El fabricante chino de vehículos eléctricos BYD rompió el 28 de agosto una sequía de más de un año sin crecimiento en sus ganancias. La compañía reportó un beneficio neto de 8.200 millones de yuanes —unos 1.220 millones de dólares— en el segundo trimestre, lo que supone un avance interanual del 29,8%. El beneficio por acción se situó en 0,14 dólares, por encima de los 0,11 dólares que esperaba el consenso de analistas.

La facturación, sin embargo, no acompañó: cayó un 3,2% hasta los 194.600 millones de yuanes. Esa divergencia entre un beneficio al alza y unos ingresos a la baja encuentra su explicación en la composición geográfica del negocio.
El exterior tira del carro y el mercado doméstico se desangra
Las cifras del primer semestre de 2026 dibujan un contraste acusado. Los ingresos totales retrocedieron un 7,13% hasta 344.820 millones de yuanes y el beneficio neto se desplomó un 20,54%, hasta 12.330 millones de yuanes. Frente a ese deterioro global, la cifra de negocio procedente del extranjero escaló un 34% hasta 181.300 millones de yuanes, lo que ya representa el 53% de la facturación consolidada, cuando un año antes no llegaba a la mitad.
La misma fotografía se repite en los volúmenes de entrega. Entre enero y agosto, BYD colocó 2.668.015 vehículos eléctricos e híbridos, un 6,84% menos que en el mismo tramo del ejercicio anterior. El desglose revela dos realidades opuestas: las ventas en China se hundieron un 32,72% hasta 1.505.755 unidades, mientras que las operaciones fuera del país se dispararon un 85,72% hasta 1.162.260 vehículos, equivalentes al 43,56% del total. Solo en agosto, los envíos al exterior crecieron un 134,45% hasta 189.466 unidades, el cuarto mes consecutivo de expansión y la mejor marca mensual del año en curso.
Un flanco regulatorio que se abre en tres frentes
Mientras la compañía trata de compensar la atonía interna con su pujanza exportadora, el cerco político se estrecha. En Estados Unidos, el secretario de Transporte, Sean Duffy, remitió una carta a Ford Motor en la que expresaba su "profunda preocupación" por las relaciones comerciales de la firma estadounidense con empresas chinas, mencionando a BYD de forma explícita, según informó Reuters. Al día siguiente, legisladores republicanos se sumaron a las críticas contra Ford, volviendo a citar a la compañía china por su nombre.
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Conviene precisar la naturaleza de ese episodio: se trata de un debate interno estadounidense sobre la dependencia tecnológica de sus fabricantes, en el que BYD aparece como referencia y no como destinatario de medida alguna. En paralelo, en India la situación sigue siendo delicada. Fuentes gubernamentales señalan que el grupo continúa entre las compañías chinas que han aparcado sus planes de inversión en el país debido al endurecimiento de los controles administrativos. BYD declinó hacer comentarios al respecto.
A ese doble frente se suma el propio Pekín. El Ministerio de Comercio, el Ministerio de Industria y la autoridad de vigilancia de mercados publicaron nuevas directrices para las operaciones internacionales de los fabricantes chinos de automóviles, con exigencias de cumplimiento más estrictas en materia de inversión exterior, defensa de la competencia, anticorrupción y responsabilidad social. Reuters interpretó estas normas como una respuesta directa a la vertiginosa expansión global de los constructores del país, con BYD a la cabeza.
El parqué no compra el relato
El mercado no parece haber descontado la mejora trimestral. El título cotiza en torno a los 8,84-8,89 euros, lo que lo deja aproximadamente un 29% por debajo de su máximo de 52 semanas de 12,49 euros, alcanzado a comienzos de octubre del año pasado. En lo que va de año acumula un descenso del 17% y en términos interanuales la caída llega al 25%. El índice de fuerza relativa se mueve entre 31,6 y 33,3, terreno que los analistas técnicos asocian a una situación de sobreventa. En el corto plazo, los últimos siete días de negociación se saldaron con un retroceso del 6,0% y el balance mensual arroja un 9,4% a la baja.
Nuevos modelos y red de recarga para sostener el impulso
En el plano operativo, la compañía presentó el 2 de septiembre el Sealion 08, su nuevo SUV insignia, disponible en versión híbrida enchufable y en variante totalmente eléctrica. Los precios de preventa de la versión PHEV oscilan entre 230.000 y 260.000 yuanes, mientras que la eléctrica se mueve entre 250.000 y 280.000 yuanes. El modelo incorpora la segunda generación de la batería Blade, tecnología de carga rápida y la quinta generación del sistema híbrido DM.
A la ofensiva de producto se suma el despliegue de infraestructura: la firma prevé alcanzar 90.000 estaciones de carga rápida en 2028, de las cuales 20.000 deberían estar operativas antes de que termine este año. En el Reino Unido arrancó a principios de septiembre su mayor campaña comercial hasta la fecha, acompañada de una ampliación de la red de talleres. Y en Bangladés, el proveedor Runner Automobiles suscribió a finales de agosto un acuerdo marco con BYD para la importación de vehículos y licencias técnicas.
La incógnita que manejan los inversores es si el empuje exterior bastará para contrarrestar la debilidad del mercado local. El giro positivo del beneficio en el segundo trimestre apunta en esa dirección, pero los flojos resultados semestrales confirman que la transformación sigue en marcha. Sin nuevas valoraciones de analistas en las últimas cuatro semanas, la lectura del mercado se apoya por ahora en los números operativos y en la evolución de la cotización.
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