La demanda de productos de Nvidia y la valoración que el mercado hace del negocio de la inteligencia artificial avanzan por caminos distintos. Esa brecha quedó patente en la sesión del jueves, cuando la compañía cedió un 4,4% arrastrada por un repliegue generalizado de los valores vinculados a la IA. El detonante no fue un anuncio corporativo, sino una combinación de factores externos: la preocupación por el encarecimiento de la financiación de centros de datos y compras de chips, las dudas sobre si las cotizaciones se han adelantado a la evolución real de los negocios y el encarecimiento del crudo.

Sobre el petróleo incidieron, según Reuters, los ataques de los hutíes en Arabia Saudí, que empujaron el precio al alza en un contexto marcado por el conflicto con Irán. El movimiento bajista, por tanto, no respondió a una noticia específica de la empresa: Nvidia se vio envuelta en una corriente que afectó al conjunto del sector, lo que limita la lectura del descenso como un juicio sobre sus productos o alianzas. La estabilización de los valores tecnológicos que Reuters describió el viernes tampoco supuso un despeje del panorama: la presión geopolítica y el escepticismo hacia el gasto en IA siguieron conviviendo.
Un pedido histórico que la fábrica no puede confirmar
Frente a ese pesimismo, la agencia informó el martes de un dato de calado: ByteDance, Alibaba y Tencent habrían cursado conjuntamente pedidos por más de 3 millones de tarjetas RTX PRO 5500, con un valor superior a los 35.000 millones de dólares. El volumen total de encargos procedentes de China superaría los 6 millones de unidades, mientras que Nvidia sitúa su techo mundial de producción en 3 millones de tarjetas para 2027.
Ahí surge el primer desajuste. La compañía no pudo garantizar el suministro de esos pedidos, de modo que las cifras no equivalen a entregas efectivas ni a ingresos ya contabilizados. El interés por el producto está sobre la mesa; la capacidad de respuesta, no. Para corregir esa brecha en la cadena de suministro, la empresa anunció el miércoles acuerdos destinados a ampliar la producción de sustratos, el empaquetado avanzado de chips y las pruebas. Son medidas que atacan el cuello de botella industrial, aunque no resuelven por sí solas la inquietud sobre el nivel de gasto de los clientes.
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La IA sale del laboratorio: primera llamada AI-RAN
Mientras el mercado debatía sobre financiación, Nvidia acumuló evidencias de uso real de su tecnología. El miércoles comunicó que T-Mobile, junto con la propia Nvidia y Nokia, completó la que las compañías presentan como la primera llamada AI-RAN del mundo en una red comercial. No se trata de una simple presentación de producto: hablamos de un despliegue ya ejecutado en un entorno de operador, un caso concreto de aplicación fuera del negocio tradicional de cómputo para IA.
En paralelo, BT, Deutsche Telekom y Elisa anunciaron pruebas y proyectos piloto con software de Nokia sobre el Aerial RAN Computer de Nvidia. Conviene distinguir ambos niveles: el ensayo con T-Mobile está cerrado; los demás describen la siguiente fase de experimentación, no una operación extendida.
Nuevos clientes y un pacto con Alemania
El lunes se sumaron dos frentes más. Reuters informó de que la startup de nube para IA Modal planea utilizar el procesador Vera de Nvidia, después de haber recurrido antes a chips de Intel y AMD. El interés para el inversor reside en el cambio de proveedor para una tarea concreta, más que en la capacidad de cálculo adicional. Ese mismo día, Nvidia y el Gobierno alemán acordaron colaborar en modelos de "IA física" y en aplicaciones industriales, con acceso previsto también para pymes y centros de investigación.
El grado de madurez de cada iniciativa es dispar: una llamada comercial ya completada convive con pilotos, un uso previsto de procesadores y un convenio de cooperación. Esa heterogeneidad importa a la hora de valorar la acción, porque los avances en adopción no responden automáticamente a la pregunta que sobrevoló la sesión del jueves: a qué coste se financia la infraestructura que sostiene el crecimiento. Las noticias operativas y la cautela de los inversores no se contradicen; afectan a condiciones distintas del mismo negocio.
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