La semana de Rocket Lab ha sido de manual en lo operativo: tres nuevos contratos de la NASA, un récord mundial de capacidad de respuesta y la producción de una nueva copia del cohete Electron cada once días. Sin embargo, la cotización se resiste a celebrarlo. El viernes, la acción rebotó un 4% hasta los 84,06 dólares, pero ese pequeño respiro no borra un desplome del 44% desde el máximo histórico de 151,00 dólares alcanzado a finales de mayo. El RSI, en 36,8, sigue en zona de sobreventa.

La agencia espacial estadounidense ha seleccionado a Rocket Lab para tres lanzamientos dedicados bajo el paraguas del programa VADR, un contrato marco que puede alcanzar los 300 millones de dólares a lo largo de diez años. La misión PolSIR, que estudiará las nubes de hielo en las capas altas de la atmósfera tropical, requerirá dos vuelos consecutivos de Electron desde el complejo de lanzamiento 1 en Nueva Zelanda, previstos para junio de 2027 como muy pronto. La tercera misión, TSIS-2, despegará a principios de 2027 con un solo cohete para medir la radiación solar y su impacto en el clima terrestre. La NASA encargó este último lanzamiento con solo siete meses de antelación, una muestra de la confianza en la agilidad del fabricante californiano.
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Esa agilidad quedó demostrada el 19 de junio con la misión VICTUS HAZE para la Fuerza Espacial de EE.UU.: Rocket Lab colocó un satélite en órbita tan solo 16 horas y 42 minutos después de recibir la orden de lanzamiento, batiendo el anterior récord de 27 horas. Este tipo de capacidad táctica es un argumento de peso para futuros contratos gubernamentales. Mientras, la producción en serie ya entrega una nueva unidad de Electron cada once días, y la compañía se prepara para su vuelo número 90, el "Ten Owl of Ten" para el cliente japonés Synspective, cuyo lanzamiento está programado para las 18:45 hora europea del mismo viernes en que se anunciaron los contratos.
A pesar de esta batería de hitos, la acción acumula una pérdida de aproximadamente el 25% en solo siete días. Los analistas apuntan a dos factores que han pesado sobre el valor: la salida a bolsa de SpaceX el pasado 12 de junio, que drenó capital del sector, y el temor a un posible programa de emisión de acciones por valor de 3.000 millones de dólares que diluiría el capital existente. El precio cerró el jueves en 80,69 dólares, aunque el viernes logró recuperar parte del terreno perdido y se sitúa ahora un 10% por encima de su media móvil de 200 días, en 76,30 dólares, una referencia técnica que proporciona cierto soporte a medio plazo.
Rocket Lab afronta la segunda mitad del año con una cartera de pedidos superior a los 2.000 millones de dólares. A mayores de los contratos de la NASA, el segmento de sistemas espaciales sigue sumando proyectos, como el reciente encargo de 90 millones de dólares de la Fuerza Espacial para dos satélites geoestacionarios. El próximo catalizador llegará el 6 de agosto, cuando la empresa publique los resultados del segundo trimestre. Entonces el foco se desplazará también hacia el desarrollo del cohete Neutron, de tamaño superior, cuyo primer vuelo está previsto para el cuarto trimestre de 2026 como muy pronto. Hasta entonces, Electron seguirá siendo el único vehículo operativo y el pilar exclusivo de los ingresos del negocio de lanzamientos.
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