El gigante tecnológico Amazon se encuentra en medio de una transformación estratégica de gran calado, un movimiento que genera tanto expectación como dudas entre los inversores. La paradoja es evidente: mientras anuncia recortes de personal significativos, los rumores apuntan a una inversión histórica en inteligencia artificial. El interrogante que planea es si la compañía está financiando su futuro en IA directamente con los ahorros obtenidos de recortes en su negocio central.

El rumor que cambia el tablero de la IA
Informes de mercado publicados este viernes sugieren que Amazon mantendría conversaciones para invertir hasta 50.000 millones de dólares estadounidenses en OpenAI. Una operación de esta magnitud redefiniría por completo la competencia en el sector, intensificando directamente la rivalidad con actores como Microsoft y Nvidia.
La trascendencia estratégica para Amazon sería enorme. Más allá de consolidar su posición en el ecosistema de la inteligencia artificial, una alianza de esta escala conectaría de forma natural con su división de cloud computing, AWS. Esta unidad podría proporcionar la infraestructura de cálculo necesaria para soportar las demandas tecnológicas de OpenAI, creando un círculo virtuoso para el negocio en la nube del gigante del comercio electrónico.
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El contexto de los recortes: eficiencia, no tendencia
Estas posibles inversiones multimillonarias contrastan con las medidas de austeridad implementadas. Solo esta semana se confirmó la eliminación de aproximadamente 16.000 puestos de trabajo. En un intento por calmar las aguas, Beth Galetti, directora de recursos humanos de Amazon, aclaró este viernes que estos recortes masivos no marcan un nuevo ritmo permanente para la empresa, aunque dejó la puerta abierta a posibles ajustes futuros.
La dimensión acumulada de la reestructuración es considerable. En el transcurso de los últimos cuatro meses, se han suprimido alrededor de 30.000 posiciones, con especial impacto en áreas como AWS, Prime y la logística. Esta línea de acción responde a la estrategia del CEO, Andy Jassy, de inculcar una cultura corporativa más ágil y eficiente, similar a la de una startup, pese a la colosal escala del grupo. Como parte complementaria de este plan, Amazon ha procedido al cierre de varias tiendas físicas Amazon Go y Amazon Fresh.
El veredicto de los analistas y la próxima prueba de fuego
A pesar de la volatilidad y de una ligera corrección en el precio de la acción, que cotizaba a 241,73 dólares, el sentimiento analítico hacia este cambio de rumbo es predominantemente positivo. La firma Roth Capital elevó esta semana su precio objetivo para el valor hasta los 295 dólares, destacando la sólida posición de cara al primer semestre de 2026. Desde Wall Street se interpreta que la reasignación de recursos desde el comercio tradicional hacia tecnologías de IA con alto potencial de crecimiento es un paso necesario para garantizar la relevancia futura de la compañía.
La prueba definitiva para esta estrategia dual de recorte e inversión está a la vuelta de la esquina. El 5 de febrero de 2026, Amazon hará públicos los resultados de su trimestre. En esa fecha, los inversores no solo buscarán confirmaciones sobre los ambiciosos planes de inteligencia artificial, sino también pruebas concretas de que las medidas de contención de costes han logrado mejorar efectivamente los márgenes de rentabilidad.
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