Nvidia: la fecha clave del 26 de agosto y las grietas que nadie quiere ver
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Nvidia: la fecha clave del 26 de agosto y las grietas que nadie quiere ver

La acción de Nvidia camina sobre una delgada línea entre la euforia y la desconfianza. Tras recuperarse con fuerza del golpe sufrido por los rumores sobre la financiación de OpenAI, el valor cerró el viernes en 193,68 euros, un 11,23% por encima del mínimo reciente. Aun así, todavía le separa un 4,36% de su máximo de 52 semanas, los 202,50 euros alcanzados el 14 de mayo de 2026. El mercado parece haber digerido el susto, pero la calma tiene fecha de caducidad: el 26 de agosto, cuando la compañía presente sus resultados del segundo trimestre fiscal.

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Índice de Contenidos
  1. Un examen con expectativas al límite
  2. La memoria que escasea y las alianzas que se multiplican
  3. La financiación circular que inquieta a Burry
  4. Señales cruzadas entre insiders y gestores

Un examen con expectativas al límite

Las cifras correspondientes al trimestre que terminó el 26 de julio de 2026 se publicarán a las 14:00 hora del Pacífico, y los analistas de Wall Street manejan una previsión de crecimiento de ingresos del 96% interanual. Una proyección de esa magnitud no admite titubeos: cualquier desviación a la baja, por pequeña que sea, podría castigar con dureza una cotización que ya acumula una prima del 8,03% sobre su media de 50 días.

En el frente operativo, el consejero delegado, Jensen Huang, ha querido despejar dudas antes de la cita. Sus declaraciones sobre la nueva generación de chips Vera Rubin —"ya en producción, con cantidades enormes aún por llegar"— apuntalan la narrativa de crecimiento. Pero no todos los mensajes que llegan desde el ecosistema son igual de tranquilizadores.

La memoria que escasea y las alianzas que se multiplican

El Rubin Ultra, el próximo acelerador de IA, estaría encontrando obstáculos inesperados. Según diversas informaciones, Nvidia prueba ya varias configuraciones con menos memoria de alto ancho de banda de lo previsto inicialmente, debido a la dificultad para conseguir suficientes chips de memoria modernos. Una de las variantes analizadas reduciría la capacidad en aproximadamente un tercio respecto al actual Vera Rubin. La compañía no ha confirmado nada, pero el simple hecho de que el líder del sector tropiece con los límites de su cadena de suministro dibuja un escenario de demanda tan intensa que ni el mayor fabricante logra abastecerse con normalidad.

Esa demanda se alimenta de un despliegue global imparable. La alianza con el Gobierno japonés para impulsar la infraestructura nacional de IA, la ampliación del acuerdo con SK Group para fábricas de IA y memoria de próxima generación, el desarrollo de la infraestructura surcoreana junto a NAVER y Brookfield, el laboratorio de investigación compartido con la KAIST y la colaboración estratégica con Safe Superintelligence de Ilya Sutskever —anunciada a finales de julio— dibujan un mapa en el que Nvidia actúa casi como un nodo diplomático de la economía de la IA. Hasta el presidente de LG, Koo Kwang-mo, tenía previsto reunirse con Huang en Estados Unidos la semana posterior al 7 de agosto.

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La financiación circular que inquieta a Burry

Tanta centralidad tiene, sin embargo, su reverso. El Wall Street Journal informó a finales de julio de que Nvidia negocia una garantía de financiación de unos 250.000 millones de dólares para el campus de centros de datos que OpenAI planea en Ohio, un proyecto cuyo coste total podría superar los 500.000 millones, con otros 350.000 millones adicionales potencialmente destinados a la compra de chips. El mercado reaccionó con dureza: el 27 de julio, la acción cayó alrededor de un 5% hasta 196,51 dólares, lo que borró unos 250.000 millones de capitalización en una sola jornada y devolvió a Apple el título de empresa más valiosa del mundo.

Michael Burry, el inversor famoso por su apuesta contra las hipotecas en 2008, no se mordió la lengua: calificó el esquema de "financiación circular" y aprovechó para aumentar su posición corta en Nvidia —en torno a los 210,28 dólares—, además de reforzar sus apuestas bajistas contra el ETF SOXX y contra Micron. Su argumento tiene un punto débil evidente en la propia documentación de Nvidia: la compañía limita el volumen total de garantías de arrendamiento a 3.500 millones de dólares. Una garantía de 250.000 millones multiplicaría por 71 ese techo. Cómo podría estructurarse un compromiso semejante sigue siendo, a día de hoy, una incógnita.

Señales cruzadas entre insiders y gestores

Mientras tanto, los movimientos internos no ayudan a disipar la niebla. En los últimos 90 días, los directivos de Nvidia han ejecutado 13 operaciones, todas ellas ventas, por un valor conjunto de aproximadamente 767,2 millones de dólares. Destacan las desinversiones del consejero Mark A. Stevens. Los datos de fondos ofrecen un retrato contradictorio: SCS Capital Management recortó su posición en 8.590 títulos, mientras que Antipodes Partners la incrementó en 222.759. Cathie Wood, a través de sus fondos ARK, habría aprovechado las caídas para comprar Nvidia y reducir su exposición a Palantir.

A este cóctel se suman dos ingredientes más. Por un lado, la amenaza regulatoria en China, donde hasta 5.000 millones de dólares en ingresos podrían estar en juego si se endurecen las restricciones. Por otro, las advertencias de Burry sobre un riesgo de demanda de 250.000 millones de dólares, una cifra que ni el respaldo de los 36 analistas que siguen la acción con recomendación positiva permite ignorar por completo.

El 26 de agosto, el mercado tendrá que elegir entre dos lecturas: la de quienes ven en cada alianza y cada declaración de Huang la confirmación de que el crecimiento del 96% es alcanzable, y la de quienes sospechan que el castillo se sostiene sobre una arquitectura financiera demasiado ingeniosa. La volatilidad, mientras tanto, promete seguir siendo la única certeza.

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Miguel Ángel Torres Díaz

Sobre el autor

Miguel Ángel Torres Díaz

Periodista de tecnología especializado en videojuegos, realidad virtual y tendencias de consumo digital. Más de 10 años cubriendo la industria tecnológica española.

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