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Acciones

Nvidia: la apuesta de 12.900 millones por Hugging Face que redefine el tablero de la IA

La estrategia de Nvidia ya no se mide solo en chips. La compañía dirigida por Jensen Huang acaba de cerrar la mayor operación corporativa de su historia reciente: 11.900 millones de dólares en efectivo para los accionistas de Hugging Face, más otros 1.000 millones en acciones destinados a retener al equipo directivo de la plataforma. El desembolso total ronda los 12.930 millones, casi el doble de lo que pagó por Mellanox en 2020, la adquisición que en su día cimentó su negocio de centros de datos.

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La lógica de esta compra difiere de todo lo anterior. Nvidia no adquiere hardware ni tecnología de fabricación, sino la capa de distribución de los modelos abiertos de inteligencia artificial. Hugging Face aglutina a más de 18 millones de desarrolladores, 200.000 clientes empresariales y alberga más de tres millones de modelos. Quien controle ese punto de encuentro, razonan en el mercado, acaba condicionando también sobre qué infraestructura se ejecutan esos modelos.

Índice de Contenidos
  1. Una operación defensiva con precio de vértigo
  2. Cifras récord y una guía que desafía al consenso
  3. La sombra de Huawei y los costes de la memoria
  4. La maquinaria financiera no se detiene

Una operación defensiva con precio de vértigo

El múltiplo pagado invita a la reflexión: unas 86 veces los ingresos anualizados de Hugging Face, que en agosto rondaron los 150 millones de dólares. Algunos analistas interpretan el movimiento como un blindaje frente a un eventual estallido de la burbuja de la IA o una caída de los precios de la capacidad de cómputo. La tesis: si los grandes proveedores de la nube acaban convirtiéndose en competidores directos, Nvidia necesitará un ecosistema propio al que agarrarse.

Huang, por su parte, insiste en que Hugging Face seguirá siendo una plataforma abierta, sin obligación alguna de usar tecnología Nvidia. La pregunta incómoda es si esa promesa bastará para retener a una comunidad de desarrolladores históricamente recelosa del poder corporativo. No existen compromisos vinculantes sobre gobernanza, y no pocos observadores no descartan una fuga de mantenedores clave. Comprar la infraestructura de un movimiento abierto siempre deja a la empresa compradora expuesta a la acusación de querer fagocitarlo.

Mientras tanto, los precios de alquiler de la H100, un chip con tres años a sus espaldas, siguen subiendo: un 22% hasta los 3,28 dólares por hora. Un producto veterano que continúa escaso dice más de la demanda real que cualquier proyección optimista.

Cifras récord y una guía que desafía al consenso

Los resultados del segundo trimestre del ejercicio 2027 no defraudaron. Los ingresos alcanzaron los 96.200 millones de dólares, un 18% más que en el trimestre precedente y un 106% por encima del mismo periodo del año anterior. El negocio de centros de datos aportó 89.000 millones a esa cifra. El margen bruto se situó en el 75,0%, tanto según GAAP como en términos ajustados, mientras que el beneficio por acción fue de 2,46 dólares bajo GAAP y de 2,22 dólares ajustado.

Para el tercer trimestre, la compañía anticipa ventas de 108.000 millones de dólares, con una horquilla de más/menos 2%, y un margen bruto del 74,0%. Un detalle revelador: esa proyección no incorpora ingreso alguno procedente de centros de datos en China, reflejo del lastre que la tensión geopolítica sigue imponiendo sin frenar por ello el ritmo global de crecimiento.

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De cara al próximo ejercicio, Nvidia maneja internamente una previsión de expansión de los ingresos de en torno al 70%, muy por encima del 44% que manejaban los analistas hasta ahora. La compañía también ha confirmado que su nueva plataforma Vera Rubin entra en producción plena, con racks ya operativos en CoreWeave, Google Cloud, Microsoft Azure, Oracle Cloud Infrastructure y Nebius. AWS y Nvidia han anunciado además el despliegue de dos millones de GPUs adicionales y nueva infraestructura para IA agéntica y física, mientras se profundiza la alianza con MediaTek para integrar el edge y la nube.

La sombra de Huawei y los costes de la memoria

No todo son luces. En China, la presión competitiva se intensifica: Bernstein calcula que Huawei alcanzará en 2026 una cuota de mercado del 50% en el país asiático, mientras la participación de Nvidia caería del 40% al 8%. La respuesta de la compañía pasa por rediseñar la arquitectura de memoria de su futuro acelerador Rubin Ultra, optando por un apilamiento más sencillo para contener el encarecimiento de los componentes.

La retórica de Huang tampoco deja indiferente a nadie. El ejecutivo ha declarado que ha comenzado "la era de la AGI", después de que el nuevo modelo de OpenAI se entrenara sobre más de 100.000 sistemas Grace-Blackwell de Nvidia, con otros 400.000 GPUs previstos. No todos comparten ese diagnóstico: críticos como Gary Marcus consideran la afirmación prematura, y dentro de la propia OpenAI existen matices.

La maquinaria financiera no se detiene

La disciplina de capital acompaña a la ambición industrial. Nvidia recompró acciones propias por valor de 19.700 millones de dólares en el segundo trimestre, elevando el total del primer semestre a 39.800 millones. La autorización vigente para futuros recompra alcanza los 99.300 millones a cierre del 26 de julio. El dividendo trimestral sube de 0,01 a 0,25 dólares por acción, con pago previsto para el 1 de octubre a los accionistas registrados el 10 de septiembre.

En el frente bursátil, la reacción ha sido contenida. El título cotiza alrededor de los 199,76 euros, apenas un 1,4% por debajo de su máximo de 52 semanas, y un 18% por encima de su media móvil de 200 días. En los últimos doce meses acumula una revalorización del 36%, y desde enero, del 22%. Cantor Fitzgerald mantiene un precio objetivo de 350 dólares, subrayando que Nvidia sigue siendo el mayor cliente de TSMC y que, medida contra los beneficios esperados para 2028, la valoración no resulta excesiva. JPMorgan fija su objetivo en 320 dólares y Rosenblatt Securities, con recomendación de compra, apunta a 390 dólares.

La cadena de suministro también muestra grietas menores. Wistron, proveedor clave, sufrió el lunes una caída superior al 6% tras anunciar una venta de acciones por 1.470 millones de dólares para financiar la compra de materias primas.

El dilema de fondo para los inversores no es si Nvidia seguirá creciendo: los números hablan por sí solos. La cuestión es si un mismo grupo puede ser a la vez fabricante de chips, comprador de infraestructura y guardián de una comunidad abierta de desarrolladores sin que ninguna de esas identidades acabe devorando a las otras.

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Laura Fernández Silva

Sobre el autor

Laura Fernández Silva

Analista tecnológica enfocada en innovación digital, comercio electrónico y aplicaciones móviles. Colaboradora habitual en medios especializados del sector tech.

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