El mercado aún digería el aluvión de cifras récord cuando comenzaron a filtrarse los rumores. Nvidia, según fuentes cercanas a las negociaciones, estaría dispuesta a desembolsar entre 12.900 y 13.000 millones de dólares para hacerse con Hugging Face, la plataforma que se ha convertido en el epicentro del intercambio de modelos abiertos de inteligencia artificial. No hay acuerdo cerrado y las informaciones contradictorias se suceden, pero el simple hecho de que la operación esté sobre la mesa revela una ambición que trasciende el hardware.

Más allá del silicio: la batalla por la capa de software
Hugging Face funciona como un gran mercado donde desarrolladores de todo el mundo comparten modelos, intercambian datos de entrenamiento y construyen aplicaciones. Quien controle ese punto de encuentro no solo domina una comunidad, sino que se sitúa en una posición privilegiada dentro del ecosistema de la IA. Nvidia ya levantó un foso alrededor de sus chips con CUDA, su plataforma de software propietaria. La adquisición de Hugging Face ampliaría esa barrera hasta incluir a la propia comunidad de desarrolladores, un movimiento que los analistas consideran una evolución lógica, casi inevitable, de su estrategia.
El momento elegido tampoco es casual. El miércoles, el fabricante de chips presentó unas cuentas del segundo trimestre fiscal que dejaron sin aliento a los inversores: ingresos de 96.200 millones de dólares, un 106% más que los 46.700 millones del mismo periodo del año anterior. El negocio de centros de datos, que ya representa el 92% de la facturación total, aportó 89.000 millones, superando con holgura los 86.330 millones que esperaba el consenso del mercado. El beneficio por acción se situó en 2,22 dólares, por encima de los 2,09 dólares estimados.
Una reacción del mercado que dice mucho
La primera reacción bursátil fue engañosa. En el after-hours, las acciones llegaron a caer ligeramente, reflejo de unas expectativas tan elevadas que ni siquiera un trimestre histórico lograba satisfacerlas de inmediato. Pero al día siguiente el panorama cambió por completo: el título se disparó un 7,7% hasta los 193,90 euros, dejando atrás la racha de pérdidas más larga desde 2022 y quedándose a solo un 4,2% de su máximo de 52 semanas, fijado en 202,50 euros.
Ese rebote no fue un espejismo aislado. El optimismo se contagió a todo el sector, aunque cada valor bailó al son de su propia partitura. El propio Jensen Huang, consejero delegado de Nvidia, se mostró combativo durante la conferencia con analistas: "La IA ha alcanzado su punto de inflexión. Hace un trabajo útil. Sus tokens son productivos y rentables. Ahora la capacidad de cómputo equivale a ingresos".
Para respaldar esa afirmación, Huang desveló que los cinco mayores hyperscalers planean elevar sus inversiones de capital de 800.000 millones de dólares este año a 1,3 billones el próximo. Amazon Web Services ya ha confirmado el pedido de dos millones de GPUs adicionales —incluyendo los modelos Blackwell Ultra, Rubin y Rubin Ultra— para 2027 y 2028, junto con la nueva plataforma Vera-CPU, que ya opera con clientes en Seattle.
La maquinaria de capital no se detiene
La capacidad de generar caja de Nvidia roza lo obsceno. El programa de recompra de acciones de 80.000 millones de dólares que mantiene activo es solo una pieza del puzle. La compañía combina ese retorno al accionista con una agresiva política de expansión que ahora podría incorporar una plataforma de software valorada en más de 12.000 millones.
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Los analistas han respondido con rapidez. Wedbush elevó su precio objetivo hasta los 345 dólares, mientras que Raymond James lo fijó en 352 dólares, un día antes. Ambas firmas mantienen una clara recomendación de compra, en un movimiento que refleja cómo la comunidad inversora está recalibrando sus expectativas al alza.
Las sombras que acompañan al gigante
No todo son luces en el horizonte. Las obligaciones financieras de Nvidia crecen a un ritmo paralelo a sus ingresos. Solo para SB Energy, la compañía se ha comprometido a garantías de valor residual con un límite de pago de 105.000 millones de dólares. Unas obligaciones a largo plazo que podrían convertirse en un lastre si la demanda de IA se enfriase antes de lo previsto.
Tampoco pasa desapercibida la salida de Ajay K. Puri, vicepresidente ejecutivo responsable de las ventas globales, un movimiento que introduce cierta incertidumbre en la cúpula directiva. La previsión para el trimestre en curso, de 108.000 millones de dólares, llega además sin computar ingresos procedentes de China en el negocio de centros de datos, un detalle que algunos interpretan como una advertencia sobre las tensiones geopolíticas.
Un sector que se mueve al compás de Nvidia
La estela de Nvidia se deja sentir en todo el ecosistema tecnológico. AMD vive su particular idilio con los analistas: Raymond James elevó su recomendación a "Strong Buy" con un precio objetivo de 641 dólares, mientras BMO Capital inició cobertura con "Outperform" y 550 dólares. La plataforma Helios, que se lanzará en septiembre con compromisos ya firmados de OpenAI, Meta y Anthropic, alimenta las expectativas sobre un fabricante que ya controla el 34,5% del mercado de chips para servidores.
Infineon, por su parte, ha optado por atacar un flanco menos visible pero igualmente crítico: la alimentación eléctrica de los centros de datos de IA. La compra de C2i Semiconductors, anunciada el lunes, refuerza su posición en un mercado que Bank of America estima alcanzará los 15.900 millones de dólares en 2030. La compañía alemana, que cotiza a 56,89 euros con un precio objetivo medio de 85,79 euros, espera cerrar la operación en el tercer trimestre de 2026.
SAP y ServiceNow completan el mosaico desde el lado del software. La primera ve cómo UBS frena su euforia con una rebaja a "Neutral", pese a elevar el objetivo a 201 euros, por el lento despliegue de sus agentes de IA: apenas 17 en producción y otros 15 en fase de rampa, lejos de los 200 prometidos para fin de año. La segunda, en cambio, celebra una alianza ampliada con Tech Mahindra que le ha valido un avance del 9% hasta los 117,40 euros, con más de 100.000 casos gestionados mensualmente en 90 países.
La gran pregunta que queda en el aire
Si la operación de Hugging Face se confirma, Nvidia no solo estaría comprando una plataforma tecnológica: estaría adquiriendo la comunidad que define el desarrollo abierto de la IA. Un movimiento que convertiría al fabricante de chips en el dueño de la puerta de entrada al ecosistema, con todo lo que eso implica para la competencia.
Los números del trimestre ya no sorprenden a nadie, y el mercado parece haber asumido que Nvidia superará expectativas de forma recurrente. La verdadera batalla, la que definirá los próximos años, se libra ahora en un terreno donde los chips son solo el punto de partida. Y ahí, Nvidia acaba de dejar claro que no piensa conformarse con vender las palas.
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