La locomotora china del vehículo eléctrico vuelve a acelerar, aunque el motor hace un ruido distinto al que esperaba Wall Street. BYD cerró el segundo trimestre de 2026 con un beneficio neto de 8.200 millones de yuanes, un 30% más que en el mismo periodo del año anterior, poniendo fin a cuatro trimestres consecutivos de caídas. La cifra, sin embargo, se queda lejos del 48% que proyectaban de media los analistas de Morgan Stanley, UBS, Citi, Deutsche Bank y CMBI.

El dato tiene doble lectura. Por un lado, confirma que la estrategia de internacionalización empieza a dar frutos contables. Por otro, evidencia que el mercado doméstico sigue siendo un lastre difícil de remolcar. Los ingresos del trimestre retrocedieron un 3,2%, hasta los 194.600 millones de yuanes, y el conjunto del primer semestre arroja una foto más cruda: la facturación cayó un 7,13% hasta aproximadamente 344.800 millones de yuanes, mientras que el beneficio atribuible se desplomó un 20,54%, hasta unos 12.320 millones.
El exterior ya manda en la cuenta de resultados
La geografía del negocio ha cambiado de forma silenciosa pero contundente. En los seis primeros meses del año, BYD entregó 792.000 vehículos fuera de China, un 67,8% más que en el mismo periodo de 2025. Esa cifra representa el 44% de las ventas totales del grupo, y el negocio internacional ya aporta el 53% de los ingresos consolidados. La bruttomarge del semestre escaló hasta el 18,85%, impulsada por un negocio exterior que rinde al 22%.
Ese giro exportador no es casualidad. Con Bruselas aplicando aranceles a los eléctricos chinos, el fabricante ha redoblado su apuesta por la producción local en Europa. La planta de Hungría avanza a buen ritmo, mientras el proyecto paralelo en Turquía queda aparcado para concentrar esfuerzos. Los datos de matriculaciones respaldan la jugada: en julio, las ventas de eléctricos puros de BYD en Europa se dispararon un 221,8% interanual y la cuota de mercado alcanzó el 2%. En Brasil, la compañía presentó recientemente un híbrido enchufable fabricado in situ, capaz de funcionar con tres combustibles distintos.
La apuesta por la tecnología también sigue su curso. El domingo pasado, la compañía inauguró en Shenzhen su estación de carga ultrarrápida número 10.000, un movimiento que refuerza la infraestructura para su propia flota.
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El frente doméstico sigue exigiendo respuestas
El contrapunto lo pone China. El presidente de la compañía, Wang Chuanfu, ya había advertido de que el mercado automovilístico local atraviesa un "punto álgido" de competencia y no dudó en calificar la fase actual de "eliminatoria brutal". Los números le dan la razón: la demanda interna se resiente y el margen de maniobra se estrecha.
Para contrarrestarlo, BYD ha desplegado una ofensiva de producto sin pausa. En el Salón del Automóvil de Chengdu, que permanecerá abierto hasta el 30 de agosto, se presentó la tercera generación del SUV Tang, cuyo lanzamiento comercial está previsto para el cuarto trimestre de 2026 con carga rápida y sistemas de asistencia a la conducción. También se abrieron los pedidos anticipados de la berlina insignia Da Han, con precios que oscilan entre 249.900 y 299.900 yuanes según el acabado.
Las submarcas no se quedan atrás. Fang Cheng Bao ha comenzado a aceptar reservas para los modelos Formula S y Formula S GT, con tarifas de entre 230.000 y 280.000 yuanes. Yangwang, por su parte, presume de hito técnico: la versión de serie de la berlina eléctrica U7 completó una prueba de resistencia de 30.000 kilómetros en menos de nueve días, conservando el 98,7% de la capacidad de su batería.
El mercado observa sin lanzar campanas al vuelo
La reacción bursátil ha sido contenida, por no decir fría. El viernes, la acción cerró en 9,92 euros, un 0,4% a la baja. Desde enero acumula un descenso del 7,3% y, frente al máximo de 52 semanas de 12,49 euros, el retroceso supera el 20%. En los últimos doce meses, la pérdida ronda el 16%.
El precio se mantiene ligeramente por encima de la media móvil de 50 sesiones (9,65 euros), pero todavía por debajo de la de 200 días (10,44 euros). Ese cruce de medias resume el sentir del inversor: la recuperación de medio plazo aún no está certificada. La gran pregunta sigue siendo si el empuje exterior crecerá con la suficiente rapidez para compensar, de forma duradera, la debilidad del mercado chino. La densidad de lanzamientos alrededor de Chengdu dará pistas en los próximos meses sobre si el frente doméstico puede estabilizarse.
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