La cotización de Micron Technology cerró el viernes en 857,30 euros, con un retroceso del 1,15% en la sesión y una caída semanal del 6%. Sin embargo, el análisis a doce meses ofrece una perspectiva muy distinta: se ha revalorizado un 714%, y desde enero el avance acumulado supera el 218%. La capitalización bursátil ronda los 981.000 millones de euros. La historia de la compañía, no obstante, trasciende el comportamiento diario del título.

El mercado de memorias vive un fenómeno de dos velocidades. Del lado corporativo, los centros de datos y los servidores de inteligencia artificial compran todo lo que pueden, sin reparar en precios. En el extremo opuesto, los consumidores que adquieren PC y teléfonos inteligentes empiezan a mostrar cansancio ante las continuas subidas. Esa fractura se ha manifestado de forma muy concreta en la sorprendente revalorización de un chip que muchos daban por jubilado: el DDR4. Los módulos de 8 gigabits podrían encarecerse más de un 50% en el tercer trimestre de 2026, según TrendForce. La razón es doble: los SSD empresariales para aplicaciones de IA todavía requieren DDR4, y numerosos fabricantes de ordenadores se resisten a migrar al DDR5 por razones de coste. La brecha de oferta en este estándar podría prolongarse hasta dos años, convirtiendo un producto en fase de declive en una fuente inesperada de ingresos.
El tirón general de los precios en el sector sigue siendo intenso, aunque se modera respecto al trimestre anterior. TrendForce prevé que los contratos de DRAM suban entre un 13% y un 18% en el tercer trimestre frente al segundo, mientras que los de NAND lo harán entre un 10% y un 15%. Son cifras elevadas, pero muy por debajo del espectacular 60% de incremento registrado en el trimestre precedente. Bernstein, por su parte, califica el mercado de "muy ajustado". Stacy Rasgon, analista de la firma, señala que la demanda ligada a la inteligencia artificial está disparada mientras la capacidad de producción sigue limitada. En algunos segmentos, los márgenes brutos de la industria han superado ya el 90%, un nivel inédito. La memoria de alto ancho de banda (HBM), esencial para los aceleradores de IA, sufrirá un desequilibrio prolongado entre oferta y demanda, y las nuevas líneas de fabricación no comenzarán a operar antes del segundo semestre de 2027.
Micron ha decidido aprovechar este contexto para transformar su estructura productiva. La compañía invertirá más de 250.000 millones de dólares hasta 2035 en fábricas estadounidenses, con el objetivo de que el 40% de su producción global de DRAM se realice en el país. La pieza central es una megafábrica en Clay, estado de Nueva York, cuya construcción arrancó a principios de año. Está concebida como la mayor instalación de semiconductores de la historia de Estados Unidos, con hasta cuatro plantas independientes y unos 50.000 puestos de trabajo. Para el ejercicio fiscal 2026, el gasto de capital previsto asciende a unos 11.000 millones de dólares, un 120% más que el año anterior.
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A la inversión en las fábricas se suma un refuerzo de la cadena de suministro. Micron ha firmado un contrato decenal con GlobalWafers para garantizarse el suministro de silicio, y destinará otros 3.000 millones de dólares (unos 2.800 millones de euros) a desarrollar proveedores locales. La dirección de la empresa considera que el mercado de memorias seguirá tensionado al menos hasta 2027, lo que justifica una apuesta de largo plazo que va más allá del actual ciclo alcista impulsado por la IA.
En el frente bursátil, el indicador RSI de 14 días se sitúa en 48,7, un nivel neutral que no sugiere ni sobrecompra ni sobreventa. La acción cotiza un 22,33% por debajo de su máximo de 52 semanas, los 1.103,80 euros alcanzados el pasado 25 de junio. Se apoya sobre la media móvil de 50 sesiones, fijada en 803,32 euros, y se aleja un 109,52% de la media de 200 días. Los analistas de consenso fijan un precio objetivo medio de 1.301,44 euros, lo que representa un potencial alcista del 51,8% desde los niveles actuales.
Las próximas jornadas serán decisivas para el sector. El 14 de julio se publicará el índice de precios al consumo de Estados Unidos correspondiente a junio, un dato que influirá en la política monetaria de la Reserva Federal. El 15 y el 16 de julio presentarán resultados trimestrales ASML y TSMC, dos empresas cuyas perspectivas suelen marcar la pauta para toda la cadena de semiconductores, incluidos los fabricantes de memorias. Micron, por su parte, tiene previsto publicar sus cuentas a finales de septiembre, y la dirección ya ha adelantado unos ingresos en torno a los 50.000 millones de dólares para el próximo periodo reportado.
Mientras tanto, el mercado observa con atención si el agotamiento del consumo particular acabará frenando la escalada de precios o si la demanda empresarial, alimentada por la inteligencia artificial, seguirá imponiendo su ritmo. La respuesta determinará no solo la trayectoria de la cotización, sino también la rentabilidad de la mayor apuesta industrial que Micron ha emprendido en sus más de cuatro décadas de historia.
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