El viernes cerró con una subida del 2,98% y un precio de 174,36 euros. Pero la semana dejó un saldo negativo del 4,21% en siete sesiones. Esa contradicción entre el corto y el medio plazo condensa todo lo que está ocurriendo con el fabricante de chips más valioso del planeta: un sector que se tambalea por sus propias limitaciones físicas, unos gigantes de la nube que prometen gastar sin límite y una estructura financiera que genera tantas dudas como beneficios.

La paradoja de la oferta
Lo ocurrido esta semana apenas tuvo que ver con el negocio de Nvidia. El conjunto de los valores de semiconductores perdió más de un billón de dólares de capitalización bursátil en pocos días. Los estrategas sectoriales no apuntaron a una caída de la demanda, sino a un problema de capacidad: sencillamente, no hay espacio físico suficiente para producir todos los semiconductores que se necesitan. Un cuello de botella de oferta es un escenario radicalmente distinto a un desplome de pedidos —y mucho menos inquietante para los inversores a largo plazo.
La batalla china, sin resolver
El mayor factor de volatilidad sigue siendo la política exportadora. El 14 de julio de 2026, Nvidia endureció sus controles de cumplimiento para clientes asiáticos con el objetivo de frenar las entregas indirectas a China a través de terceros países. El resultado fue inmediato: más de la mitad de los compradores habituales no superaron las nuevas verificaciones.
Sin embargo, existen señales de apertura gradual. Un alto representante comercial de EE.UU. afirmó a mediados de julio que los envíos de chips H200 a China continental y Hong Kong se mantienen en niveles mínimos; un portavoz del Departamento de Comercio los calificó de "muy limitados" y amparados en licencias existentes. Algunos analistas leyeron entre líneas un posible reinicio de las exportaciones H200, lo que apuntalaría los ingresos de Nvidia. Según informaciones publicadas, Pekín estudia permitir a sus principales empresas de IA la compra de cantidades reducidas de estos chips, aunque con autorizaciones para menos de la mitad de las unidades solicitadas.
Nada está decidido, pero la tendencia apunta a una reapertura pausada y fragmentaria del mercado chino, más constructiva de lo que sugieren los titulares sobre inspecciones y controles.
El contrapeso de los hyperscalers
Mientras tanto, la demanda institucional no deja de crecer. La directora financiera de Microsoft, Amy Hood, anunció un nuevo incremento de las inversiones para el ejercicio fiscal 2027 ante las sólidas señales de demanda. Amazon elevó su previsión de gasto para 2026 hasta los 220.000 millones de dólares, después de que su división AWS registrara un crecimiento superior al 37%. Los tres mayores proveedores de nube —Amazon, Alphabet y Microsoft— desembolsaron 140.100 millones de dólares en el último trimestre, muy por encima de los 91.000 millones que Nvidia prevé para su propio segundo trimestre. El consejero delegado, Jensen Huang, lo resumió con ambición: la compañía debe crecer más rápido que las propias inversiones de los hyperscalers.
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Los resultados del primer trimestre respaldan esa confianza: ingresos de 81.610 millones de dólares, un 85,2% más, con el segmento de centros de datos creciendo un 92% hasta los 75.200 millones. El beneficio por acción de 1,87 dólares superó las expectativas de 1,76. La fecha clave es el 26 de agosto, cuando se presentarán las cuentas del segundo trimestre y se conocerán los avances en la producción de la arquitectura Blackwell —declarada agotada, con una cartera de pedidos de hasta doce meses— y el inicio de la fabricación en serie de la próxima generación Vera Rubin.
Las dudas que no se disipan
No todo son buenas noticias. La cotización acumula un retroceso del 4,21% en siete sesiones por las preocupaciones sobre la estructura de financiación de acuerdos multimillonarios con socios como SK Group y OpenAI. Los críticos hablan de "financiación circular": Nvidia invierte en clientes que, a su vez, compran sus chips. Huang ha calificado esas acusaciones de absurdas, pero los observadores del mercado siguen de cerca el entramado. El caso del gestor Leopold Aschenbrenner, cuyo fondo Situational Awareness perdió alrededor de dos tercios de su patrimonio en julio tras el desplome de posiciones apalancadas en valores ligados a la IA como SK Hynix, Nebius y Micron, ha avivado la inquietud. Jim Cramer, el comentarista de CNBC, también ha advertido sobre el elevado endeudamiento del sector y recomienda reducir posiciones apalancadas.
El gráfico y las valoraciones
A 174,36 euros, la acción se sitúa un 13,90% por debajo de su máximo de 52 semanas, los 202,50 euros alcanzados en mayo. Pero el dato más revelador es otro: cotiza un 4,80% por encima de su media de 200 días, situada en 166,37 euros, una línea que históricamente ha actuado como soporte fiable a largo plazo. La media de 50 días, en 178,99 euros, se ha convertido en el verdadero campo de batalla; recuperarla confirmaría que la reciente caída fue una corrección superficial y no el inicio de una tendencia bajista más profunda. El RSI de 14 días se sitúa en un neutral 47,2.
Las casas de análisis mantienen posturas divididas. Goldman Sachs, Bank of America, JPMorgan y KeyBanc han elevado sus objetivos de precio tras los trimestres de "beat and raise". Jefferies, UBS y Deutsche Bank piden cautela por la creciente competencia, el encarecimiento de los módulos de memoria y las dudas sobre la sostenibilidad de los márgenes. Los precios objetivos oscilan entre los 200 dólares y más de 400. El modelo de Simply Wall St sitúa el valor razonable en 302,83 dólares, frente a los 296,81 anteriores. El consenso de los analistas fija un precio medio de 262,49 euros, un 50,5% por encima del nivel actual.
Entre los inversores institucionales, el panorama también es mixto: el banco central noruego entró con una posición millonaria en el primer trimestre, Dimensional Fund Advisors aumentó ligeramente su participación y Commerzbank redujo la suya en torno a un 10%. Movimientos que reflejan una recalibración de riesgos y oportunidades, no un abandono de la tesis.
Un gigante que cotiza la perfección
Con una capitalización de aproximadamente 4,01 billones de euros, Nvidia ha vuelto a superar a Apple como la empresa más valiosa del mundo. Esa dimensión explica que cualquier titular geopolítico desde Washington o Pekín provoque oscilaciones desproporcionadas —la volatilidad anualizada a 30 días alcanza el 38,10%—. Pero la combinación de una tendencia alcista técnicamente intacta por encima de la media de 200 días, un sector limitado por la oferta y no por la demanda, y una apertura gradual del mercado chino dificulta sostener que la tesis de inversión a largo plazo esté rota. El fuerte rebote del viernes, tras una semana complicada, parece más la acción de compradores aprovechando un descuento que un síntoma de agotamiento. El 26 de agosto dirá si tenían razón.
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