Nvidia recupera el pulso: el rebote que esconde una pregunta incómoda sobre el gasto en IA
Acciones

Nvidia recupera el pulso: el rebote que esconde una pregunta incómoda sobre el gasto en IA

La volatilidad de Nvidia en las últimas semanas ha dejado una lección difícil de ignorar: el sentimiento en torno a la inteligencia artificial puede dar un giro de 180 grados en cuestión de días. Tras uno de los desplomes más severos que ha vivido el sector de semiconductores —que llegó a borrar más de un billón de dólares en capitalización bursátil a finales de julio—, el fabricante de chips ha vuelto a recuperar terreno con una rapidez que desconcierta incluso a los observadores más experimentados.

Imagen tecnológica

Índice de Contenidos
  1. El rebote, cifra a cifra
  2. La volatilidad como termómetro
  3. China: el expediente que no se cierra
  4. El debate de fondo: ¿aceleración o meseta?

El rebote, cifra a cifra

La acción cotiza actualmente en la zona de los 184,58 euros, lo que supone un avance del 2,84% en una sola jornada y un 6,56% en el acumulado semanal. Los números varían ligeramente según la fuente consultada —otras mediciones sitúan el precio en 182,90 euros con una subida del 1,91% diario y del 5,59% en siete sesiones—, pero el mensaje es idéntico: Nvidia ha vuelto a situarse por encima de su media móvil de 50 días, un nivel técnico que los operadores siguen con lupa.

El repunte no es un fenómeno aislado. Todo el sector de chips ha experimentado un tirón esta semana, impulsado por unos resultados trimestrales tecnológicos que han disipado, al menos temporalmente, los temores sobre la fortaleza de la demanda. Los grandes clientes de Nvidia —Microsoft, Amazon, Palantir— han presentado cifras de negocio en la nube que han reavivado la confianza en la continuidad de las inversiones en infraestructura de IA. Amazon, de hecho, ha elevado su previsión de gasto de capital y ha restado importancia a la competencia entre sus propios procesadores y los de Nvidia.

La volatilidad como termómetro

Lo verdaderamente revelador no es que Nvidia se haya recuperado, sino la violencia con la que reacciona a cualquier declaración de los hyperscalers sobre sus presupuestos de inversión. La volatilidad anualizada a 30 días se sitúa en torno al 38%, un nivel que no corresponde a un valor de gran capitalización consolidado, sino a una apuesta de alta beta sobre si Microsoft, Amazon, Google y Meta seguirán destinando miles de millones a GPUs.

El análisis técnico dibuja un panorama mixto. La acción cotiza un 32,05% por encima de su mínimo de 52 semanas y aún se encuentra un 8,85% por debajo de su máximo histórico de 202,50 euros, alcanzado en mayo. Los promedios móviles ofrecen señales contradictorias: el precio supera con comodidad la media de 200 días (166,59 euros), pero la distancia respecto a la media de 50 días (178,79 euros) es relativamente estrecha. El índice de fuerza relativa (RSI) se mueve en torno a 56,6 —otros cálculos lo sitúan en 55,3—, lo que indica que la acción no está ni sobrecomprada ni sobrevendida. En otras palabras, tiene margen de movimiento en ambas direcciones.

China: el expediente que no se cierra

Sobre la cuestión de las inversiones en IA planea un segundo frente sin resolver: el acceso de Nvidia al mercado chino. El péndulo regulatorio ha oscilado entre la prohibición y la autorización parcial durante el último año. En diciembre de 2025, el presidente Trump anunció que Nvidia podría vender sus chips H200 a China; el 13 de enero de 2026, el Departamento de Comercio convirtió ese anuncio en una norma formal, aunque con condiciones que los expertos calificaron de contradictorias.

Acciones de Nvidia: ¿Comprar, mantener o vender? Descarga gratuita de tu análisis de Nvidia - Obtén la respuesta que andabas buscando.

El resultado práctico es, por ahora, más ruido que beneficios. En febrero de 2026, el gobierno estadounidense otorgó una licencia para la venta de pequeñas cantidades del chip H200 a determinados clientes chinos, pero Nvidia aún no ha registrado ingresos por esa vía. La licencia exige, además, una inspección en territorio estadounidense antes de cada envío, lo que añade una capa adicional de complejidad burocrática. En enero de 2026, la Oficina de Industria y Seguridad (BIS) modificó el régimen de control de exportaciones para los chips H200 y AMD MI325X, pasando de una presunción general de denegación a una evaluación caso por caso. Los aranceles, los límites de volumen, las pruebas por terceros y las estrictas verificaciones de clientes siguen siendo condiciones ineludibles.

Mientras tanto, la demanda real en China se canaliza por vías indirectas. Según informes, el laboratorio de IA chino Moonshot opera sus modelos Kimi con aproximadamente 20.000 chips Hopper de Nvidia, adquiridos a través de un acuerdo de capacidad de cómputo con Alibaba. Este tipo de acceso indirecto y controvertido subraya que China sigue siendo un riesgo de titulares, no una fuente fiable de ingresos.

El debate de fondo: ¿aceleración o meseta?

La pregunta que determinará el próximo movimiento de la acción es sencilla de formular y difícil de responder: ¿los presupuestos de gasto de capital de los hyperscalers seguirán creciendo más rápido de lo esperado, o se estabilizarán en un nivel alto pero sin aceleración? Nvidia se ha beneficiado enormemente de las inversiones de los gigantes de la nube, pero las expectativas han crecido con la misma intensidad. Los inversores exigen cada vez más pruebas de que esas inversiones masivas generan retornos económicos reales.

El escenario alcista se apoya en la fortaleza de los grandes clientes. Microsoft y Palantir ya han demostrado que la demanda de infraestructura de IA no flaquea. El precio objetivo medio de los analistas se sitúa en 262,72 euros, lo que implica un potencial de revalorización de aproximadamente el 42% —otras estimaciones lo cifran en un 43,6%— respecto al nivel actual. Una apertura gradual del mercado chino, incluso bajo las estrictas reglas de evaluación caso por caso, podría añadir más combustible a la subida, siempre que las autorizaciones se traduzcan en envíos reales.

El escenario bajista, por su parte, se sustenta en dos fuerzas que podrían erosionar la narrativa de crecimiento. La primera: los modelos de IA cada vez más eficientes amenazan con reducir la necesidad de hardware por unidad de cómputo. Moonshot AI, desde China, está impulsando la competencia con modelos de código abierto cada vez más potentes. Si los desarrolladores logran un rendimiento comparable con menos infraestructura, la demanda futura de chips podría contraerse. La segunda: persisten dudas sobre las estructuras de financiación que sostienen el despliegue de infraestructura de IA. La magnitud de las inversiones necesarias genera incertidumbre sobre la sostenibilidad de todo el ciclo.

Con una capitalización bursátil cercana a los 4,22 billones de euros, Nvidia ya no es simplemente un fabricante de semiconductores. Es un barómetro del sentimiento inversor en torno a la inteligencia artificial. La recuperación actual sugiere que los optimistas mantienen el control, pero el último mes ha demostrado con crudeza lo rápido que puede cambiar esa dinámica. La prueba definitiva llegará en los próximos trimestres: si los hyperscalers hablan de aceleración en sus inversiones o si, por el contrario, insinúan una meseta, esa señal pesará más en la cotización que cualquier otro indicador individual.

Nvidia: ¿Comprar o vender? El nuevo Análisis de Nvidia del 4 de agosto tiene la respuesta:

Los últimos resultados de Nvidia son contundentes: Acción inmediata requerida para los inversores de Nvidia. ¿Merece la pena invertir o es momento de vender? En el Análisis gratuito actual del 4 de agosto descubrirá exactamente qué hacer.

Nvidia: ¿Comprar o vender? ¡Lee más aquí!

Miguel Ángel Torres Díaz

Sobre el autor

Miguel Ángel Torres Díaz

Periodista de tecnología especializado en videojuegos, realidad virtual y tendencias de consumo digital. Más de 10 años cubriendo la industria tecnológica española.

Ver todos los artículos →
Subir