Hay un número que sobrevuela estos días todas las conversaciones sobre Nvidia: 500.000 millones de dólares. Es la cifra que el fabricante de chips ha movilizado junto a seis de los mayores gestores de activos del planeta —Apollo Global Management, Blackstone, BlackRock, Brookfield Asset Management, Goldman Sachs y KKR— para financiar infraestructura de inteligencia artificial. Pero el dato que realmente ha cambiado las reglas del juego no es el tamaño del paquete, sino una cláusula que lo acompaña: Nvidia garantiza hasta un 25% del valor residual de sus propios chips.

La noticia, adelantada por Reuters y CNBC, desató una reacción curiosa en el parqué. Lejos de celebrarse como una muestra de fortaleza, la primera lectura fue de preocupación. Si un solo fabricante se entrelaza tan profundamente con los mayores proveedores de capital del mundo, ¿quién asume el riesgo cuando la ola inversora en IA pierda impulso? El escepticismo inicial se tradujo en números: la acción llegó a caer casi un 3% durante la sesión del lunes, con Forbes cifrando el retroceso inicial en torno al 2,5%, lo que borró aproximadamente 130.000 millones de dólares de capitalización bursátil. La corrección, sin embargo, se corrigió a sí misma con la misma rapidez con la que apareció. El martes, el título cerró prácticamente sin cambios.
Una garantía que nadie había ofrecido antes
Lo que hace singular este movimiento no es solo su escala. Es la naturaleza de la promesa. Ningún fabricante de semiconductores había respaldado hasta ahora la longevidad de su propio hardware con una garantía de estas características. Jensen Huang, recientemente coronado por Glassdoor como el mejor consejero delegado del año, está intentando algo más ambicioso que vender chips: convertir la potencia de cómputo en una clase de activo transable, asegurable y, sobre todo, financiable.
La lógica interna del plan es impecable. Si Nvidia garantiza que sus GPU conservarán al menos una cuarta parte de su valor, los prestamistas pueden sentirse cómodos financiando la construcción de centros de datos masivos. El riesgo de obsolescencia tecnológica —ese temor eterno en un sector donde cada arquitectura nueva deja obsoleta a la anterior— queda parcialmente neutralizado. La apuesta de Huang es que sus chips valdrán algo incluso cuando llegue la próxima generación de hardware.
No todos compran esa narrativa. Michael Burry, el inversor famoso por haber anticipado la crisis de las hipotecas subprime, ha establecido paralelismos entre estas estructuras de financiación y los ingeniería financiera que precedieron a crisis pasadas. Su crítica apunta a una pregunta incómoda: cuando un fabricante garantiza el valor residual de sus propios productos, ¿está protegiendo a sus clientes o trasladando el riesgo a un rincón del balance donde nadie lo ve?
Acciones de Nvidia: ¿Comprar, mantener o vender? Descarga gratuita de tu análisis de Nvidia - Obtén la respuesta que andabas buscando.
La tensión entre dos lecturas del mercado
La cotización actual refleja ese pulso entre narrativas enfrentadas. El título cerró el miércoles en 194,68 euros, con una subida del 3,3% en la jornada, y se sitúa un 3,9% por debajo de su máximo de 52 semanas de 202,50 euros, alcanzado el 14 de mayo. Desde el mínimo del 5 de septiembre del año pasado, la revalorización acumulada es del 39%. En lo que va de ejercicio, el avance es del 21%, y la capitalización bursátil ronda los 4.563,67 millones de euros.
Los datos fundamentales respaldan, al menos por ahora, la lectura optimista. En el primer trimestre fiscal de 2027, Nvidia ingresó 81.600 millones de dólares, un 85% más que el año anterior, con un margen bruto GAAP del 74,9%. Para el segundo trimestre, la compañía ha orientado al mercado hacia unos ingresos de aproximadamente 91.000 millones de dólares, con un margen de fluctuación del 2% en ambas direcciones. BofA Securities se mostró confiada a mediados de agosto en que la compañía superará esas expectativas y ofrecerá unas perspectivas alentadoras.
La cadena de suministro aporta munición adicional a los alcistas. Foxconn, el gigante taiwanés, reportó un aumento del 35% en su beneficio trimestral gracias a la demanda de IA, según Reuters. CoreWeave, el proveedor de computación en la nube especializado en IA, acumula una cartera de pedidos de 104.000 millones de dólares. Super Micro, por su parte, sorprendió con unas previsiones más sólidas de lo esperado. Son señales de que la demanda de hardware de Nvidia recorre toda la cadena de valor con una consistencia que difícilmente puede atribuirse solo a un artificio financiero.
El 26 de agosto como punto de inflexión
La fecha clave está marcada en rojo en los calendarios de los inversores. El 26 de agosto, Nvidia presentará sus resultados del segundo trimestre fiscal, y el foco no estará únicamente en las cifras de ingresos. Lo que el mercado quiere saber es hasta qué punto la compañía puede ofrecer visibilidad sobre la demanda futura —esa capacidad de anticipar pedidos que se ha convertido en la métrica más codiciada del sector.
Los analistas de Goldman Sachs y Susquehanna han reiterado recientemente su visión positiva, citando el impulso de la serie GB300 y la próxima arquitectura Vera Rubin. El precio objetivo medio se sitúa en 262,28 euros, lo que implicaría un potencial alcista del 34,7% desde los niveles actuales. En paralelo, Nvidia trabaja en un modelo de lenguaje abierto de gran tamaño llamado Nemotron 4, según Reuters, una señal de que la compañía no quiere depender exclusivamente de la venta de chips para sostener su crecimiento.
La pregunta que sobrevuela todo este entramado es sencilla de formular y extraordinariamente difícil de responder: ¿cuánto valdrá un H100 dentro de cinco años? De esa respuesta depende que el paquete de medio billón de dólares se recuerde como una jugada maestra o como el primer ladrillo de una construcción financiera excesivamente ambiciosa. El mercado, por ahora, parece dispuesto a apostar por lo primero. El 26 de agosto ofrecerá algunas pistas sobre si esa confianza está justificada.
Nvidia: ¿Comprar o vender? El nuevo Análisis de Nvidia del 13 de agosto tiene la respuesta:
Los últimos resultados de Nvidia son contundentes: Acción inmediata requerida para los inversores de Nvidia. ¿Merece la pena invertir o es momento de vender? En el Análisis gratuito actual del 13 de agosto descubrirá exactamente qué hacer.
Nvidia: ¿Comprar o vender? ¡Lee más aquí!
