El wolframio se ha convertido en un mineral estratégico en la era de la inteligencia artificial, y Almonty Industries quiere capitalizar esa posición desde todos los frentes posibles. El productor canadiense, con operaciones en Corea del Sur, ha enviado un mensaje claro al mercado: la demanda de IA está generando un desequilibrio entre oferta y demanda del metal que convierte al wolframio en un insumo crítico. Esa narrativa, sin embargo, llega acompañada de movimientos corporativos que hablan por sí solos.

La compañía ha decidido devolver capital a sus accionistas mediante un programa de recompra de hasta 300 millones de dólares estadounidenses. El plan contempla la adquisición de un máximo de 14,4 millones de títulos, aproximadamente el 5% del capital en circulación, en un periodo de 36 meses que arranca el 24 de agosto de 2026 y se extiende hasta el 24 de agosto de 2029. La decisión del consejo llega apenas semanas después de que la empresa cerrara una emisión de bonos convertibles por 800 millones de dólares que registró una sobredemanda notable, con un cupón del 2,25% y vencimiento en 2031.
Una caja que cambia las reglas del juego
La liquidez acumulada sitúa a Almonty en una posición envidiable: al cierre del segundo trimestre de 2026, la tesorería alcanzaba los 1,2 mil millones de dólares canadienses. Esa holgura financiera permitió a la compañía cancelar por completo, el pasado 15 de julio, el préstamo que mantenía con el banco de desarrollo alemán KfW, una obligación que había sido fundamental para financiar la construcción de la mina de Sangdong, en la provincia surcoreana de Gangwon.
La eliminación de esa deuda, junto con la emisión de bonos, ha transformado por completo el perfil de riesgo de la empresa. Si durante la fase de construcción los compromisos financieros dominaban el balance, ahora la estructura de capital se presenta mucho más ligera y con una posición de caja que permite tanto la recompra de acciones como el respaldo a la expansión operativa.
Los números del trimestre reflejan esa nueva realidad. Los ingresos alcanzaron los 43,0 millones de dólares, lo que representa un avance del 498% en comparación con el mismo periodo del año anterior. El resultado neto fue de 181,8 millones de dólares, frente a las pérdidas de 58,2 millones registradas un año antes. No obstante, conviene precisar que una parte sustancial de ese beneficio —173,1 millones— provino de ganancias no monetarias por la valoración de instrumentos derivados y warrants, un matiz que los analistas suelen vigilar con atención.
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El EBITDA ajustado también dio un giro notable, pasando de números rojos de 4,8 millones a un saldo positivo de 17,6 millones de dólares, impulsado por los precios récord del wolframio.
Sangdong y la apuesta por la IA
La mina de Sangdong, cuyo desarrollo fue financiado en gran parte con el crédito del KfW, ha entrado en una nueva fase. La planta de procesamiento de la primera etapa de expansión comenzó a operar a principios de julio, y la producción de concentrado de wolframio comercializable ya está en marcha. El management considera este hito como un punto de inflexión para el crecimiento futuro de la compañía.
En paralelo, Almonty ha reforzado su red comercial. En julio renegoció su acuerdo de suministro con Global Tungsten & Powders, ampliando la vigencia del contrato a 21 años y elevando los volúmenes comprometidos en un 40%, hasta las 4,41 millones de MTU. Esta vinculación a largo plazo con un cliente clave otorga visibilidad a la producción de Sangdong durante las próximas dos décadas, un elemento que apuntala la valoración de la base productiva ya libre de deuda.
Un escenario bursátil renovado
El contexto accionarial también ha experimentado cambios significativos. La inclusión de Almonty en los índices Russell 1000 y Russell 3000, efectiva desde el viernes con la apertura de los mercados estadounidenses, supone un espaldarazo a la visibilidad institucional de la compañía. Ese hito contrasta con la evolución reciente del título, que ha cedido un 21,2% desde que la empresa anunció la amortización completa del préstamo del KfW hace aproximadamente un mes.
A ello se suma el proceso de salida de las bolsas de Toronto y Sídney, anunciado hace un par de semanas. El cese de la negociación de los CDI en el ASX está previsto para el 28 de agosto, mientras que la exclusión oficial en ese mercado se espera para el 1 de septiembre. Con estos movimientos, la compañía concentra su presencia bursátil en el mercado estadounidense, donde la reciente entrada en el Russell 1000 refuerza su perfil entre los grandes inversores institucionales.
La combinación de todos estos factores —una mina en plena fase de despegue, una estructura financiera saneada, un programa de recompra en marcha y una narrativa ligada a la inteligencia artificial— dibuja un escenario en el que la atención del mercado se centrará en la capacidad de Almonty para convertir el potencial de Sangdong en resultados sostenidos. La pregunta que queda sobre la mesa es si el apetito por el wolframio como insumo tecnológico justificará, trimestre tras trimestre, las expectativas que la propia compañía ha contribuido a generar.
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