Estimados lectores,

Mientras el S&P 500 coquetea con la barrera psicológica de los 7.000 puntos —un hito que cruzó brevemente en la sesión anterior—, el ambiente en las salas de juntas de las grandes tecnológicas es todo menos festivo. Nos encontramos ante una paradoja fascinante: el índice general toca máximos, pero gigantes como SAP sufren su peor caída en años y Microsoft es penalizado severamente por invertir en su propio futuro.
Bienvenidos a la economía de la exigencia del 2026. Ya no basta con la promesa de la Inteligencia Artificial; los inversores exigen ver la rentabilidad del capital ahora, no en cinco años.
El "Jueves Negro" del software y la paciencia agotada
Si hay una narrativa que domina los parqués europeos en esta jornada, es el abrupto despertar de SAP. La joya tecnológica alemana se ha desplomado entre un 13% y un 16% este jueves, registrando su peor sesión desde octubre de 2020. Los catalizadores son claros: una desaceleración en el crecimiento de su cartera de pedidos en la nube (cloud backlog) y una guía para 2026 que ha dejado fríos a los analistas. Ni siquiera el anuncio de un programa de recompra de acciones de hasta 10.000 millones de euros ha logrado frenar la huida de capital.
El escepticismo ha cruzado el Atlántico con rapidez. Microsoft cotiza con una caída del 6,5% tras reportar un gasto de capital récord en infraestructura de IA. Aunque la directora financiera, Amy Hood, ha intentado racionalizar la inversión explicando la vida útil de las GPUs, el mercado teme que el gasto esté corriendo a una velocidad muy superior a la de los ingresos tangibles.
Sin embargo, no todo es pesimismo en el sector. Meta brilla en el lado opuesto de la moneda, subiendo entre un 7% y un 8% gracias a unas previsiones sólidas. La lección de Zuckerberg al mercado es vital: si logras demostrar que el gasto masivo se traduce en crecimiento inmediato, el perdón está asegurado. Mientras tanto, informes sugieren que Nvidia, Amazon y Microsoft negocian una nueva inyección de 60.000 millones de dólares en OpenAI, confirmando que la carrera armamentística continúa, aunque el coste de entrada se vuelve cada vez más prohibitivo.
La Fed pisa el freno, pero las materias primas aceleran
Ayer miércoles, Jerome Powell se ajustó estrictamente al guion. La Reserva Federal mantuvo los tipos de interés en el rango del 3,5%-3,75%, pausando el ciclo tras los tres recortes de 2025. Con una inflación que persiste en niveles "algo elevados" (2,8%), la esperanza de dinero barato se disipa: los futuros desplazan ahora el próximo recorte hasta junio de 2026.
Lo verdaderamente anómalo es la reacción de los activos tangibles. En un libro de texto clásico, tipos altos fortalecerían el dólar y penalizarían al oro. La realidad de 2026 dicta lo contrario:
- El Oro ha roto esquemas este jueves, superando la barrera de los 5.530 dólares por onza (+2,26% en la sesión).
- El Cobre ha marcado un máximo histórico por encima de los 15.700 dólares por tonelada.
Esta divergencia sugiere que los grandes capitales buscan refugio ante la "dominancia fiscal" y las tensiones geopolíticas, ignorando la ortodoxia monetaria. Es una señal de cautela sobre el valor del dinero fiduciario a largo plazo que no debería pasar desapercibida.
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El IBEX 35: Resiliencia en la "vieja economía"
En el ámbito local, el selectivo español demuestra una fortaleza envidiable frente a sus homólogos europeos. El IBEX 35 cotiza con alzas cercanas al 0,8%, rondando los 17.758 puntos. A pesar del tropiezo de Acerinox (-3,2%), castigada por una rebaja de recomendación de JP Morgan, el índice se sostiene sobre los hombros del sector bancario y de ArcelorMittal, que avanza un 2% tras recibir —irónicamente— una mejora de valoración de la misma firma de inversión.
Un dato macroeconómico fundamental ha pasado casi desapercibido entre el ruido corporativo: las ventas minoristas en España crecieron un 2,9% en diciembre. El consumidor español mantiene su capacidad de gasto, un viento de cola que se refleja en los beneficios récord de entidades como Bankinter. Mientras el DAX alemán sufre el lastre tecnológico de SAP, la bolsa española capitaliza su composición más tradicional y bancarizada en este entorno de tipos sostenidos.
LatAm: Petróleo y el nuevo mapa político
Mirando hacia América Latina, la geopolítica retoma el protagonismo energético. Tras la reciente salida de Maduro en Venezuela y la sugerencia de un plan de inversión estadounidense de 100.000 millones de dólares por parte de la administración Trump, las grandes petroleras como Exxon y Chevron están bajo el microscopio. El mercado espera con ansias detalles en sus próximas conferencias de resultados sobre la viabilidad y los plazos para acceder a esas reservas de crudo.
Paralelamente, en Costa Rica, las elecciones presidenciales de este domingo perfilan un giro hacia la derecha populista, con Laura Fernández liderando las encuestas bajo una agenda de seguridad estricta. Este movimiento subraya una tendencia regional: en 2026, la estabilidad política y la seguridad física se han convertido en variables económicas tan determinantes como la política monetaria.
Conclusión
Nos encontramos en un momento de bifurcación financiera. Por un lado, la tecnología de vanguardia enfrenta su primer gran examen de realidad contable, penalizando el gasto sin retorno inmediato. Por otro, la economía de los recursos tangibles (oro, cobre, energía) vive un auge impulsado por un mundo que desconfía de sus propias divisas, incluso cuando los bancos centrales aseguran que la situación está bajo control.
Para su cartera, la lección de esta jornada es la diversificación real. No basta con acumular tecnología; es imperativo identificar quién posee el poder de fijación de precios (pricing power). Y tal vez, ese oro que muchos consideraban una reliquia, se esté consolidando como el activo más moderno y racional de 2026.
Que tengan un excelente cierre de jornada.
Saludos cordiales,
Redacción Tecnología-Informática
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