El gigante del comercio electrónico y la nube vive un momento de contrastes. Mientras la cartera de pedidos de Amazon Web Services (AWS) alcanza un récord de 364.000 millones de dólares —con un contrato de 100.000 millones con Anthropic—, la compañía ha tenido que colocar 25.000 millones de dólares en bonos para financiar su ambicioso plan de inversión en inteligencia artificial, estimado en 200.000 millones para 2026. La emisión, cerrada el 7 de julio con Barclays, Goldman Sachs, J.P. Morgan y Morgan Stanley como colocadores, registró una demanda de 62.000 millones de dólares, apenas la mitad de lo captado en la emisión anterior de marzo. Ese enfriamiento relativo contrasta con la fortaleza operativa que muestran las cuentas del primer trimestre.

En los tres primeros meses del año, Amazon ingresó 181.500 millones de dólares, un 17% más que en el mismo periodo de 2025. AWS aceleró su crecimiento hasta el 28%, con 37.600 millones de dólares en ventas trimestrales y un margen operativo récord del 13,1%. El beneficio neto alcanzó los 30.300 millones de dólares —aunque incluye 16.800 millones de una plusvalía contable por la participación en Anthropic— y el beneficio por acción de 2,78 dólares superó en un 71% el consenso de 1,63 dólares. El Prime Day, que este año cayó en el segundo trimestre, generó 26.400 millones de dólares, un 9,3% más que en 2025. Con estos mimbres, 62 de los 66 analistas que cubren el valor recomiendan compra, y el precio objetivo medio se sitúa en 315,44 dólares, según el consenso de 56 firmas, mientras que 24/7 Wall St. apunta a 324,34 dólares para cierre de año y proyectos a largo plazo de 378 dólares en 2027 y 541 dólares en 2030.
Sin embargo, el coste de esta apuesta es elevado. La deuda total de Amazon saltó un 81% respecto al trimestre anterior, hasta aproximadamente 119.000 millones de dólares, aunque S&P mantiene su calificación AA. La emisión de bonos —en ocho tramos con vencimientos de entre tres y cuarenta años, y el más largo a un diferencial de 125 puntos básicos sobre los treasuries— se suma a un endeudamiento creciente en el sector: seis grandes tecnológicas han colocado 182.000 millones de dólares en bonos este año, trece veces más que en 2025. El flujo de caja libre de Amazon en los últimos doce meses se ha reducido un 95%, hasta 1.200 millones de dólares, y algunas estimaciones auguran un saldo negativo de hasta 40.000 millones en el bienio 2026-2027. A esto se añaden las ventas de consejeros: en 90 días, los directivos vendieron acciones por valor de 51,6 millones de dólares, de los que 20 millones corresponden al consejero delegado, Andy Jassy, quien calificó la inteligencia artificial como “una oportunidad única”. El fondo Harbor Investment Advisory redujo además su participación un 25,4% en el primer trimestre.
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En el plano regulatorio, el Reino Unido ha puesto el foco en la nube. El Ministerio de Finanzas británico designó a AWS, junto con Microsoft, Google y Oracle, como “tercero crítico” para el sector financiero el 10 de julio. A partir del 13 de julio, el Banco de Inglaterra, la Autoridad de Regulación Prudencial y la Financial Conduct Authority supervisarán conjuntamente la resiliencia de estos servicios, después de que fallos previos en AWS afectaran a entidades como Lloyds, la Bolsa de Londres y HMRC. Según el Banco de Inglaterra, estos proveedores representan el 73% de los servicios cloud de las entidades financieras británicas. AWS ha manifestado su respaldo a la nueva supervisión y prometió facilitar materiales a sus clientes para la planificación de su propia resiliencia.
Lejos del debate financiero, Amazon sigue mecanizando su logística. Más de un millón de robots operan ya en sus almacenes —casi tantos como empleados de logística— y tres de cada cuatro entregas cuentan con apoyo robótico. El software DeepFleet ha reducido los tiempos de desplazamiento en las naves un 10%, y el número de paquetes procesados por empleado pasó de 175 en 2016 a 3.870 en 2025. La compañía aspira a automatizar el 75% de sus operaciones para 2027. En energía, ha firmado un contrato de compra de 600 megavatios con Skyborn Renewables para el parque eólico marino Gennaker, en el Báltico alemán —el mayor acuerdo individual de electricidad libre de CO₂ en Alemania—, con 63 aerogeneradores cuya construcción arrancará este verano y que a finales de 2028 abastecerán a más de un millón de hogares.
La atención se centra ahora en el 30 de julio, cuando Amazon presente los resultados del segundo trimestre. El mercado espera ingresos de unos 196.000 millones de dólares, dentro del rango previsto de 194.000 a 199.000 millones, y un resultado operativo de entre 20.000 y 24.000 millones. En el parqué, la acción cerró el viernes a 214,85 euros, un 0,62% menos en el día, pero con un avance semanal del 1,11%, mensual del 4,19% y anual del 13,06%. Desde el máximo de 52 semanas de 238,05 euros (5 de mayo) se deja un 9,75%, mientras que desde el mínimo de 165,88 euros (17 de febrero) gana un 29,52%. El precio se sitúa un 1,90% por debajo de su media de 50 días (219,02 euros) pero un 6,84% por encima de la de 200 días (201,09 euros). El RSI, en 52,6, refleja una condición neutral, y la volatilidad anualizada a 30 días del 29,54% advierte de que los bandazos no han terminado.
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