La semana pasada, la paciencia de los inversores de Nvidia se puso a prueba con una caída del 2,4% el martes, el tercer día consecutivo de pérdidas. Pero el verdadero movimiento que está redefiniendo la percepción del mercado no se vio en las pantallas de cotización: fue la decisión silenciosa de reducir a menos de la mitad la garantía inicialmente comprometida para el megaproyecto de centro de datos de OpenAI en Ohio.

Lo que comenzó como una promesa de 250.000 millones de dólares anunciada el 14 de agosto se ha convertido en un compromiso más contenido. La compañía que preside Jensen Huang ahora respalda únicamente la primera fase del campus PORTS-Pike, con una garantía que oscila entre 105.000 y 120.000 millones de dólares según la fuente consultada —CNBC citó la cifra menor el 17 de agosto—, mientras que la decisión sobre las fases posteriores queda aplazada. La primera etapa contempla entre 4,25 y 5 gigavatios de capacidad de TI, con opción a ampliar otros 3,75 gigavatios, y se espera que la infraestructura comience a operar en 2028.
Un fabricante que piensa como aseguradora
La reducción no es un gesto de debilidad, sino de pragmatismo. Nvidia ha pasado de vender exclusivamente semiconductores a garantizar con su propio balance el valor residual de sus GPUs: si los chips no mantienen el precio esperado, el fabricante cubre hasta el 25% de la diferencia. Es, en esencia, un negocio de seguros disfrazado de empresa tecnológica.
Esta lógica explica también por qué la compañía ha decidido escalonar sus compromisos. El pasado martes, Fortune interpretó el recorte como una señal de "demanda artificial" de chips, una lectura que el propio Huang rechazó públicamente al descartar acusaciones de financiación circular. La estructura, sin embargo, es inusualmente compleja: Nvidia responde ante un posible impago de OpenAI, lo que permite a SB Energy —promotor del proyecto, con 1.500 millones de dólares de capital aportados por el fabricante— obtener financiación con grado de inversión, según explicó su co-CEO Rich Hossfeld.
La cautela llega en un momento en que el mercado observa con lupa la salud financiera de todo el ecosistema de la inteligencia artificial. Un informe del Wall Street Journal sobre aproximadamente tres billones de dólares en compromisos fuera de balance asumidos por nueve grandes tecnológicas ha generado inquietud en todo el sector. Anthropic, por su parte, reportó ingresos anualizados de 65.000 millones de dólares, por debajo de las expectativas que superaban los 80.000 millones, arrastrando a proveedores como Lumentum, Corning y AXT.
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La apuesta de Bank of America frente al escepticismo
En este clima de incertidumbre, Bank of America mantiene una postura firme. El analista Vivek Arya reiteró su recomendación de compra con un precio objetivo de 350 dólares, argumentando que el mercado sobreestima los riesgos de forma sistemática y que la acción está infravalorada entre un 34% y un 50%. Arya calcula que los compromisos totales de Nvidia con sus socios del ecosistema ascienden a unos 300.000 millones de dólares —70.000 millones en capital y 230.000 millones en garantías crediticias—, una cifra que contrasta con los 470.000 millones de dólares de flujo de caja libre que proyecta para 2026 y 2027. De los 37 analistas que cubren el valor, 36 recomiendan comprar, con un precio objetivo medio cercano a los 310 dólares.
En el extremo opuesto, el "Rey de los Bonos" Jeff Gundlach comparó la estructura de financiación con "bonos respaldados por plátanos", una metáfora que resume la pregunta incómoda: ¿cuánto valdrán realmente los centros de datos y las GPUs dentro de veinte años?
Más que un proveedor: un inversor estratégico
Mientras los grandes acuerdos financieros acaparan la atención, Nvidia continúa tejiendo alianzas en otras direcciones. Hace aproximadamente un mes se conoció su participación en SpaceX a través de xAI: 122,8 millones de acciones de clase A valoradas en unos 21.000 millones de dólares al cierre del trimestre, lo que la convierte en su segunda mayor inversión después de su participación en Intel, que pasó de 30.000 a unos 22.000 millones de dólares. La compañía de Elon Musk, que ha anunciado que utilizará exclusivamente chips de Nvidia en sus centros de datos, ha contribuido a que la acción suba un 8,9% desde entonces.
A esto se suma la inversión de cinco mil millones de dólares en Safe Superintelligence Inc. y el lanzamiento de Nemotron 3.5 Lightning, un modelo de código abierto diseñado para ejecutarse en una sola tarjeta gráfica y orientado a agentes autónomos de IA.
Una cita clave el 26 de agosto
El título cotiza actualmente en torno a los 190 euros, aproximadamente un 6% por debajo de su máximo de 52 semanas de 202,50 euros alcanzado a mediados de mayo, aunque mantiene una revalorización cercana al 19% desde enero y se sitúa más de un 36% por encima del mínimo anual del 5 de septiembre. La caída semanal del 2,1% parece más una pausa que un cambio de tendencia.
El próximo 26 de agosto, cuando Nvidia presente los resultados del segundo trimestre de su ejercicio fiscal 2027, se sabrá si el negocio operativo sostiene esta apuesta. Las previsiones de ingresos oscilan entre 91.000 y 95.000 millones de dólares según la fuente. Hasta entonces, la cuestión central no es cuánto gana Nvidia, sino cuánto riesgo está dispuesta a asumir en su propio balance para garantizar el crecimiento futuro.
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