Nvidia: la gran cita del 26 de agosto con el mercado dividido entre el récord de Blackwell y la sombra de Rubin
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Nvidia: la gran cita del 26 de agosto con el mercado dividido entre el récord de Blackwell y la sombra de Rubin

El calendario bursátil tiene marcado en rojo el 26 de agosto. Ese día, Nvidia presenta sus resultados del segundo trimestre fiscal y el mercado se prepara para una volatilidad poco habitual. Los pronósticos de Polymarket lo resumen con crudeza: la probabilidad de que la acción cierre agosto por encima de 240 dólares ronda el 50%, mientras que las apuestas a un cierre por debajo de 200 dólares alcanzan el 52%. La horquilla es tan amplia que delata la incertidumbre que rodea a la compañía en uno de los momentos más delicados de su historia reciente.

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La cotización, que en la sesión más reciente se movió entre los 179 y los 181 euros según la referencia, refleja esa tensión. En dólares, el título acumula una subida cercana al 3,8% hasta los 208,34 dólares, aunque todavía se sitúa alrededor de un 10,5% por debajo del máximo histórico de 202,50 euros alcanzado en mayo. Desde el mínimo de septiembre del año pasado, sin embargo, la revalorización ronda el 30%. El RSI, en 52,2, dibuja un mercado sin rumbo claro: ni sobrecomprado ni sobrevendido.

Índice de Contenidos
  1. La demanda que no se sacia
  2. El relevo generacional, la gran incógnita
  3. Los nubarrones: regulación, aranceles y clientes que se vuelven rivales
  4. Qué mirar el 26 de agosto

La demanda que no se sacia

El telón de fondo que sostiene el optimismo es contundente. Los grandes operadores de la nube están desembolsando cifras nunca vistas en infraestructura de centros de datos. Nueve grandes proveedores —entre ellos Google, Amazon, Meta, Microsoft y Oracle— sumarán este año inversiones por más de 886.000 millones de dólares, un incremento cercano al 90% respecto al ejercicio anterior. Un instituto de investigación del sector ha elevado además su previsión de crecimiento para los envíos de servidores de IA en 2026 hasta casi el 31%.

Los últimos resultados de los clientes refuerzan la narrativa. Microsoft, tras un salto del 43% en los ingresos de su división cloud Azure, reaccionó con una subida del 15,6% en bolsa. Google Cloud, por su parte, elevó sus ventas un 82% hasta los 24.800 millones de dólares, lo que llevó a Alphabet a ampliar su plan de inversiones para 2026 hasta una horquilla de 195.000 a 205.000 millones de dólares. No todo son luces: Meta Platforms sufrió un desplome del 8% después de que su flujo de caja libre se hundiera un 91% en el trimestre, hasta apenas 784 millones de dólares. El dato sirve de advertencia sobre los límites financieros de la fiesta inversora.

Para Nvidia, esta oleada de gasto se traduce en una demanda que supera a la oferta. Los plazos de entrega de la plataforma Blackwell, con los modelos B300 y GB300, se mantienen entre ocho y doce semanas, un síntoma de que los clientes siguen haciendo cola. La recuperación de la acción por encima de los 200 dólares encontró además un impulso adicional en los sólidos resultados de Microsoft y Palantir, que reafirmaron la confianza en el gasto en infraestructura de IA. Ahora, la resistencia clave se sitúa en los 210 dólares: superarla sería la señal de que la remontada tiene recorrido.

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El relevo generacional, la gran incógnita

Si Blackwell es el motor que llena las arcas, Vera Rubin es la promesa que debe sostener la valoración futura. Nvidia ha trasladado oficialmente la nueva arquitectura a producción en serie. Los chips VR200 prometen 50 petaflops de rendimiento en inferencia FP4, más del doble y medio de lo que ofrece Blackwell hoy. La memoria HBM4, asegurada mediante una alianza estratégica con la SK Group, proporcionará una anchura de banda de 22 terabytes por segundo. El mercado espera que el informe del 26 de agosto desvele el volumen de pedidos anticipados para esta nueva generación.

Las expectativas de los analistas para el trimestre apuntan a unos ingresos de aproximadamente 91.850 millones de dólares, en línea con la propia previsión de la compañía de 91.000 millones, con un margen de más o menos el 2%. El beneficio por acción estimado por FactSet se sitúa en 2,08 dólares. Las firmas de Wall Street han elevado sus objetivos de precio de forma notable desde primavera: UBS pasó de 245 a 275 dólares en mayo, Cantor Fitzgerald subió su meta hasta 350 dólares desde los 300 anteriores, y Wells Fargo, a través de Aaron Rakers, fija el precio en 315 dólares para 2027. El consenso medio ronda los 262,89 euros, un 46% por encima del nivel actual.

Los nubarrones: regulación, aranceles y clientes que se vuelven rivales

El escenario alcista, sin embargo, tiene frentes abiertos. El primero es político. La Comisión Europea ha abierto un expediente contra Nvidia por presuntas prácticas de vinculación: la sospecha de que las GPU se comercialicen atadas a equipos de red. Si se confirma, las multas podrían alcanzar el 10% de la facturación mundial. La tensión transatlántica añade otro elemento: según informaciones de julio, Washington estudia investigar la política antimonopolio de la UE como respuesta a este procedimiento.

El segundo frente es competitivo. Google está ampliando su próxima generación de chips TPU, mientras que Amazon renueva sus procesadores Trainium e Inferentia. Ambas plataformas deberían desplegarse a gran escala en la segunda mitad de 2026. Nvidia controla hoy cerca del 84% del mercado de chips de IA, pero la erosión de esa cuota, aunque sea gradual, tendría un impacto directo en su capacidad de fijar precios y, por extensión, en una capitalización bursátil que ronda los 4,2 billones de euros.

El tercer riesgo es financiero. Si el gigantesco gasto en infraestructura acaba lastrando la rentabilidad de los propios clientes, las cancelaciones de pedidos podrían llegar de forma abrupta. El caso de Meta, con su desplome de flujo de caja, ilustra que el riesgo no es teórico.

Qué mirar el 26 de agosto

La cita con los resultados decidirá, en buena medida, la dirección de la acción a corto plazo. Si Nvidia confirma que el lanzamiento de Vera Rubin avanza según lo previsto para la segunda mitad de 2026 y que la demanda de Blackwell sigue superando a la oferta, la senda alcista de los últimos treinta días podría prolongarse y acercar de nuevo la marca de los 200 euros. Si, por el contrario, el consejero delegado insinúa un enfriamiento entre los grandes clientes o el procedimiento europeo escala a una investigación formal, el test de la media de 200 sesiones, situada en 166,48 euros, se convertiría en el escenario más probable. Los inversores prestarán especial atención a las métricas de rendimiento en cargas de trabajo de "IA agéntica", consideradas el indicador más temprano de la acogida real de la plataforma Rubin en el mercado.

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Carmen Ruiz López

Sobre el autor

Carmen Ruiz López

Periodista especializada en tecnología y transformación digital con más de 8 años de experiencia. Experta en inteligencia artificial, ciberseguridad y startups tecnológicas.

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