Nvidia: el gigante que se detiene justo cuando más crece
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Nvidia: el gigante que se detiene justo cuando más crece

Hay una paradoja incómoda en el corazón del último movimiento de Nvidia: un trimestre récord, una guía que supera las expectativas del consenso y, al mismo tiempo, una pausa estratégica que el mercado ha interpretado como un frenazo. La compañía que domina la inteligencia artificial generativa ha decidido, según informes de prensa, suspender temporalmente su iniciativa de financiación "AI Compute Partnership", un programa que permitía a sus clientes diferir el pago de infraestructura de cómputo. La razón: temores internos sobre la pérdida de control en su propio negocio y el riesgo de atraer un escrutinio regulatorio que la convertiría, de facto, en una institución financiera.

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La decisión llega en un momento de euforia contenida. Nvidia acaba de presentar unos ingresos de 96,22 mil millones de dólares, un 106% más que el año anterior, con un negocio de centros de datos que creció un 117% hasta los 89 mil millones. El beneficio neto avanzó un 126%, hasta 59,69 mil millones de dólares, y para el trimestre en curso la compañía proyecta unas ventas de aproximadamente 108 mil millones, por encima de lo que esperaban los analistas. Son cifras que, en cualquier otro contexto, habrían disparado la acción. Y de hecho lo hicieron: el día de la presentación de resultados, el título subió un 8,7%. Pero la euforia duró poco.

Índice de Contenidos
  1. El mercado mira a la Fed, no solo a Nvidia
  2. El precio del crecimiento: márgenes que se estrechan
  3. Controlar sin ser banco

El mercado mira a la Fed, no solo a Nvidia

La corrección posterior, de más de cuatro puntos porcentuales, no tuvo su origen en los fundamentales de la compañía. Fue la Reserva Federal la que agitó el avispero. El presidente del banco central estadounidense, Kevin Warsh, dejó entrever en Jackson Hole la posibilidad de una subida de tipos en septiembre, una probabilidad que el mercado ya cifra en el 57%. La rentabilidad del bono estadounidense a dos años escaló hasta su nivel más alto desde finales de julio, y para una acción cuya valoración descansa sobre expectativas de crecimiento futuro, ese movimiento es veneno puro. Jim Cramer lo resumió con precisión: la caída no tiene nada que ver con los resultados de Nvidia, sino con la política monetaria.

En el parqué alemán, donde la acción cotiza con especial liquidez, Nvidia se cambiaba a 188,96 euros, un 0,6% por encima del cierre del viernes. En el acumulado de siete días, el avance es del 5,7%, y en el último mes, del 8,4%. La nerviosismo reciente, por tanto, no ha dejado heridas profundas. Aun así, el título sigue un 6,7% por debajo de su máximo de 52 semanas, los 202,50 euros alcanzados en mayo. La otra referencia bursátil, la de la Bolsa de Nueva York, sitúa la acción en 187,78 euros, un 7,3% por debajo de ese mismo techo.

El precio del crecimiento: márgenes que se estrechan

Mientras el mercado digiere estos vaivenes, la dirección financiera ha puesto sobre la mesa una cifra que invita a la reflexión. La directora financiera, Colette Kress, ha adelantado que la bruta margen descenderá hasta el 71-72% para el cuarto trimestre del ejercicio fiscal 2027. El trimestre actual cerró en el 75,0%, y para el que está en curso ya se espera una caída hasta aproximadamente el 74,0%. El motivo no es un misterio: los chips de memoria se encarecen. TrendForce proyecta que los precios de la DRAM para servidores subirán entre un 13% y un 18% en el tercer trimestre de 2026, un coste que los fabricantes de servidores de IA, Nvidia incluida, tendrán que absorber.

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Pese a esa presión, la compañía no detiene su maquinaria de producto. La plataforma "Vera Rubin" ha entrado en producción completa, acompañada de "Vera", el primer procesador diseñado específicamente para agentes de IA. En el frente de la memoria, Samsung ha confirmado que su próxima generación HBM4 ha alcanzado una "golden yield" del 80%, un hito que resulta crítico para la fabricación de la plataforma Rubin.

Controlar sin ser banco

La pausa en la iniciativa de financiación no es el único movimiento que delata una estrategia de repliegue selectivo. Nvidia ha puesto sobre la mesa una oferta de 12,9 mil millones de dólares por Hugging Face, la plataforma de distribución de modelos de código abierto, aunque ninguna de las dos partes ha confirmado la operación. La lógica interna es coherente: la compañía quiere poseer la capa de software que distribuye la IA, pero se retira del papel de prestamista que había asumido con su programa de financiación. Es el intento de mantener influencia sobre la infraestructura de sus clientes sin asumir los riesgos regulatorios de una entidad de crédito.

Ese equilibrio entre ambición y prudencia también se refleja en el programa de recompra de acciones. El consejo ha autorizado 99 mil millones de dólares adicionales para recompras, después de que en el segundo trimestre ya se devolvieran 26 mil millones a los accionistas. La gestora de Cathie Wood, ARK, aprovechó el retroceso posterior a los resultados para adquirir participaciones adicionales por valor de unos 53 millones de dólares.

La demanda, mientras tanto, no da señales de agotamiento. Amazon Web Services ha ampliado su colaboración con Nvidia: dos millones de GPUs adicionales de las arquitecturas Blackwell Ultra y Rubin llegarán a la infraestructura global de AWS entre 2027 y 2028, con compromisos de entrega que suman 279 mil millones de dólares. Jensen Huang, el consejero delegado, insiste en enmarcar la historia en términos mayores: la IA, dice, devolverá la manufactura a Estados Unidos y empujará las inversiones en redes energéticas.

Los inversores que quieran cobrar dividendo tienen una fecha marcada en el calendario: el 10 de septiembre de 2026 es la fecha de corte para la próxima distribución de 0,25 dólares por acción, que se abonará el 1 de octubre. Son detalles que, en un título que se ha convertido en el termómetro de toda la economía de la IA, adquieren una relevancia casi simbólica. Nvidia sigue creciendo a un ritmo que ninguna otra empresa de su tamaño puede igualar, pero ha decidido que ese crecimiento no puede financiarse a cualquier precio. El mercado, por ahora, observa y digiere.

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Javier Martínez González

Sobre el autor

Javier Martínez González

Ingeniero de software convertido en escritor tecnológico. Analiza las últimas tendencias en hardware, software empresarial y computación en la nube.

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