Una placa base con 78 capas —fabricada bajo el exigente estándar M9— ha frenado en seco los planes de Nvidia para su arquitectura más ambiciosa. El sistema Kyber NVL144, que debía llegar al mercado en 2027, no se lanzará hasta 2028. El problema no es de diseño, sino de producción: los fabricantes no logran obtener rendimientos suficientes para fabricar en masa ese componente crítico. La noticia provocó el lunes un verdadero desplome en las cotizaciones de varios proveedores asiáticos, mientras la acción de Nvidia se movía con una calma que contrasta con las turbulencias de su cadena de suministro.

La hoja de ruta se reestructura a marchas forzadas
El tropiezo de la placa de 78 capas obliga a Nvidia a redibujar su roadmap de servidores de alto rendimiento. El diseño puente NVL72x2, que preveía acoplar dos racks, ha sido cancelado por completo tras las objeciones de los grandes proveedores cloud. El sistema NVL576 también se tambalea: los problemas con la tecnología de óptica co-empaquetada (Co-Packaged Optics) añaden más presión al calendario. A nivel de chip, la compañía ha renunciado a la versión de cuatro chips del futuro procesador Rubin Ultra, quedándose únicamente con la variante de dos chips. Los actuales sistemas Rubin, sin embargo, se entregarán según lo previsto a ocho grandes clientes cloud —AWS, Azure y Google Cloud entre ellos— durante la segunda mitad de 2026.
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Los proveedores sufren el batacazo bursátil
El impacto en la industria auxiliar fue inmediato y severo. Kingboard Laminates se desplomó un 18%, Samsung Electro-Mechanics perdió un 11% e Ibiden y Elite Material cedieron cerca de un 10% cada uno. Las cuatro compañías son eslabones clave en la fabricación de placas y componentes para Nvidia. Frente a ello, la cotización del gigante estadounidense se mostró prácticamente imperturbable: cerró a 172,20 euros, un 0,13% al alza. En la semana acumula una ganancia del 0,83%, aunque en el último mes retrocede un 3,3%. Desde el máximo histórico de 202,50 euros alcanzado en mayo, el título se sitúa aproximadamente un 15% por debajo.
Una ventana para la competencia
El aplazamiento de Kyber abre un resquicio estratégico. Analistas apuntan a que el MI500X de AMD y el TPUv8i de Google —con nombre en clave Broadfly— podrían ganar terreno en el segmento de ultra alto rendimiento mientras Nvidia resuelve sus cuellos de botella. Sin embargo, los expertos de SemiAnalysis creen que el negocio principal de la compañía se mantendrá robusto: prevén que los ingresos por hardware para centros de datos en la segunda mitad del año fiscal 2027 superen las estimaciones de consenso hasta en un 20%, impulsados por la fuerte demanda de los sistemas Rubin y Oberon, que ya están en producción.
Nvidia guarda silencio sobre estos informes. Los inversores esperan una clarificación en la próxima presentación de resultados trimestrales, donde la compañía deberá explicar cómo piensa sortear un obstáculo que, por ahora, solo retrasa el siguiente capítulo de su ambiciosa hoja de ruta en inteligencia artificial.
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