Dos frentes, un mismo gigante chino y una cotización que se debate entre la euforia de una semana y el lastre de doce meses. Alibaba ha puesto en marcha dos estrategias simultáneas de enorme calado —una guerra de precios en la entrega ultrarrápida y una inversión masiva en inteligencia artificial— que están tensionando sus cuentas y dividiendo a los inversores. El resultado es una acción que, tras cerrar el viernes a 98,10 euros con una ganancia semanal del 14,6%, aún acumula una caída del 26,24% en lo que va de año y sigue un 39,29% por debajo de su máximo de 52 semanas de 161,60 euros, alcanzado en octubre de 2025.

El rebote, el más fuerte desde septiembre, ha llevado el precio a rozar los 99,40 euros en algunas sesiones, pero la pregunta que sobrevuela el mercado no es si la subida es real, sino si responde a un cambio de fondo o a un simple respiro en un tendencia bajista. Las cifras dibujan un panorama de contradicciones: una capitalización bursátil de 235.390 millones de euros, una volatilidad anualizada del 45,29% y un RSI de 58,1 que no señala ni sobrecompra ni sobreventa, solo nerviosismo.
El coste de la batalla por el ‘retail’ instantáneo
La principal fuente de incertidumbre es la ofensiva de Alibaba en el mercado de entregas rápidas de alimentos y productos cotidianos. Desde hace más de un año, la compañía inyecta subvenciones para arrebatar cuota a Meituan y JD.com, dos competidores asentados. El precio ha sido brutal: entre el segundo trimestre de 2025 y el primero de 2026, la división de comercio instantáneo quemó aproximadamente 87.000 millones de yuanes, unos 12.900 millones de dólares, más que las pérdidas conjuntas de Meituan y JD.com en ese mismo periodo.
Ese esfuerzo ha pasado factura a las cuentas consolidadas. En el cuarto trimestre fiscal de 2026, los ingresos de Alibaba crecieron solo un 3%, mientras que el beneficio neto ajustado se desplomó un 99,7%. La compañía financia dos frentes caros al mismo tiempo: la guerra de subvenciones y la expansión en la nube y la inteligencia artificial.
Sin embargo, hay señales de que el management considera que lo peor ha pasado. Los usuarios activos diarios del negocio de entrega instantánea han pasado de casi cero a más de 100 millones de forma estable, aunque el volumen de pedidos diarios sigue un 30-40% por debajo del pico del verano pasado. Fan Jiang, responsable de la división, confirmó recientemente que espera que el área sea rentable antes de que termine el año fiscal 2027.
Un movimiento adicional refuerza esa apuesta: Alibaba ha ofrecido 1.500 millones de dólares por Pupu, la última gran plataforma independiente de productos frescos en China. La operación busca consolidar activos logísticos y de cadena de frío, en lugar de seguir quemando dinero en paralelo.
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La apuesta por la IA y la nube
Mientras la batalla logística consume caja, Alibaba redobla su compromiso con la inteligencia artificial. El plan es invertir más de 380.000 millones de renminbi en infraestructura de IA en los próximos tres años. Esa cifra presiona los márgenes a corto plazo y ha llevado a algunos analistas a recortar sus valoraciones.
Pero también hay frutos tempranos. Las inversiones iniciales en startups de IA como Zhipu AI y MiniMax han generado plusvalías significativas tras sus salidas a bolsa. Y en Alibaba Cloud, se espera que los ingresos del trimestre abril-junio crezcan un 45% interanual, superando las previsiones. Los productos de IA ya aportan de forma visible a los ingresos externos de la nube, y el acceso a los chips H200 de Nvidia podría fortalecer aún más la infraestructura.
El mensaje interno es de optimismo. Wu Zeming, exdirector de la división de comercio instantáneo de Taobao y ahora responsable tecnológico del grupo, ha sido ascendido al comité de socios, el máximo órgano de decisión. Una señal de que la dirección considera la guerra logística como un éxito estratégico, no como un desvío costoso.
Un frente judicial cerrado y dos que quedan abiertos
A la mezcla de noticias se suma un respiro legal. Alibaba y su filial de pagos en EE.UU. han alcanzado un acuerdo con el Departamento de Justicia por 600 millones de dólares, sin que se presentaran cargos. Así se elimina un riesgo jurídico concreto, aunque persisten dudas sobre la regulación en China y posibles aranceles de la UE a paquetes de bajo valor.
El dilema de la valoración
El consenso de analistas sitúa el precio objetivo en 167,34 euros de media, un potencial alcista del 70,6% desde los niveles actuales. Una brecha inusualmente amplia que refleja la disparidad de opiniones. El mercado está valorando a una empresa que prácticamente no genera beneficios y que, sin embargo, mantiene una capitalización gigantesca.
Técnicamente, la acción cotiza un 4,62% por debajo de su media de 50 sesiones (102,56 euros) y un 20,75% por debajo de su media de 200 sesiones (123,78 euros). El RSI en 58,1 deja margen para moverse en cualquier dirección. La volatilidad del 45% recuerda que los grandes sobresaltos son la norma, no la excepción.
Desde el mínimo de 52 semanas de 79,50 euros, alcanzado hace apenas tres semanas, la acción ha subido un 23,40%. Ese rebote, sin embargo, no es un veredicto, sino la reapertura de un debate de fondo: ¿fue la guerra de entregas un desvío innecesario o la antesala del próximo gran capítulo de crecimiento de Alibaba? La respuesta llegará con los márgenes de los próximos trimestres, no con el rally de una semana.
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