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Acciones

Nvidia: pedidos chinos por 35.000 millones y la llave kazaja de 45.000 chips

La demanda de hardware de Nvidia sigue superando con holgura lo que la compañía es capaz de fabricar. Esa brecha entre lo que los clientes quieren comprar y lo que la empresa puede entregar se ha convertido en el verdadero termómetro de su negocio, por encima incluso del volumen de pedidos. Dos frentes geográficos muy distintos —China y Asia Central— ilustran esta misma tensión: por un lado, carteras millonarias que no pueden garantizarse; por otro, una expansión que avanza paso a paso con permisos, obras y socios locales.

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Índice de Contenidos
  1. Tres millones de tarjetas y una promesa que no se puede firmar
  2. Substratos, memoria y la mirada puesta en 2029
  3. Kazajistán: 45.000 GPUs con permiso de exportación
  4. Una participación en la capa de aplicación

Tres millones de tarjetas y una promesa que no se puede firmar

ByteDance, Alibaba y Tencent han cursado conjuntamente pedidos de más de 3 millones de unidades de la RTX PRO 5500, según informó Reuters el 20 de octubre. El valor conjunto a precio de catálogo supera los 35.000 millones de dólares. La cifra impresiona, pero Nvidia ya ha advertido a esos clientes de que no puede asegurar la entrega: la demanda excede la producción prevista.

Ese matiz cambia por completo la lectura de los números. Un pedido no equivale a facturación, y el listón real está en la capacidad de fabricación. Solo cuando la producción acompañe a la demanda podrá hablarse de un motor de crecimiento sólido; hasta entonces, la magnitud de las órdenes refleja interés, no ingresos.

Substratos, memoria y la mirada puesta en 2029

Para cerrar esa brecha, la compañía trabaja en el lado de la oferta. Reuters informó el jueves de que Samsung Electro-Mechanics recibirá inversiones de Tesla y Nvidia por valor de 3,7 billones de wones destinadas a levantar nuevas plantas de substratos para chips. Se trata de financiación planificada, no de capacidad productiva ya operativa, y de ella no se deriva ningún compromiso de suministro sobre los pedidos chinos.

Jensen Huang, por su parte, no ve techo en la memoria. Durante la GTC de Berlín declaró a CNBC que no espera un exceso de oferta de cara a 2029 y que la necesidad de memoria seguirá creciendo. Es una previsión de demanda, no una garantía de abastecimiento. Goldman Sachs, en cambio, optó el miércoles por confirmar su recomendación de compra: el banco de inversión aprecia una mayor visibilidad en el despliegue de centros de datos de IA y un estrechamiento de la distancia entre oferta y demanda. El examen de esa tesis pasa, precisamente, por la capacidad de entrega.

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Kazajistán: 45.000 GPUs con permiso de exportación

Mientras el mercado digiere las cifras chinas, Nvidia avanza en Asia Central. Firebird ha obtenido una licencia estadounidense de exportación para 45.000 GPUs Grace Blackwell, lo que abre una vía comercial adicional. El proyecto gira en torno al Data Center Valley de Ekibastuz, donde la primera fase se construye junto a Kazakhtelecom y tiene previsto su arranque comercial en el tercer trimestre de 2027.

Las cifras del plan dibujan una escalada por etapas: una segunda fase podría elevar la capacidad de infraestructura de IA en el país hasta unos 500 MW, y el objetivo a largo plazo del recinto es alcanzar 1 GW. Son niveles de desarrollo distintos entre sí. La autorización de exportación habilita el envío de hardware; la obra en marcha convierte la intención en algo tangible; la capacidad adicional, en cambio, sigue siendo un plan de ampliación y no potencia de cálculo disponible.

La base técnica ya existe: Kazakhtelecom opera 400 GPUs H200 y 480 B300 en Astana y Almaty, y para 2027 están previstos más sistemas en el Data Center Valley, además de GPUs Vera Rubin en la región de Ekibastuz. En sus conversaciones en Astana, Huang subrayó la posibilidad de transformar la energía y los datos del país en productos de IA y potencia de cálculo exportables, con aplicaciones en minería, agricultura, logística y energía, y calificó los modelos nacionales de IA como relevantes para la seguridad del país.

Una participación en la capa de aplicación

El miércoles, Nvidia y TCV participaron en una ampliación de la ronda de financiación de Higgsfield, cuyo importe no se desveló. La operación llega después de una ronda de 400 millones de dólares liderada por DST Global en agosto, que valoró la compañía en 5.400 millones. Higgsfield declara más de 40 millones de usuarios en su plataforma.

Con este movimiento, el fabricante de chips no se limita a suministrar hierro: también se sienta en el accionariado de un proveedor de aplicaciones de IA. Sin cifra publicada, no es posible calibrar el tamaño de su desembolso. Para el inversor, la relevancia de la ofensiva kazaja reside por ahora en la amplitud de la presencia —infraestructura y aplicación— y en una fecha marcada en el calendario: el inicio comercial del proyecto Firebird, el punto en el que la expansión autorizada se convertirá en infraestructura realmente utilizable.

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Laura Fernández Silva

Sobre el autor

Laura Fernández Silva

Analista tecnológica enfocada en innovación digital, comercio electrónico y aplicaciones móviles. Colaboradora habitual en medios especializados del sector tech.

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