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BioNTech: datos prometedores en pulmón frente a un negocio que se desinfla

Hay ocasiones en que la cotización de una compañía farmacéutica cuenta menos que lo que ocurre dentro de sus ensayos clínicos. Es lo que sucede con BioNTech, que acaba de presentar en el congreso IASLC de Seúl resultados capaces de reanimar su relato oncológico, mientras el negocio que la hizo famosa se apaga a un ritmo más rápido de lo previsto.

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Índice de Contenidos
  1. La combinación que ilusiona en Seúl
  2. Un tumor que sigue siendo un rompecabezas
  3. El talón de Aquiles sigue llamándose Comirnaty
  4. El revés en colon y la apuesta respiratoria
  5. Un precio que refleja la encrucijada

La combinación que ilusiona en Seúl

El foco de atención estuvo en la fase 1b/2 del estudio BNT324-01, que evalúa el anticuerpo biespecífico Pumitamig junto al conjugado anticuerpo-fármaco Elfetabart drozuntecan en cáncer de pulmón microcítico. Los números presentados resultan difíciles de ignorar: de 71 pacientes evaluables a fecha de 7 de julio de 2026, el 70,4% respondió al tratamiento y la tasa de control de la enfermedad alcanzó el 93,0%. El desglose incluye una remisión completa, 49 parciales y 16 casos de enfermedad estable.

El detalle por líneas de tratamiento refuerza la impresión. En primera línea la tasa de respuesta llegó al 92,3%, en segunda se situó en el 77,3% y, lo más llamativo, entre quienes ya habían recibido una terapia dirigida contra DLL3 el porcentaje se mantuvo en el 70,0%. Es decir, la combinación parece conservar actividad incluso después de que fallen abordajes consolidados.

Los datos de seguridad, recogidos en 193 pacientes con corte al 2 de junio de 2026, no muestran toxicidades limitantes de dosis. Los efectos adversos relacionados con el tratamiento aparecieron en el 75,6% de los casos, y los de grado 3 o superior en el 23,3%, un perfil que en oncología se considera manejable. A nivel molecular, la respuesta clínica se refleja en el ADN tumoral circulante: descendió en el 96% de los pacientes y resultó indetectable al final en el 39%.

Un tumor que sigue siendo un rompecabezas

Conviene no perder de vista el contexto. El cáncer de pulmón microcítico destaca por su agresividad y por la brevedad de las respuestas a los tratamientos estándar. Una estrategia combinada que mantiene tasas elevadas a lo largo de distintas líneas terapéuticas ataca, por tanto, una necesidad médica considerable. Para BioNTech, que busca ampliar su pipeline más allá de las vacunas hacia candidatos oncológicos, el programa aporta un argumento adicional sobre la solidez de su plataforma de anticuerpos, todavía infravalorada según algunos analistas.

El talón de Aquiles sigue llamándose Comirnaty

Sin embargo, la euforia clínica choca con la cruda realidad del negocio. El 4 de agosto la compañía presentó las cuentas del segundo trimestre de 2026 y recortó su previsión de ingresos para el conjunto del año, que pasa de 2,0-2,3 millares de millones de euros a 1,6-1,9 millares de millones. El motivo: una demanda más débil de la vacuna contra la covid y unos hitos de pago que nunca llegaron.

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La reacción de los analistas no se hizo esperar. BMO Capital rebajó a principios de septiembre su recomendación de "Outperform" a "Market Perform" y situó el precio objetivo en 105 dólares. Entre sus razones figura una erosión de la demanda de Comirnaty más intensa de lo anticipado, la ausencia de datos tranquilizadores sobre Pumitamig hasta al menos 2028 y unas expectativas más flojas para el programa iNeST. El diagnóstico de fondo es que el negocio pandémico, antaño una mina de oro, se contrae a mayor velocidad de la que la oncología puede compensar.

No todo son sombras en el frente operativo. A finales de agosto, Pfizer y BioNTech obtuvieron el visto bueno de la agencia estadounidense del medicamento para la vacuna Comirnaty adaptada a la variante XFG de cara a la temporada 2026/2027. Es un tanto al alcance, aunque no resuelve la pregunta estructural sobre cuánto tiempo más podrá sostenerse un volumen de ventas relevante en el segmento de las vacunas contra la covid.

El revés en colon y la apuesta respiratoria

El golpe más duro llegó también a finales de agosto, cuando BioNTech y Genentech tuvieron que detener el estudio de fase 2 BNT122-01, que evaluaba Autogene Cevumeran en pacientes con cáncer colorrectal y tumores resecados positivos para ctDNA. Un comité independiente de seguimiento detectó un desequilibrio numérico en la supervivencia global y consideró inútil continuar. Para una compañía que sustenta buena parte de su valor en las terapias personalizadas, el traspié pesa más que una simple nota a pie de página. La firma subrayó que el ensayo separado de fase 2 IMcode003, con el mismo principio activo en cáncer de páncreas, sigue adelante sin cambios, pero el mensaje entre líneas es nítido: las vacunas de ARNm personalizadas contra el cáncer son más complejas de lo que sugerían los años eufóricos posteriores a la pandemia.

Donde sí quiere dejar huella es en el pulmón. En el congreso mundial de cáncer de pulmón celebrado en agosto, BioNTech presentó datos sobre la combinación de Pumitamig y Elfetabart drozuntecan, dejando claro dónde concentra sus esperanzas. Es un patrón común en toda la industria de desarrolladores de ARNm y anticuerpos: tras el fin del ciclo extraordinario de la pandemia, todos buscan la próxima gran indicación, y el pulmón se perfila como el campo de batalla decisivo. Posicionarse, no obstante, no equivale a triunfar, y el mercado, según BMO, no espera datos sólidos de Pumitamig hasta 2028.

A ello se suma que la empresa ha anunciado para finales de septiembre una decisión sobre sus emplazamientos corporativos, sin que hasta ahora haya trascendido detalle alguno. Está por ver si se trata de mera logística administrativa o de algo de mayor calado.

Un precio que refleja la encrucijada

En el parqué, el título cerró el viernes en 83,65 euros, con un avance del 0,7% en la jornada. En la semana acumula un descenso del 6,4%, aunque en el mes se anota un 3,9%. La acción se mueve ligeramente por debajo de su media móvil de 50 días, situada en 84,08 euros, y de la de 200 días, en 84,16 euros, dibujando una consolidación lateral que no termina de recoger los avances clínicos. Desde el máximo de 52 semanas de 105,80 euros alcanzado en enero, el papel cede un 21%.

Esa brecha no responde a un ataque de pánico, sino a la lenta digestión de un mercado que lleva meses asimilando una transición: la de una farmacéutica cuyo viejo modelo de negocio se desmorona antes de que el nuevo alcance madurez. La clave para los inversores estará en comprobar si las elevadas tasas de respuesta vistas en Seúl se confirman en estudios aleatorizados de mayor envergadura. Hasta entonces, Pumitamig seguirá siendo una pieza de pipeline con futuro, pero sin capacidad de mover la cotización de inmediato.

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Carmen Ruiz López

Sobre el autor

Carmen Ruiz López

Periodista especializada en tecnología y transformación digital con más de 8 años de experiencia. Experta en inteligencia artificial, ciberseguridad y startups tecnológicas.

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