IBM: el software tira del carro, pero la sombra de Accenture y la cautela del mercado frenan al gigante azul
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IBM: el software tira del carro, pero la sombra de Accenture y la cautela del mercado frenan al gigante azul

La última valoración de JPMorgan ha puesto sobre la mesa una realidad que muchos inversores prefieren ignorar: IBM no es Accenture. Mientras el mercado castiga al valor como si fuera una consultora cíclica –con un desplome del 22% desde su máximo anual–, el banco estadounidense elevó su recomendación a "sobreponderar" y fijó un precio objetivo de 291 dólares. El argumento es sólido: cerca del 45% de los ingresos del grupo proceden del software, un negocio de alto margen que aporta aproximadamente dos tercios del beneficio total. La cifra de ingresos recurrentes anuales de software alcanzó los 24.600 millones de dólares, un 10% más.

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Esa pata del negocio crece a doble dígito –un 11% en el primer trimestre de 2026, hasta 7.100 millones de dólares–, mientras que el negocio de consultoría, el más expuesto a la percepción del mercado, apenas avanzó un 1% a tipo de cambio constante. La brecha entre ambas divisiones explica la tensión que domina al valor. Los pedidos de inteligencia artificial generativa, que ya superan los 12.500 millones de euros según los datos más recientes, representan una promesa de futuro. Pero la transformación de esos encargos en facturación real sigue siendo la gran incógnita.

El 18 de junio, la rebaja de previsiones de Accenture sacudió todo el sector de servicios TI. IBM, que cotizaba en torno a los 227,15 euros después de haber alcanzado un récord de 292,85 euros a principios de mes, sufrió el golpe. La corrección fue rápida, aunque la acción encontró suelo gracias a la alianza ampliada con ServiceNow y el lanzamiento de nuevas ofertas de ciberseguridad basadas en IA. El valor acumula una caída del 8,65% en lo que va de año.

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Dos estudios internos de IBM añaden capas de complejidad. Por un lado, el 91% de los consejeros delegados encuestados admite no comprender plenamente sus dependencias de la inteligencia artificial, lo que retrasa la monetización de los proyectos. Por otro, el 71% de los ejecutivos considera difícil cambiar de proveedor de IA, un dato que el mercado interpretó como un freno a la adopción, aunque la compañía pretendía promocionar sus herramientas de gobernanza. Ambas cifras apuntan a un mismo problema: la cautela del cliente alarga el ciclo de conversión de la cartera de pedidos.

En el plano técnico, la resistencia clave se sitúa en la media móvil de 200 días, en 235,79 euros, un 3,67% por encima de la cotización actual. Por debajo, los soportes de las medias de 50 y 100 días –en 217,50 y 217,07 euros respectivamente– han contenido las caídas. El RSI, en 49,2 puntos, refleja una zona neutral. La acción se ha recuperado más de un 25% desde el mínimo de 52 semanas alcanzado a mediados de mayo en 181,32 euros. Los analistas, de media, fijan un precio objetivo de 258,85 euros, lo que dejaría un potencial alcista del 14% si las alianzas con ServiceNow y otras plataformas logran generar volumen en el negocio de automatización de IA.

El escenario bajista no se puede descartar. La corrección inducida por Accenture no fue un susto pasajero: refleja que los clientes corporativos o posponen grandes proyectos de inteligencia artificial, o utilizan herramientas de automatización para reducir su dependencia de consultores externos. Ambas opciones son malas para la división de consultoría de IBM. Si la cotización pierde los 217,50 euros, el siguiente objetivo sería probar de nuevo los mínimos del año.

El próximo catalizador será la presentación de resultados del segundo trimestre de 2026, prevista para mediados de julio. Por primera vez, los inversores podrán comprobar si los 12.500 millones de euros en pedidos de IA se traducen en ingresos reales. Si el software mantiene su ritmo de doble dígito, la narrativa de una IBM transformada en plataforma de alto margen podría imponerse definitivamente sobre el viejo estigma de consultora con hardware añadido. JPMorgan ya ha apostado. Ahora le toca al mercado.

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Laura Fernández Silva

Sobre el autor

Laura Fernández Silva

Analista tecnológica enfocada en innovación digital, comercio electrónico y aplicaciones móviles. Colaboradora habitual en medios especializados del sector tech.

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