Nvidia encara su gran examen trimestral con una estrategia que va mucho más allá de los chips
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Nvidia encara su gran examen trimestral con una estrategia que va mucho más allá de los chips

El próximo miércoles 26 de agosto, Nvidia presentará los resultados de su segundo trimestre fiscal, cerrado a finales de julio. La cita llega en un momento en el que el fabricante de semiconductores ha dejado de ser únicamente un proveedor de hardware para convertirse en un actor financiero de primer orden dentro del ecosistema de la inteligencia artificial. La pregunta que sobrevuela el mercado es si el gigante tecnológico estará a la altura de unas expectativas que, a juzgar por las últimas semanas, no han dejado de crecer.

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Índice de Contenidos
  1. Un listón altísimo para el 26 de agosto
  2. El giro estratégico: de vender chips a financiar infraestructura
  3. El contrapunto: ventas de insiders y movimientos institucionales
  4. Un precio que aguanta el tipo

Un listón altísimo para el 26 de agosto

El consenso de Wall Street proyecta para el trimestre unos ingresos de 93.630 millones de dólares y un beneficio por acción de 2,13 dólares. Pero hay quien va más allá: Timothy Arcuri, analista de UBS, elevó el 17 de agosto sus estimaciones hasta un rango de 94.000 a 95.000 millones de dólares, claramente por encima de la propia previsión de la compañía, que apunta a 91.000 millones.

Para el tercer trimestre, Arcuri espera una guía de entre 107.000 y 108.000 millones de dólares, aunque no descarta que la cifra supere los 110.000 millones gracias a la sólida demanda de los procesadores Blackwell y a las primeras contribuciones de los sistemas Rubin. Su precio objetivo se sitúa en 280 dólares, con recomendación de compra.

El mismo día, el analista revisó al alza sus proyecciones anuales: para el ejercicio 2026 calcula ahora unos ingresos de aproximadamente 418.000 millones de dólares, frente a los 416.000 millones anteriores, y para 2027 eleva la cifra hasta 681.000 millones, desde los 649.000 millones previos. En cuanto a unidades de GPU, espera que se vendan 8,8 millones en 2026 y 10,8 millones en 2027, un incremento notable frente a los 8,6 y 9,2 millones estimados con anterioridad.

Estas cifras dibujan un ciclo de demanda plurianual que va mucho más allá de una simple foto fija. La cuestión es si el mercado, acostumbrado ya a que Nvidia supere todas las marcas, castigará un trimestre que simplemente cumpla con lo esperado.

El giro estratégico: de vender chips a financiar infraestructura

Mientras los analistas afinan sus modelos, Nvidia ha ido tejiendo en paralelo una red de compromisos financieros que redefine su papel en la industria. La última pieza: negociaciones para adquirir una participación de hasta 3.000 millones de dólares en SB Energy, filial de SoftBank vinculada al proyecto de centro de datos que OpenAI planea en Ohio. Según informó Reuters el 15 de agosto, estas conversaciones complementarían unos 100.000 millones de dólares en apoyo crediticio para el campus.

La noticia adquiere mayor relevancia si se recuerda que, apenas una semana antes, la propia agencia había informado de que Nvidia había reducido su compromiso de garantía para el proyecto de Ohio desde los 250.000 millones de dólares iniciales hasta menos de 120.000 millones. El Wall Street Journal llegó a mencionar la posibilidad de una firma inminente el pasado fin de semana.

Lejos de interpretarse como un paso atrás, esta reconfiguración apunta a un cambio de arquitectura: menos volumen de garantías directas y más participaciones de capital en las sociedades vehículo. Es decir, una redistribución del riesgo hacia componentes más granulares y controlables, en lugar de un desmantelamiento del compromiso.

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El patrón se repite. Nvidia ya ha comprometido hasta 3.000 millones de dólares en Lancium, el desarrollador de infraestructuras detrás del campus de Stargate en Texas —2.000 millones iniciales por aproximadamente el 20% del capital, con opción a otros 1.000 millones al alcanzar ciertos hitos—. Y a finales de julio se sumó la alianza con Apollo, BlackRock, Blackstone, Brookfield, Goldman Sachs y KKR, un vehículo que pretende movilizar más de 500.000 millones de dólares en capital de terceros para infraestructuras de IA. El propio Jensen Huang, consejero delegado, ha señalado que Nvidia podría respaldar hasta 125.000 millones de dólares, o el 25% de los acuerdos potenciales.

La compañía, en definitiva, se está transformando en un arquitecto financiero de la inteligencia artificial. Una estrategia que genera dependencias en ambas direcciones: si la movilización de capital funciona, Nvidia asegura estructuras de demanda a largo plazo; si los proyectos fracasan o se retrasan, el fabricante asume parte del riesgo operativo a través de sus garantías y participaciones.

El contrapunto: ventas de insiders y movimientos institucionales

En este contexto de expansión, llama la atención que los insiders hayan vendido acciones por valor de aproximadamente 767 millones de dólares en los últimos 90 días, con operaciones especialmente destacadas del consejero Mark A. Stevens. El panorama institucional, por su parte, se presenta dividido: mientras Blackstone, Altimeter Capital, Appaloosa Management o Clough Capital Partners han incrementado posiciones, Mirova, Maverick Capital, Coatue Management o PRIMECAP Management han optado por reducir las suyas.

Conviene, no obstante, relativizar estos movimientos. Tras una racha alcista prolongada, las tomas de beneficios son un comportamiento habitual, y no necesariamente un síntoma de desconfianza en la tesis de crecimiento.

Un precio que aguanta el tipo

Pese a las abultadas cifras que maneja la compañía, la cotización se muestra notablemente estable. Al cierre del viernes, la acción se situaba en 194,74 euros, con un descenso del 0,4% en la jornada. En los últimos 30 días acumula una revalorización del 9,7%, y desde enero, del 22%. Queda un 3,8% para alcanzar el máximo de 52 semanas de 202,50 euros, registrado el 14 de mayo.

En otra referencia, el título cotiza actualmente en torno a 195,18 euros, apenas un 3,6% por debajo de ese techo y cerca de un 40% por encima de los mínimos de septiembre. La distancia del 8,4% respecto a la media de 50 días sugiere que la reciente rally aún no ha entrado en territorio de sobrecalentamiento, y el RSI de 62,4 deja margen para nuevas subidas sin señales de sobrecompra.

A esta resistencia del precio se suma el anuncio de Elon Musk de que SpaceX utilizará exclusivamente chips de Nvidia, un respaldo que refuerza la percepción de una compañía que consolida su posición a lo largo de toda la cadena de valor de la IA. También Goldman Sachs, según sus propias declaraciones, estaría negociando con nuevos inversores su incorporación a la iniciativa de 500.000 millones de dólares, lo que ampliaría aún más la base de financiación y reduciría la presión sobre el balance de Nvidia.

El verdadero examen, sin embargo, llegará el 26 de agosto. Con unas expectativas tan elevadas, incluso un trimestre sólido podría saber a poco. La estrategia de capital, las alianzas y las participaciones apuntan en una dirección clara; ahora falta que los números acompañen.

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Laura Fernández Silva

Sobre el autor

Laura Fernández Silva

Analista tecnológica enfocada en innovación digital, comercio electrónico y aplicaciones móviles. Colaboradora habitual en medios especializados del sector tech.

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