La tensión se palpa en el parqué. Nvidia presenta esta noche, tras el cierre de Wall Street, los resultados de su segundo trimestre fiscal de 2027, un periodo que concluyó a finales de julio. La conferencia con los analistas está convocada para las 23:00 hora española, y el mercado espera con el alma en vilo un informe que puede marcar el rumbo del sector tecnológico en los próximos meses.

La cotización del fabricante de chips refleja esa inquietud. El lunes, el título cedió un 2,8%, ampliando las pérdidas acumuladas en la semana hasta el 5,8%. El retroceso desde el máximo de 52 semanas, alcanzado en mayo, se sitúa ya en el 12%. A pesar de este correctivo, el valor conserva una revalorización del 12% en el año y se mantiene un 6,1% por encima de su media móvil de 200 días.
Los inversores que siguen de cerca el valor observan además que la acción cotiza ligeramente por debajo de su media de 50 sesiones, un indicador técnico que sugiere una fase de consolidación antes de la cita con las cifras. La volatilidad anual del título, cifrada en el 35%, no invita precisamente a la complacencia.
La guía, el verdadero termómetro
La compañía ha fijado sus propias previsiones para el trimestre: unos ingresos de 91.000 millones de dólares, con un margen de fluctuación del 2% al alza o a la baja, y un margen bruto ajustado del 75%. Un detalle relevante: estas cifras excluyen expresamente cualquier venta de computación para centros de datos en China, un mercado que queda fuera de la ecuación de crecimiento declarada.
El consenso de los analistas, sin embargo, va más allá. Las estimaciones apuntan a unos ingresos de 93.630 millones de dólares y un beneficio por acción de 2,13 dólares, superando las orientaciones de la propia empresa. Otras fuentes sitúan el consenso en torno a los 92.070 millones de dólares y un beneficio ajustado de 2,09 dólares por título, frente a los 1,05 dólares del mismo periodo del año anterior.
La gran incógnita reside en la trayectoria del negocio de centros de datos, que en el trimestre precedente creció un 92% hasta los 75.200 millones de dólares, impulsando unos ingresos totales de 81.600 millones, un 85% más. La cuestión es si ese ritmo puede sostenerse o si la exclusión de China marca el inicio de una desaceleración estructural. La respuesta determinará, en buena medida, la dirección del título en las próximas jornadas.
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Apuestas millonarias en infraestructura
Mientras el mercado aguarda las cifras, Nvidia ha multiplicado sus movimientos estratégicos para consolidarse como proveedor integral de la economía de la inteligencia artificial. La semana pasada anunció una alianza con Cloverleaf Infrastructure, un desarrollador de centros de datos en el que tomará una participación minoritaria. Según el Wall Street Journal, la inversión podría ascender a varios cientos de millones de dólares.
A esta operación se suma el proyecto más ambicioso: el desarrollo conjunto con SB Energy del campus tecnológico PORTS-Pike en Ohio, donde OpenAI dispondrá de capacidad de computación bajo un contrato de arrendamiento de 20 años. La primera fase contempla 4,25 gigavatios de potencia para IA, con opción a otros 3,75 gigavatios adicionales. Nvidia tiene previsto desembolsar 1.500 millones de dólares en esta iniciativa y calcula un potencial de ingresos de entre 150.000 y 200.000 millones de dólares por cada fase de expansión.
En el frente de productos, la compañía ha confirmado la producción en serie del acelerador de inferencia Groq 3 LPX, una extensión de la plataforma Vera Rubin, así como el despliegue de sus nuevas CPU Vera en SpaceX AI para aplicaciones de inteligencia artificial basadas en agentes. Los rumores apuntan además a que la próxima generación de GPU, bajo el nombre clave Feynman, utilizará el proceso de fabricación de 1,6 nanómetros de TSMC.
Un sector que empuja
El contexto sectorial juega a favor de Nvidia. La Semiconductor Industry Association ha cifrado las ventas globales de semiconductores en el segundo trimestre en 403.300 millones de dólares, un 35,1% más que en el trimestre anterior. Gartner, por su parte, proyecta para el conjunto del año unas ventas de 1,6 billones de dólares, lo que supondría un incremento del 92% interanual. La consultora estima además que los centros de datos dedicados a IA pasarán de representar el 36,5% del mercado actual a un 53% en 2030.
Los analistas mantienen un tono mayoritariamente positivo. BMO Capital inició la cobertura del valor a mediados de agosto con una recomendación de "outperform" y un precio objetivo de 340 dólares, destacando la fortaleza del ecosistema integrado de IA de la compañía.
El punto de inflexión llega esta misma noche. Si Nvidia cumple o supera sus previsiones y convence al mercado de que sus inversiones en Ohio y en otros proyectos generarán nuevas fuentes de ingresos a medio plazo, los alcistas tomarán aire. Si, por el contrario, el crecimiento del negocio de centros de datos se desinfla o el margen decepciona, las pérdidas de las últimas sesiones podrían ampliarse y la media de 50 días se convertiría en el primer soporte a vigilar. La respuesta está a solo unas horas de distancia.
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