La sucesión de movimientos en la cúpula directiva de D-Wave Quantum durante las últimas semanas dibuja un escenario de transición mucho más complejo que un simple relevo puntual. La salida del director financiero, la incorporación de un nuevo consejero y una operación bursátil interna han coincidido en un momento en que la compañía especializada en computación cuántica intenta convencer al mercado de que su modelo de negocio puede sostenerse sobre cifras reales.

El tablero ejecutivo se reordena
John Markovich, quien pilotó la finanzas de la empresa desde su salida a bolsa en 2022 y fue responsable de captar más de 900 millones de dólares, presentó su dimisión el 25 de agosto con efectos al 2 de septiembre. El mercado respondió con un desplome del 8% en la jornada del anuncio, que se amplió hasta un 16,6% acumulado en la semana que concluyó el 28 de agosto.
Le releva de forma interina Greg Golkov, vicepresidente senior de Finanzas desde mayo de 2023 y profesional con más de 25 años de trayectoria en departamentos financieros de tecnológicas cotizadas. Su perfil interno y su experiencia en procesos de transición en empresas públicas aportan cierta continuidad, aunque el movimiento no ha calmado los ánimos.
A esta salida se suma el reciente aterrizaje de Kevan P. Krysler en el consejo de administración y en su comité de auditoría, una designación que se produjo hace aproximadamente tres semanas. La renovación del órgano de gobierno llega en un momento delicado: desde el nombramiento de Krysler, el título acumula una caída del 21,7%.
Por si fuera poco, Sophie C. Ames, responsable de Recursos Humanos, vendió 23.850 acciones el 17 de agosto a 21,17 dólares cada una, un movimiento valorado en unos 505.000 dólares. Según la comunicación oficial, la operación responde a una transacción no discrecional para cubrir obligaciones fiscales derivadas del vesting de unidades de acciones restringidas (RSU), un mecanismo automático habitual en compañías con amplios programas de retribución en acciones. No cabe interpretarlo, por tanto, como una señal de desconfianza interna.
Una tesorería que mengua mientras los números rojos se ensanchan
El contexto financiero que envuelve estos cambios ejecutivos explica buena parte de la inquietud. La compañía presentó unos resultados del segundo trimestre de 2026 en los que la facturación se mantuvo prácticamente plana en 3,1 millones de dólares, mientras la pérdida ajustada de EBITDA se disparó un 85% hasta los 37,1 millones.
Acciones de D-Wave Quantum: ¿Comprar, mantener o vender? Descarga gratuita de tu análisis de D-Wave Quantum - Obtén la respuesta que andabas buscando.
Las cifras semestrales ofrecen una lectura todavía más cruda: los ingresos se desplomaron un 67% hasta los 5,9 millones de dólares, lastrados por la comparativa con el ejercicio anterior, cuando se contabilizó una venta puntual de un sistema de recocido cuántico por 13,7 millones. El déficit de EBITDA del primer semestre alcanzó los 69,9 millones, 43,8 millones más que un año atrás, como consecuencia del mayor gasto en investigación y en la estructura comercial.
La posición de caja, eso sí, sigue ofreciendo un colchón nada desdeñable: 546,2 millones de dólares al cierre de junio. Pero ese colchón se ha reducido en un tercio en apenas doce meses, fundamentalmente por el desembolso asociado a la adquisición de Quantum Circuits completada en enero. La pregunta que sobrevuela el valor es si esa reserva servirá para financiar el largo camino hacia la rentabilidad o si se consumirá antes de que los ingresos alcancen a los gastos.
Luces en la cartera de clientes, sombras en la cotización
No todo son malas noticias. La composición de la base de clientes está evolucionando favorablemente: los compradores comerciales representaron el 67,7% de los ingresos en el primer semestre, frente al 16% del mismo periodo del año anterior. Las empresas del Forbes Global 2000 aportaron el 47,7% de la facturación trimestral, más del doble que un año antes.
Las reservas de pedidos también muestran dinamismo, con un avance del 59% hasta los 2,1 millones de dólares. La dirección mantiene su previsión de entregar dos sistemas a lo largo del ejercicio y advierte de que la mayor parte de los ingresos anuales se concentrará en el cuarto trimestre, un patrón característico de los negocios de proyectos con márgenes ajustados que obliga a los inversores a depositar toda su confianza en un único periodo.
El mercado, sin embargo, no está dispuesto a esperar con paciencia infinita. Varias firmas de análisis rebajaron sus precios objetivos durante agosto: Canaccord pasó de 45 a 41 dólares, Jefferies de 41 a 35 y Roth Capital también recortó su valoración, citando el ritmo de ejecución operativa. La acción cotiza alrededor de 14,18 euros, un 37% por debajo de su nivel de comienzos de año y muy lejos del máximo de 52 semanas de 40,41 euros alcanzado en octubre. La volatilidad anualizada del 107% refleja el nerviosismo que rodea al valor.
La compañía presume de liderazgo tecnológico —es una de las únicas dos empresas clasificadas en la categoría de líderes en un reciente análisis del sector de computación cuántica—, pero la distancia entre ese prestigio científico y la realidad de los balances sigue siendo considerable. La reestructuración de su gobernanza, con un consejero nuevo en el comité de auditoría y un director financiero interino con larga experiencia en la casa, pretende enviar un mensaje de solvencia institucional. Queda por ver si ese mensaje logra imponerse a la evidencia de unos ingresos estancados y unas pérdidas que no dejan de crecer.
D-Wave Quantum: ¿Comprar o vender? El nuevo Análisis de D-Wave Quantum del 3 de septiembre tiene la respuesta:
Los últimos resultados de D-Wave Quantum son contundentes: Acción inmediata requerida para los inversores de D-Wave Quantum. ¿Merece la pena invertir o es momento de vender? En el Análisis gratuito actual del 3 de septiembre descubrirá exactamente qué hacer.
D-Wave Quantum: ¿Comprar o vender? ¡Lee más aquí!
