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Acciones

Nvidia eleva a 235.000 millones su artillería de recompras y refuerza su apuesta por la infraestructura de IA

Nvidia no se conforma con dominar el mercado de semiconductores para inteligencia artificial. El consejo de administración del fabricante de chips ha autorizado una ampliación de su programa de recompra de acciones por 150.000 millones de dólares adicionales, una cifra que eleva el volumen total pendiente de ejecución hasta los 235.000 millones. La compañía prevé desplegar esos recursos a lo largo de los próximos ejercicios, con el horizonte del año fiscal 2028 como fecha límite.

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La magnitud de la operación deja atrás cualquier precedente en Wall Street. Apple, que hasta ahora ostentaba la marca más alta del sector, aprobó en 2024 un plan de 110.000 millones de dólares. Nvidia, con esta nueva autorización, no solo supera ese registro, sino que lo hace por un margen que reordena la jerarquía del capital retornado al accionista en el universo tecnológico.

Índice de Contenidos
  1. El mercado premia la decisión
  2. Una valoración que invita a comprar
  3. La caja que sostiene el engranaje
  4. Más allá del parqué: energía y cadena de suministro

El mercado premia la decisión

La respuesta de los inversores no se hizo esperar. En una jornada marcada por la presión de los tipos de interés y la inquietud geopolítica, que arrastraron a la baja a los principales índices, el título de Nvidia avanzó a contracorriente. La acción cerró con un alza del 2,0% hasta los 201,35 euros, un comportamiento que evidencia el respaldo del parqué a la estrategia de retribución diseñada por la cúpula directiva.

Ese movimiento deja al valor a un paso de su techo anual. El máximo de las últimas 52 semanas se sitúa en 205,25 euros, una cota que el mercado observa ahora como un umbral inmediato. La distancia que separa al precio actual de ese pico es mínima, y los analistas interpretan la combinación de recompra y solidez operativa como un soporte capaz de amortiguar eventuales turbulencias en los próximos trimestres.

Una valoración que invita a comprar

El calendario elegido para lanzar esta ofensiva de recompras no es casual. Según datos recogidos por Reuters, el ratio precio-beneficio proyectado a doce meses se encuentra en torno a 16,5, el nivel más bajo desde enero de 2015 y muy por debajo de la media de los últimos quince años, que ronda las 30 veces. Comprar títulos propios a estos múltiplos, lejos de responder a un arrebato de euforia, se ajusta a una lectura históricamente moderada del valor.

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Esa coyuntura de precios ha sido subrayada por voces del sector. Jordan Klein, especialista en tecnología de Mizuho, calificó la medida como una muestra inequívoca de compromiso con la rentabilidad del accionista y una señal de confianza en el valor intrínseco de la compañía. En la misma línea, Jacob Bourne, de la firma de análisis eMarketer, señaló a Reuters que el movimiento refleja una demanda sostenida —y sin signos de agotamiento— tanto de los equipos como de los servicios que ofrece el grupo.

La caja que sostiene el engranaje

Detrás de esta política de retorno late una capacidad de generación de efectivo difícil de igualar. El consejero delegado, Jensen Huang, justificó la decisión apelando a los flujos de caja ya obtenidos y a los que espera obtener en el futuro. Con semejante músculo financiero, la empresa puede permitirse retirar títulos del mercado sin comprometer el desarrollo de las próximas generaciones de chips.

Los escépticos podrían argumentar que una recompra no estimula por sí misma la demanda de semiconductores ni sustituye la reinversión en nuevas avenidas de crecimiento. La realidad, sin embargo, muestra que Nvidia avanza en ambos frentes simultáneamente: destina recursos cuantiosos a su tecnología mientras reduce el número de acciones en circulación, lo que eleva de forma aritmética el beneficio por título.

Más allá del parqué: energía y cadena de suministro

La estrategia de la compañía no se agota en la retribución al accionista. El pasado 21 de septiembre, según informó Bloomberg, Nvidia acordó adquirir acciones sin derecho a voto adicionales de SB Energy por 1.500 millones de dólares. La operación eleva a 3.000 millones el compromiso total con el operador de centros de datos. El precio pactado equivale al 90% del valor de salida a bolsa de SB Energy, unas condiciones que subrayan la relevancia estratégica de los socios especializados en infraestructura energética para sostener la capacidad de cómputo moderna.

A esa inversión se suma un frente operativo en el terreno del software. Nvidia y Palantir Technologies han sellado una alianza para integrar inteligencia artificial soberana en cadenas de suministro críticas. El proyecto arranca en los propios procesos de Nvidia, con el objetivo compartido de hacer más resistentes las operaciones frente a disrupciones externas. La iniciativa cierra así un círculo que combina retribución masiva al inversor, inversiones selectivas en infraestructura y una protección más estrecha de la propia red productiva.

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Laura Fernández Silva

Sobre el autor

Laura Fernández Silva

Analista tecnológica enfocada en innovación digital, comercio electrónico y aplicaciones móviles. Colaboradora habitual en medios especializados del sector tech.

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