Imagen ilustrativa generada por IA
Imagen ilustrativa, generada por IA
Acciones

Nvidia: márgenes a la baja, el frente judicial por Groq y el choque entre Hinton y Huang

Jensen Huang tiene una habilidad poco común para convertir una conferencia de inversores en un acto de fe. En una reciente intervención organizada por Goldman Sachs, el consejero delegado de Nvidia describió su propio título como «la primera y única acción growth-value del mundo». La etiqueta, más que una muestra de confianza serena, suena a defensa verbal en un momento en que el mercado empieza a hacer preguntas incómodas.

Imagen tecnológica

Los números, en cualquier caso, no acompañan del todo a esa retórica. La acción cotiza en torno a los 200,50 euros, apenas un 1,0 % por debajo de su máximo de 52 semanas, y el múltiplo sobre el beneficio esperado para los próximos doce meses ha caído por debajo de 17, un nivel históricamente barato para una compañía que hasta hace poco parecía no tener techo en bolsa. La brecha entre la visión del equipo gestor y el ánimo de los inversores se ensancha.

Índice de Contenidos
  1. El escepticismo ya no apunta a la demanda, sino a su duración
  2. La erosión del margen como telón de fondo
  3. El pulso político que sustituye al argumento técnico
  4. Washington, Pekín y un banquete con sillas muy disputadas
  5. Alianzas que se agrietan en el frente del código
  6. Un múltiplo que exige perfección

El escepticismo ya no apunta a la demanda, sino a su duración

Eli Horton, de TCW, resume bien el malestar: la rebaja del múltiplo refleja dudas crecientes sobre si Nvidia podrá sostener durante años su capacidad de generar beneficios. Ya no se discute la fortaleza del negocio actual de hardware para inteligencia artificial, sino la persistencia de una situación excepcional. La época en la que cada trimestre se celebraba con subidas automáticas ha quedado atrás.

Y eso ocurre aunque la compañía haya proyectado un aumento de ventas del 70 % para el ejercicio siguiente. Que la valoración se comprima hasta niveles propios de una industria tradicional, pese a esas perspectivas, revela hasta qué punto el mercado descuenta riesgos que no aparecen en la guía de resultados.

La erosión del margen como telón de fondo

El origen de la desconfianza está, probablemente, en la rentabilidad. La compañía cerró el segundo trimestre con un margen bruto del 75 %, pero el consenso de analistas anticipa una caída por debajo del 72 % para el cuarto trimestre. Los costes de memoria y de tecnologías de fabricación avanzada pasan factura.

A ese frente se suma la competencia. David Russell, de TradeStation, señala que gigantes como Meta y Alphabet trabajan a marchas forzadas en sus propios semiconductores. Nadie en Silicon Valley quiere depender indefinidamente de un único proveedor. En la medida en que los grandes operadores de nube implanten procesadores propios para entrenar y ejecutar modelos, Nvidia irá perdiendo su monopolio y, con él, la capacidad de imponer precios astronómicos.

El pulso político que sustituye al argumento técnico

En ese contexto, el reciente movimiento retórico de Huang resulta transparente. En televisión estadounidense desestimó las advertencias sobre riesgos existenciales de la IA y llegó a cifrar en un 0 % la probabilidad de un apocalipsis hasta 2030. Su tesis: los principales laboratorios de software exageran los peligros de seguridad para levantar barreras regulatorias contra nuevos competidores y protegerse de responsabilidades legales.

Acciones de Nvidia: ¿Comprar, mantener o vender? Descarga gratuita de tu análisis de Nvidia - Obtén la respuesta que andabas buscando.

Que voces de peso como el premio Nobel Geoffrey Hinton le contradigan abiertamente deja al descubierto la grieta. Hinton reprochó a Huang un interés financiero evidente: quien vende chips no tiene incentivo alguno en frenar el desarrollo. El choque evidencia la nerviosidad instalada en el sector. Cuando un líder tecnológico necesita librar escaramuzas regulatorias para mantener el ritmo, la señal no es precisamente de fortaleza incontestable.

Washington, Pekín y un banquete con sillas muy disputadas

La dimensión geopolítica añade otra capa de complejidad. La presencia de Huang en la cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping subraya hasta qué punto la tecnología de chips y el futuro de la IA están entrelazados con la diplomacia. China sigue siendo un mercado neurálgico para Nvidia, mientras las tensiones entre ambas capitales se dirimen desde hace años a través de restricciones a la exportación de semiconductores de alto rendimiento.

El fabricante suministra la infraestructura de centros de datos que los Estados consideran un activo estratégico, y esa posición privilegiada también lo expone. El Departamento de Justicia de Estados Unidos investiga, según Reuters —que cita informaciones de The New York Times—, un contrato de licencia entre Nvidia y la startup de chips de IA Groq. La sospecha: que la operación se estructuró deliberadamente para esquivar el escrutinio antimonopolio. Para el inversor, la pesquisa marca un cambio de fase: los reguladores ya no contemplan el poder de mercado de Nvidia solo como fruto de su superioridad tecnológica, sino como un posible riesgo sistémico.

Alianzas que se agrietan en el frente del código

No menos delicada es la relación con los grandes pioneros de la IA. Tras bambalinas se libra una disputa por la propiedad intelectual. Según Reuters, Nvidia y otras tecnológicas amenazan con limitar o suspender el uso de modelos avanzados si socios como OpenAI y Anthropic no garantizan una protección fiable contra el mal uso de datos corporativos.

Nvidia ya mueve ficha: restringe el empleo de modelos de Anthropic a tareas menos sensibles y refuerza internamente su propia familia de modelos, Nemotron. La ironía es que sigue estrechamente ligada en lo financiero a esos mismos actores. Reuters apunta que Anthropic negocia una salida a bolsa en la que aspira a una valoración de hasta 100.000 millones de dólares. Socio, rival y financiador a la vez: una multiplicidad de roles que alimenta conflictos de interés. Después de que representantes del sector en Estados Unidos expresaran públicamente sus recelos de seguridad y pidieran moderar el ritmo de la IA, los valores de chips sufrieron presión.

Un múltiplo que exige perfección

En el parqué, los optimistas apenas se inmutan por ahora. El pasado martes el título cerró a 199,98 euros, un 1,2 % por debajo de su máximo anual. Al mismo tiempo, la integración técnica por parte de terceros demuestra lo arraigadas que están sus interfaces: d-Matrix anunció que utilizará la tecnología NVLink Fusion de Nvidia para incorporar sus procesadores Raptor en centros de datos.

El retrato que emerge es complejo. La compañía domina la expansión mundial de capacidad de cómputo como ninguna otra, pero el equilibrio entre turbulencias comerciales, vigilancia antimonopolio y sus propios clientes resulta cada trimestre más exigente. Mientras la demanda de potencia de cálculo ahogue cualquier señal de alarma, la acción seguirá siendo el referente del mercado. La altura, sin embargo, es cada vez mayor: ni los debates filosóficos ni las píldoras de tranquilidad verbal deciden el futuro, sino la evolución real de los márgenes y los avances de la competencia.

Nvidia: ¿Comprar o vender? El nuevo Análisis de Nvidia del 23 de septiembre tiene la respuesta:

Los últimos resultados de Nvidia son contundentes: Acción inmediata requerida para los inversores de Nvidia. ¿Merece la pena invertir o es momento de vender? En el Análisis gratuito actual del 23 de septiembre descubrirá exactamente qué hacer.

Nvidia: ¿Comprar o vender? ¡Lee más aquí!

Carmen Ruiz López

Sobre el autor

Carmen Ruiz López

Periodista especializada en tecnología y transformación digital con más de 8 años de experiencia. Experta en inteligencia artificial, ciberseguridad y startups tecnológicas.

Ver todos los artículos →
Subir