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Acciones

Nvidia teje su red: del posible desembarco en Hugging Face a la alianza estratégica con MediaTek

Hay un hilo conductor que une las últimas semanas de Nvidia, y no es precisamente el precio de sus acciones. Mientras el mercado digiere cifras récord y digiere también los matices de una reacción bursátil tibia, el fabricante de chips mueve ficha en dos tableros distintos: el de las adquisiciones y el de las alianzas con participación accionarial. La pregunta que sobrevuela el sector no es si Nvidia crece —eso parece fuera de discusión—, sino hasta dónde está dispuesta a llegar para asegurarse ese crecimiento.

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Índice de Contenidos
  1. Una conversación que vale 14.000 millones
  2. La jugada taiwanesa y la sombra de la financiación circular
  3. Cifras de otro planeta, reacción de este mundo
  4. Un director que vende, un consejo que mira
  5. La foto completa

Una conversación que vale 14.000 millones

Según Bloomberg, la compañía está negociando la compra de Hugging Face, la plataforma de inteligencia artificial que se ha convertido en el punto de encuentro por excelencia de los desarrolladores del sector. La operación rondaría los 14.000 millones de dólares: 12.900 millones por la plataforma y otros 1.000 millones destinados a retener al equipo humano.

La cifra cobra perspectiva cuando se examinan los fundamentales de la empresa objetivo. Con unos ingresos anuales estimados de apenas 150 millones de dólares, el múltiplo implícito se dispara a 86 veces ventas. Para entender el salto: en 2025, Hugging Face rechazó una oferta de 500 millones de dólares que valoraba la compañía en 7.000 millones. Nvidia ya participó en 2023 con 235 millones en una ronda de financiación.

¿Qué busca un fabricante de semiconductores en una comunidad de desarrolladores? La respuesta tiene nombre propio: Jensen Huang. El consejero delegado lleva años impulsando una estrategia de código abierto que impida que un puñado de grandes clientes de la nube acumule demasiado poder de negociación. Con Hugging Face bajo el paraguas, Nvidia controlaría el acceso a una comunidad que ya es el estándar de facto para compartir modelos de IA, además de los recursos cloud asociados. Los analistas, no obstante, advierten del riesgo colateral: la plataforma podría perder la neutralidad que la ha hecho valiosa si termina bajo el techo de un único fabricante de chips.

La jugada taiwanesa y la sombra de la financiación circular

Apenas unos días antes de que trascendiera la negociación con Hugging Face, Nvidia anunció una inversión de 3.500 millones de dólares en bonos convertibles de MediaTek, su socio taiwanés. El acuerdo va más allá del capital: MediaTek adoptará NVLink Fusion, la tecnología de interconexión de Nvidia, para sus propios XPUs personalizados destinados a fábricas de IA a escala de rack.

La operación amplía el ecosistema de Nvidia en tres direcciones simultáneas: la nube para IA, el cómputo local y la automoción. Pero también reabre un debate incómodo que la propia compañía intentó zanjar hace apenas unos días. Durante la conferencia de resultados, la directora financiera, Colette Kress, tuvo que salir al paso de las críticas que hablan de "financiación circular": Nvidia invierte en socios que, a su vez, compran chips de Nvidia. Kress lo negó y describió estos acuerdos como estratégicos, no como vehículos financieros. La llegada de la convertible de MediaTek tan poco después de esa defensa añade leña a un fuego que el management daba por apagado.

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Cifras de otro planeta, reacción de este mundo

La base operativa sobre la que se asientan estos movimientos sigue siendo difícil de igualar. En el segundo trimestre del ejercicio fiscal 2027, los ingresos crecieron un 106% hasta los 96.200 millones de dólares, con un negocio de centros de datos que avanzó un 117% hasta los 89.000 millones. Para el tercer trimestre, la compañía prevé unos 108.000 millones, una cifra que excluye expresamente a China.

El mercado, sin embargo, no terminó de entusiasmarse. Hubo alivio inicial —también ayudó la caída de la rentabilidad del Treasury a diez años, que favorece a los valores de crecimiento—, pero la historia invita a la cautela: en los ocho trimestres anteriores en los que Nvidia superó expectativas, la acción cayó de media un 4% en el mes siguiente. Un analista mantuvo incluso su recomendación de venta pese al claro batir de expectativas, un contrapunto que merece atención en medio del coro habitual de optimismo.

Los registros 13F del segundo trimestre dibujan un panorama dividido entre los inversores institucionales: Third Point, el fondo de Dan Loeb, salió por completo, mientras Bridgewater recortó su posición un 18%. Al mismo tiempo, el número de fondos con exposición a Nvidia subió de 275 a 285.

Un director que vende, un consejo que mira

En este contexto, las noticias sobre ventas de insiders invitan a una lectura matizada. El director Mark Stevens presentó el martes un formulario 144 que anticipa la posible venta de cinco millones de acciones. No se trata de una operación aislada, sino del último capítulo de una serie que arrancó en junio: 500.000 títulos el 4 de junio, 885.000 dos semanas después, 585.000 a finales de agosto y 63.501 el 1 de septiembre. El volumen acumulado desde junio ronda los 1.500 millones de dólares. También el secretario general, Timothy Teter, vendió 30.000 acciones a finales de agosto por unos 6,5 millones.

Este tipo de ventas escalonadas es habitual entre directivos con grandes paquetes accionariales y no debe leerse automáticamente como una señal de alarma. Pero el calendario invita a la reflexión: las notificaciones se concentran justo cuando la compañía prepara una de las mayores adquisiciones de su historia.

La foto completa

La acción cotiza en torno a los 193,50 euros, prácticamente plana frente al cierre anterior de 193,58. En la semana acumula un retroceso del 1,1%, aunque en el mes gana un 5,4% y desde enero avanza un 21%. Queda un 4,4% para alcanzar el máximo de 52 semanas de 202,50 euros, una distancia manejable. La recuperación desde los mínimos de 139,78 euros es notable —un 38%—, pero la volatilidad del 45% a 30 días recuerda que cualquier titular puede mover el precio.

Nvidia se ha convertido en un caso con dos caras. La historia de crecimiento sigue intacta y los números la respaldan. Pero la acumulación de movimientos —una posible compra de 14.000 millones, una inversión de 3.500 millones en MediaTek, ventas de insiders, un analista en contra— dibuja una estrategia que busca blindar el futuro a base de capital y alianzas. La próxima noticia de este tipo no tardará en llegar. La cuestión es si el mercado seguirá viéndola como una muestra de fortaleza o como un síntoma de algo más complejo.

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Laura Fernández Silva

Sobre el autor

Laura Fernández Silva

Analista tecnológica enfocada en innovación digital, comercio electrónico y aplicaciones móviles. Colaboradora habitual en medios especializados del sector tech.

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