La carrera por procesar datos fuera de la atmósfera terrestre suma un nuevo capítulo. SpaceX ha puesto fecha a su ambición de desplegar centros de datos en órbita: el primer vuelo de un satélite de cómputo espacial está previsto para 2027, según anunció la compañía el viernes en la conferencia Communacopia + Technology de Goldman Sachs. La iniciativa empuja al grupo a competir en un terreno hasta ahora ajeno a su actividad tradicional, el procesamiento de cargas de trabajo intensivas en inteligencia artificial lejos de la superficie del planeta.

El movimiento supone un giro estratégico para una empresa cuyas misiones habían estado centradas en las comunicaciones y la observación de la Tierra. Ahora, el eje se desplaza hacia la ejecución directa de aplicaciones de IA en el espacio, una nicho que se abre más allá del transporte de carga y la operación de satélites. En el mercado, el valor cedía un 0,5% hasta los 129,60 euros, mientras que en la sesión previa había retrocedido un 0,7% hasta 129,36 euros.
Setecientos vuelos Falcon y una cadencia que no se detiene
El respaldo operativo de estos planes sigue siendo la frecuencia de lanzamiento de los cohetes Falcon. El domingo, con el envío de tres satélites para el cliente de larga trayectoria SES, SpaceX alcanzó su misión número 700 con esta familia de lanzadores. La primera etapa utilizada, con número de serie B1080, completó así su vuelo 29. Del total acumulado, 687 corresponden al Falcon 9 y 13 al Falcon Heavy.
La reutilización de la tecnología de lanzamiento queda patente en el historial de esa misma etapa, que antes había transportado cuatro misiones tripuladas hacia la Estación Espacial Internacional, el telescopio Euclid de la ESA y 22 lotes de satélites Starlink. La misión mPOWER-F del domingo se suma a una secuencia de despegues que en apenas unos días incluyó el vuelo de la misión O3b-mPOWER para SES desde Cabo Cañaveral, el envío de una carga clasificada de la U.S. Space Force —designada USSF-153— desde la base de Vandenberg, y una misión rutinaria de Starlink lanzada el 2 de septiembre desde esa misma instalación californiana.
Esa actividad sostenida en ambas costas de Estados Unidos refleja la elevada utilización de la capacidad de lanzamiento, tanto para clientes civiles como militares. Al mismo tiempo, SpaceX está trasladando progresivamente sus lanzamientos de Starlink con cohetes Falcon hacia la costa oeste, en la base Vandenberg, con el fin de liberar capacidad en las rampas de Florida para las futuras misiones del sistema Starship Super Heavy. La compañía mantiene el objetivo de realizar el primer despegue del Starship desde Florida antes de que termine el año.
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Cuenta atrás para el Starship 14 y un contrato de IA en tierra
El siguiente hito del vehículo pesado ya tiene hora. El vuelo 14 del Starship está programado para el 18 de septiembre a las 12:15 UTC, en lo que será la tercera misión de la versión 3 y la primera en la que se prevé desplegar satélites Starlink en órbita terrestre baja. Las pruebas de encendido de los motores de la nave Ship 41 y del propulsor Booster 21 concluyeron a principios de mes.
En paralelo al programa espacial, la empresa impulsa su capacidad de cómputo en tierra. El director financiero, Bret Johnsen, presentó la semana pasada en una conferencia del sector organizada por Goldman Sachs un acuerdo de alojamiento de IA por valor de 1.110 millones de dólares mensuales. El contrato arranca el 1 de diciembre y se suma a las colaboraciones ya existentes con socios como Google.
Starshield cruza fronteras y la política se entromete
Más allá de los vuelos de carga, el negocio de satélites vinculado a la seguridad gana peso. El jueves, el Gobierno británico reveló un gasto cercano a los 40 millones de dólares en servicios satelitales de la compañía, un acuerdo que incluye el uso del programa Starshield con fines militares y de inteligencia. Según la agencia Reuters, Reino Unido se convierte así en el primer Estado fuera de Estados Unidos que confirma públicamente el empleo de Starshield.
La dimensión internacional también deja episodios de tensión. El 3 de septiembre, SpaceX canceló su participación prevista en una cumbre espacial en París. De acuerdo con Reuters y el Ministerio francés de Educación Superior, Investigación y Espacio, la decisión se produjo tras la presión del Gobierno estadounidense, que había instado a las empresas aeroespaciales del país a no asistir a la conferencia.
El mercado sostiene el pulso
Pese a la reciente consolidación, el precio de la acción se mantiene con solidez por encima de su tendencia de medio plazo. En los niveles actuales, el valor cotiza un 11% por encima de su media móvil de 50 días, situada en 116,69 euros. Entre los analistas, Wells Fargo ajustó el 9 de septiembre su precio objetivo de forma moderada, de 215 a 212 dólares, aunque mantuvo su recomendación de compra.
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