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Acciones

SpaceX: Starlink sostiene las cuentas mientras la NASA blinda el negocio institucional

Que un fundador de una compañía aeroespacial privada se siente en un banquete de Estado en la Casa Blanca ya no sorprende a nadie. Elon Musk lo hizo el jueves, en la cena oficial ofrecida por Donald Trump en honor del presidente chino Xi Jinping. El gesto, más allá de su carga protocolaria, retrata la densidad de los vínculos que SpaceX ha tejido con las altas esferas del poder. En un sector que vive de contratos públicos y autorizaciones regulatorias, ese acceso vale tanto como cualquier línea del balance.

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La relación, además, funciona en ambos sentidos. Según una divulgación patrimonial recogida por Reuters, Trump adquirió el 10 de julio acciones de SpaceX por un importe de entre 15.001 y 50.000 dólares, para desprenderse una semana después, el 17 de julio, de títulos valorados entre 1.001 y 15.000 dólares. Son cifras modestas en términos financieros, pero de enorme valor simbólico: confirman que la compañía está presente incluso en el entorno personal de la cúpula estadounidense.

Índice de Contenidos
  1. El motor que sostiene el grupo
  2. Diversificación y nuevos frentes
  3. Termómetro bursátil

El motor que sostiene el grupo

Detrás del escaparate político, SpaceX necesita responder con resultados. Y ahí Starlink lleva la voz cantante. La constelación de satélites generó más de la mitad de los ingresos totales del grupo, que alcanzaron los 12.500 millones de dólares en el primer semestre de 2026, según Reuters Breakingviews. El dato adquiere mayor relevancia al comprobar que fue la única división rentable del conglomerado en ese periodo.

La lectura tiene dos caras. Por un lado, demuestra que el despliegue global de infraestructura satelital es escalable y que, efectivamente, genera caja. Por otro, evidencia una dependencia incómoda: los ambiciosos programas de desarrollo y las aspiraciones interplanetarias cuelgan hoy del rendimiento de la flota de banda ancha.

Ese riesgo queda parcialmente compensado por el negocio institucional. La NASA amplió su contrato de vuelos tripulados a la Estación Espacial Internacional con tres misiones adicionales de astronautas, lo que añadió 946 millones de dólares al acuerdo y elevó el valor total del programa Commercial Crew hasta 5.920 millones. La operación extiende las misiones hasta 2030 y proporciona a la empresa un suelo de ingresos predecible sobre el que apalancar sus apuestas comerciales.

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Diversificación y nuevos frentes

Con el objetivo de ensanchar la base de facturación, SpaceX empuja iniciativas fuera de su núcleo tradicional. A través de su nueva división Starfall, la compañía ha fichado a Space Cargo como primer cliente europeo para servicios de retorno de carga orbital, con una misión prevista para 2028. El movimiento revela la intención de capturar valor más allá del mero transporte de satélites.

El calendario operativo tampoco se detiene. El vuelo de prueba orbital del Starship ha sido reprogramado para el próximo lunes 28 de septiembre, a la espera de las preceptivas autorizaciones regulatorias. Entre los hitos de la misión figura el primer despliegue de satélites Starlink V3 en órbita. En paralelo, Google confirmó el jueves que su satélite prototipo Project Suncatcher volará a bordo de la misión compartida Transporter-18 de SpaceX, con el propósito de ensayar hardware de inteligencia artificial directamente en la órbita terrestre.

El apetito inversor acompaña este despliegue. Reuters informó el miércoles de que la financiación privada mundial al sector espacial se más que duplicó en los doce meses hasta junio, hasta situarse en 23.000 millones de dólares. Cada vez más compañías y startups recurren a la infraestructura orbital para ensayos tecnológicos y pruebas en condiciones de gravedad cero.

No todo son titulares favorables. SpaceX y Tesla defienden conjuntamente los derechos sobre la denominación Terafab para una futura fábrica de chips, en una demanda contra TERA-print. Y el miércoles, OpenAI utilizó las últimas comunicaciones bursátiles de SpaceX en un procedimiento judicial para rebatir las acusaciones de xAI.

Termómetro bursátil

En el parqué, el valor cerró la sesión del viernes con una revalorización del 0,2%, hasta 130,36 euros por acción. La cotización se sitúa un 10% por encima de su media móvil de 50 días, fijada en 118,24 euros. La combinación de respaldo institucional y dominio en el segmento de banda ancha satelital otorga a SpaceX un escudo difícil de perforar para sus competidores. La pregunta que sobrevuela el valor es si la compañía logrará trasladar la rentabilidad operativa de Starlink a terrenos como Starfall. Si lo consigue, el recorrido del título seguirá teniendo argumentos; si los beneficios quedan encapsulados en un solo negocio, la elevada valoración podría acabar resintiéndose.

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Laura Fernández Silva

Sobre el autor

Laura Fernández Silva

Analista tecnológica enfocada en innovación digital, comercio electrónico y aplicaciones móviles. Colaboradora habitual en medios especializados del sector tech.

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