los objetivos fijados para 2032. Un horizonte, en cualquier caso, que exige paciencia poco habitual en los mercados actuales.
El espejo bursátil: cautela a pesar del respaldo
La evolución del precio cuenta una historia paralela. Desde enero, la acción acumula un descenso del 34%, y el 52 semanas se sitúa un 63% por debajo del máximo de 40,41 euros alcanzado en octubre. El rebote desde el mínimo de 11,12 euros —un 34% de recuperación— no ha bastado para devolver el título por encima de sus medias móviles relevantes, un indicador de que la tendencia de fondo sigue siendo frágil.
La caída más reciente, según los informes de mercado, no responde a un problema específico de D-Wave sino a un movimiento generalizado de ventas en el sector de la computación cuántica, provocado por las crecientes expectativas de una subida de tipos por parte de la Reserva Federal. Las compañías sin beneficios recurrentes son especialmente sensibles a un aumento de las tasas de descuento.
Tampoco ayuda el comportamiento de los insiders. Durante el ejercicio en curso, los directivos de D-Wave han vendido acciones por valor de 39,4 millones de dólares, con compras prácticamente inexistentes. El patrón se repite en Rigetti e IonQ, cuyos insiders acumulan junto a los de D-Wave ventas superiores a 63 millones de dólares. La participación interna en D-Wave apenas alcanza el 1,3% del capital.
Pese a esa cautela interna, los analistas mantienen una visión constructiva. Los precios objetivo implícitos sugieren un potencial alcista cercano al 102% respecto al nivel previo al anuncio de la financiación, y la recomendación consensuada es de compra, aunque con horquillas de valoración notablemente amplias.
Una partida geopolítica de calado
La operación no puede leerse en clave exclusivamente empresarial. El mismo día, GlobalFoundries obtuvo 375 millones de dólares en fondos de investigación del Departamento de Comercio para proyectos de computación cuántica, y Quantinuum canalizará sus recursos hacia la fabricación de ordenadores de iones atrapados, en colaboración con GlobalFoundries para obleas de 300 milímetros y con Monarch Quantum en tecnología láser y óptica. D-Wave y Rigetti, por su parte, concentrarán sus esfuerzos en arquitecturas superconductoras.
Washington ha dejado claro que considera la computación cuántica un activo de seguridad nacional, al mismo nivel que los semiconductores avanzados. Enfrente, China ha incluido la tecnología cuántica entre las siete industrias prioritarias de su XV Plan Quinquenal, respaldada por un fondo estatal de cien mil millones de yuanes con un mandato de dos décadas.
Para el inversor en D-Wave, la ecuación resultante combina un respaldo geopolítico inédito con una estructura de capital que se diluye, una cartera de pedidos que crece a un ritmo vertiginoso y una facturación que aún no refleja esa pujanza. La acción se mueve entre la lógica de la subvención y la disciplina del balance, un territorio incómodo donde las promesas tecnológicas y la realidad operativa todavía no han encontrado un punto de equilibrio estable.
D-Wave Quantum: ¿Comprar o vender? El nuevo Análisis de D-Wave Quantum del 10 de septiembre tiene la respuesta:
Los últimos resultados de D-Wave Quantum son contundentes: Acción inmediata requerida para los inversores de D-Wave Quantum. ¿Merece la pena invertir o es momento de vender? En el Análisis gratuito actual del 10 de septiembre descubrirá exactamente qué hacer.
D-Wave Quantum: ¿Comprar o vender? ¡Lee más aquí!
