La cotización de BYD ha despertado de su letargo con un acelerón que no se veía desde hace meses. En una sola sesión bursátil, el título avanzó un 7,38% hasta los 9,58 euros, acumulando una subida semanal del 15,56%. El detonante no ha llegado desde Shenzhen, sino desde Europa: el fabricante chino está a punto de cerrar la ubicación de su segunda planta de montaje en el continente, y el mercado interpreta ese paso como la confirmación de que la estrategia de internacionalización avanza con paso firme.

El rebote, sin embargo, no borra las heridas de un año aciago. Desde enero, la acción pierde alrededor del 12,5%, y en los últimos doce meses el desplome alcanza el 28%. El pasado 30 de junio el papel marcó un mínimo de 52 semanas en 8,03 euros, muy lejos del récord de 14,80 euros alcanzado en julio de 2025. Aún hoy el precio se sitúa más de un 35% por debajo de ese techo.
El liderazgo eléctrico vuelve a Shenzhen
El envite alcista tiene un ancla sólida: BYD ha recuperado la corona mundial de ventas de vehículos eléctricos puros. En el segundo trimestre de 2026 entregó 557.090 unidades, superando con claridad a Tesla, que se quedó en unos 480.000 vehículos. La diferencia no es anecdótica, porque llega justo cuando en China desaparecieron exenciones fiscales clave que frenaron la demanda doméstica. El grupo ha compensado ese lastre con una ofensiva exportadora imparable.
En junio, las ventas internacionales ya representaban más del 40% del volumen total del grupo. En abril la cifra rozaba el 42%. Durante los primeros cinco meses de 2026, los envíos a Europa se dispararon un 144%, tras haber crecido un 275% el año anterior. El consejo directivo ha elevado su objetivo de exportación para el conjunto del ejercicio hasta 1,5 millones de vehículos, 200.000 unidades más que la meta anterior.
La guerra de precios en casa pasa factura
El contraste con el mercado chino no puede ser más crudo. Allí se libra una batalla de precios sin cuartel que ha reducido el beneficio neto del primer trimestre de 2026 en un 55% interanual, el peor registro en más de tres años. Las ventas internas han caído en términos absolutos, y BYD depende ahora más que nunca del negocio exterior para sostener su cuenta de resultados.
La compañía intenta contrarrestar la erosión con nuevas apuestas. El SUV Datang, equipado con una batería libre de níquel, ha acumulado 150.000 pedidos anticipados, lo que demuestra que la innovación en química de celdas sigue despertando interés. Además, la red de carga rápida suma ya 7.000 estaciones repartidas en 325 ciudades chinas, con el objetivo de alcanzar las 20.000 antes de que termine 2026.
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El asalto a Europa se topa con los aranceles
El camino hacia el Viejo Continente no está exento de obstáculos. La Comisión Europea prepara nuevos aranceles compensatorios que cerrarían una brecha regulatoria hasta ahora favorable a BYD. Los híbridos enchufables se beneficiaban de gravámenes mucho más reducidos que los coches eléctricos puros, y el fabricante chino había explotado esa ventaja a fondo. En mayo logró un récord de matriculaciones de híbridos en Alemania. Si Bruselas iguala los aranceles, los márgenes de ese segmento se resentirán.
La respuesta de BYD pasa por fabricar donde vende. La planta de Szeged, en Hungría, ya opera en fase de pruebas desde enero de 2026 y tiene previsto iniciar la producción en serie durante el segundo trimestre. Ahora el grupo busca un segundo emplazamiento, con España y Francia como candidatos principales. Los rumores apuntan a que la decisión podría conocerse en las próximas semanas, y el mercado estará muy atento a ese anuncio. El proyecto de una macroplanta en Turquía, valorado en miles de millones, ha quedado aparcado mientras todos los recursos se concentran en la Unión Europea.
Otras palancas de crecimiento
Más allá de los automóviles, BYD extiende su ecosistema. A través de una alianza con Greenvolt Power, ha puesto en marcha en Polonia el proyecto de almacenamiento con baterías Siedlce, que aspira a ser el mayor de su tipo en el país. La construcción comenzará en el tercer trimestre de 2026 y la explotación comercial está prevista para finales de 2027. Allí se aplicará la tecnología Blade en una aplicación estacionaria, diversificando el negocio energético.
El propio presidente de la compañía, Wang Chuanfu, ha deslizado un objetivo ambicioso: convertir a BYD en el mayor fabricante mundial de automóviles, contando todas las tecnologías de propulsión, en un plazo de cinco años.
El chart pide confirmación
Desde el punto de vista técnico, el rebote ha devuelto el RSI a un nivel neutral de 56,6 puntos, lejos de zonas de sobrecompra y con margen para seguir subiendo. La volatilidad a 30 días se sitúa en el 40,40% anualizado, lo que anticipa movimientos bruscos en ambos sentidos.
La gran prueba para los toros está en la media móvil de 50 sesiones, que discurre en los 9,96 euros. Superarla de forma sostenida abriría la puerta a un ataque más serio a la tendencia bajista de los últimos doce meses. Por debajo, la media de 200 días en 10,76 euros aún parece lejana. El mercado tiene dos citas marcadas en rojo para las próximas semanas: la confirmación oficial de la segunda fábrica europea y la entrada en producción en serie de la planta húngara. Ambas definirán si el rebote es un simple espejismo o el comienzo de una recuperación duradera.
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