La frontera entre fabricante de semiconductores, socio tecnológico y brazo financiero se ha desdibujado por completo en Nvidia. Lo que hace unos años habría sido impensable —un proveedor de chips asumiendo riesgos crediticios de cientos de miles de millones— es hoy la estrategia central del gigante californiano para blindar su propio crecimiento.

La última muestra de esta metamorfosis llegó esta semana con el acuerdo cerrado junto a SB Energy y OpenAI para el campus tecnológico PORTS-Pike en Ohio. Nvidia respaldará el proyecto, con un horizonte de dos décadas, mediante una garantía de valor residual de 105.000 millones de dólares, a la que se suma una inversión directa de 1.500 millones en el socio energético SB Energy. En esa misma operación, OpenAI se compromete a contratar ocho gigavatios de capacidad de cómputo, mientras Nvidia se posiciona como proveedor exclusivo de la infraestructura de inteligencia artificial.
Las agencias de calificación han recibido el movimiento con una frialdad que contrasta con la magnitud de la cifra. Tanto S&P Global como Moody's confirmaron sus notas para Nvidia —AA y Aa1, respectivamente—, ambas con perspectiva estable. S&P matizó que la garantía vinculada al campus de Ohio tendrá un impacto solo moderado sobre los ratios de crédito del grupo. Dicho de otro modo: la compañía asume compromisos financieros que hace una década habrían engordado el balance de cualquier gran corporación europea, y los analistas de rating apenas mueven ficha.
Un ecosistema donde cliente, inversor y proveedor se confunden
La operación de Ohio no es un caso aislado, sino la pieza más reciente de un engranaje mucho mayor. En agosto, Nvidia ya anunció una alianza con Apollo, BlackRock, Blackstone, Brookfield, Goldman Sachs y KKR con el objetivo de movilizar más de 500.000 millones de dólares en capital de terceros para infraestructuras independientes de IA. El patrón se repite: la compañía no solo vende los procesadores, sino que contribuye a financiar los centros de datos que después los demandarán.
SpaceX se ha sumado a esta red con un movimiento igualmente revelador. La empresa espacial comunicó que sus primeros grandes proyectos de infraestructura de IA se construirán exclusivamente sobre la plataforma Vera Rubin de Nvidia, con la meta de alcanzar 10 gigavatios de capacidad de cómputo a finales de 2027. Y la relación no es unidireccional: según una reciente comunicación obligatoria al mercado, Nvidia controla aproximadamente 122,76 millones de acciones de SpaceX, fruto de la absorción de una participación previa que mantenía en xAI. Distinguir quién es cliente, quién inversor y quién suministrador se ha convertido en un ejercicio casi especulativo.
Acciones de Nvidia: ¿Comprar, mantener o vender? Descarga gratuita de tu análisis de Nvidia - Obtén la respuesta que andabas buscando.
La cotización, entre la cautela y la confianza a medio plazo
El mercado observa esta estrategia con una mezcla de escepticismo a corto plazo y respaldo a largo plazo. La acción cerró el miércoles en 186,20 euros, lo que representa una caída del 1,9% en una sola jornada y un retroceso del 4,7% en el cómputo semanal. Sin embargo, desde el inicio del año el título acumula una revalorización del 16%, y frente al mínimo de 52 semanas de 139,78 euros, la distancia supera el 33%. La lectura es clara: los inversores premian la visión estratégica, pero se muestran nerviosos ante la magnitud de los compromisos adquiridos.
Esa tensión también se refleja en los datos más recientes. A 186,68 euros, la acción registraba un avance moderado del 0,3% frente al cierre anterior, aunque en el acumulado semanal aún arrastra un descenso del 4,4%. En términos mensuales, el saldo es positivo, con un alza del 2,6%, mientras que desde el máximo anual de 202,50 euros alcanzado en mayo, el título se sitúa un 7,8% por debajo.
Una cita clave en el calendario
El próximo 26 de agosto, Nvidia presentará los resultados del segundo trimestre de su ejercicio fiscal 2027, correspondiente al periodo que concluye el 26 de julio de 2026. El consenso de analistas proyecta unos ingresos de aproximadamente 91.900 millones de dólares y un beneficio por acción de 2,08 dólares. La conferencia con inversores, prevista para las 14:00 hora del Pacífico, servirá para comprobar si las apuestas multimillonarias en infraestructuras empiezan a dejar huella operativa, ya sea en forma de pedidos concretos o de ingresos diferidos vinculados a las nuevas alianzas.
Mientras tanto, los grandes bancos de inversión mantienen el pulso alcista. Vivek Arya, analista de Bank of America, reiteró el miércoles su recomendación de compra con un precio objetivo de 350 dólares, argumentando que el valor cotiza con un descuento considerable frente a su valoración justa. Ese mismo día, Stifel confirmó su consejo de compra con un objetivo de 282 dólares, también de cara a la publicación de resultados.
La transformación de Nvidia ha alterado por completo los términos del debate. Ya no se discute si habrá suficientes obleas o capacidad de empaquetado; la conversación gira ahora en torno a riesgos de impago, contratos energéticos y estructuras accionariales. La compañía ha pasado de vender chips a orquestar un entramado financiero que recuerda más a un fondo de infraestructuras que a un tecnológico clásico. La pregunta que sobrevuela al mercado no es si Nvidia venderá suficientes procesadores, sino si esta arquitectura de garantías, participaciones y alianzas de capital resistirá el día en que la curva de crecimiento de la IA pierda pendiente. Mientras los centros de datos sigan levantándose en Ohio y SpaceX apueste en exclusiva por Vera Rubin, ese riesgo permanece en el terreno de lo teórico. Pero cada nueva garantía de miles de millones lo acerca un poco más a la realidad.
Nvidia: ¿Comprar o vender? El nuevo Análisis de Nvidia del 20 de agosto tiene la respuesta:
Los últimos resultados de Nvidia son contundentes: Acción inmediata requerida para los inversores de Nvidia. ¿Merece la pena invertir o es momento de vender? En el Análisis gratuito actual del 20 de agosto descubrirá exactamente qué hacer.
Nvidia: ¿Comprar o vender? ¡Lee más aquí!
