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Acciones

Nvidia: pedidos chinos por 35.000 millones, dudas de entrega y un plan industrial a tres años

La doble cara del negocio de Nvidia vuelve a quedar al descubierto. Mientras la compañía que dirige Jensen Huang trabaja en engordar su capacidad de producción para atender una demanda que no da señales de enfriarse, un informe periodístico sobre posibles desvíos de chips a China devuelve al primer plano la vertiente regulatoria. Entre ambos frentes, el mercado espera una cita clave: el 17 de noviembre de 2026, fecha en la que la firma presentará las cuentas del tercer trimestre del ejercicio fiscal 2027.

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Índice de Contenidos
  1. El apetito chino choca con la logística
  2. Megaspeed, en el punto de mira
  3. Tres años para multiplicar el sustrato
  4. Meta y el Departamento de Justicia, dos frentes paralelos
  5. La prueba del 17 de noviembre

El apetito chino choca con la logística

El pulso entre lo que los clientes quieren comprar y lo que Nvidia puede entregar quedó retratado en la información publicada por Reuters el pasado 20 de octubre. ByteDance, Alibaba y Tencent cursaron pedidos conjuntos por más de 3 millones de tarjetas RTX PRO 5500, una operación cuyo valor global superó los 35.000 millones de dólares. La compañía, sin embargo, no pudo garantizar a las fuentes citadas por la agencia que cubriría la totalidad de las unidades solicitadas.

Esa incertidumbre en los plazos de entrega no equivale, por sí sola, a un problema de controles de exportación. Pero pone sobre la mesa las distintas barreras que se interponen entre el interés del comprador y la salida efectiva del producto de las fábricas.

Megaspeed, en el punto de mira

El foco regulatorio se posó estos días en Megaspeed, una firma de centros de datos con sede en Singapur. Según los medios, los servicios de inteligencia estadounidenses habrían detectado indicios de que la compañía habría facilitado a China el acceso a chips de Nvidia sujetos a restricciones de exportación. Las pesquisas apuntan a un antiguo directivo de Megaspeed, Alice Huang, y no a la propia Nvidia.

Jensen Huang calificó los vínculos comerciales con la empresa asiática de "normales y no inusuales" y negó que se hubiera producido un traspaso de información sensible. El máximo responsable de la compañía confirmó además que Nvidia revisó una eventual redirección de sus aceleradores de inteligencia artificial hacia territorio chino. Conviene separar planos: la investigación afecta a una persona concreta y las declaraciones del directivo son una valoración empresarial, no una resolución administrativa. De ahí no cabe deducir ni una imputación contra Nvidia ni un incumplimiento confirmado en la cadena de suministro.

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Tres años para multiplicar el sustrato

En el capítulo industrial, la empresa ya ha movido ficha. El 21 de octubre anunció acuerdos con IBIDEN, Samsung Electro-Mechanics y Unimicron destinados a elevar la capacidad de sustrato hasta 2,5 veces en un horizonte de tres años. Se trata de una de las piezas que condicionan la disponibilidad real de sus sistemas en el mercado.

El compromiso financiero va más allá de los sustratos. Nvidia reservó un anticipo de 1.100 millones de dólares a KYEC para nuevas instalaciones de test en Estados Unidos. Por su parte, Amkor prevé ampliar en más del 300% su capacidad de empaquetado avanzado de chips antes de que termine 2028. Son planes a medio y largo plazo: todavía no constituyen capacidad disponible, de modo que la ejecución por parte de los socios será tan determinante como la propia demanda.

Meta y el Departamento de Justicia, dos frentes paralelos

A la agenda se suma el acuerdo con Meta. La compañía anunció el lunes su intención de invertir 3.000 millones de dólares en la oferta de acciones del gigante de las redes sociales, una operación que incluye los modelos de IA Muse y un mayor despliegue de infraestructura Nvidia por parte de Meta. Es un anuncio, no una inversión cerrada, y tampoco debe confundirse con ingresos ya materializados.

En paralelo, Reuters informó ayer de que el Departamento de Justicia de Estados Unidos ha planteado preguntas sobre la proyectada compra de Hugging Face y sobre otras adquisiciones, participaciones y prácticas comerciales. Como en el caso de Megaspeed, la existencia de una revisión no implica irregularidad alguna.

La prueba del 17 de noviembre

Con este telón de fondo, la cita del 17 de noviembre se erige en el próximo punto de referencia firme para los inversores. Ese día, la compañía celebrará la conferencia telefónica sobre los resultados del tercer trimestre del ejercicio 2027, un periodo que concluyó el domingo. Hasta entonces, el mercado deberá discriminar con cuidado qué parte del relato corresponde a la vigilancia de las rutas de suministro, qué parte a la inversión anunciada en Meta y qué parte a la ampliación prevista del uso de su infraestructura. La traducción de la demanda en beneficios dependerá, en última instancia, de la capacidad disponible y de los límites regulatorios que acoten sus mercados.

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Miguel Ángel Torres Díaz

Sobre el autor

Miguel Ángel Torres Díaz

Periodista de tecnología especializado en videojuegos, realidad virtual y tendencias de consumo digital. Más de 10 años cubriendo la industria tecnológica española.

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