La doble cita que rodea a Nvidia en las próximas semanas no se limita a los números. El 17 de noviembre la compañía presentará las cuentas del tercer trimestre de su ejercicio fiscal 2027, una fecha que llega acompañada de un debate abierto sobre la sostenibilidad del gasto en infraestructura de inteligencia artificial y, en paralelo, de una controversia geopolítica que salpica a su cúpula.

Weiss reduce posiciones y enciende la alerta sobre el gasto
Steve Weiss, de Short Hills Capital Partners, ha vendido la mayor parte de su participación en el fabricante de chips. Su tesis no apunta a un desplome de la demanda, sino a un posible techo en el ritmo inversor: considera que el gasto en infraestructura de IA podría estar tocando máximos y detecta señales de sobrepedido en chips de memoria, semiconductores y capacidad de centros de datos. La distinción importa, porque un crecimiento más lento de la inversión no equivale a un recorte del gasto, aunque sí cuestiona la fiabilidad con la que se proyecta la dinámica actual.
A esa inquietud se suma el descenso del flujo de caja libre en Alphabet, Meta y Amazon pese al fuerte incremento de sus desembolsos. El temor es que estos gigantes recorten sus inversiones el próximo año y, con ello, reduzcan sus pedidos de chips a Nvidia. Se trata de una hipótesis, no de una decisión confirmada.
La base de partida: 96.200 millones y un margen del 75%
El listón es alto. En el segundo trimestre del ejercicio 2027, Nvidia facturó 96.200 millones de dólares, un 106% más que un año antes. El negocio de centros de datos concentró la mayor parte de los ingresos, con 89.000 millones, mientras la margen bruta ajustada se situó en el 75% y el beneficio por acción ajustado alcanzó los 2,22 dólares. Para el trimestre que se conocerá el 17 de noviembre, la empresa ha anticipado unos ingresos de aproximadamente 108.000 millones de dólares.
Lograr esa cifra no bastará. Las indicaciones sobre la demanda futura de chips de IA, la evolución de las márgenes y las previsiones posteriores determinarán la valoración: unos resultados sólidos podrían decepcionar si el guidance que los acompaña defrauda.
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Dos lecturas enfrentadas sobre la demanda
La advertencia de Weiss no es unánime. Morgan Stanley prevé que el gasto estadounidense en inteligencia artificial sea el próximo año superior al del ejercicio en curso, con una demanda de capacidad de cálculo que sigue superando a la oferta. Sobrepedido frente a escasez de capacidad: dos diagnósticos que chocan y que el próximo informe trimestral deberá decantar.
El frente asiático: dementis sin investigación cerrada
Mientras el mercado discute el gasto, la atención también se posa en Asia. China calificó de infundada difamación el informe sobre una supuesta operación de espionaje dirigida contra el consejero delegado de Nvidia, Jensen Huang. Según el relato del New York Times, los servicios de inteligencia estadounidenses sospechaban que Alice Huang, exdirectiva de Megaspeed, recopilaba información sobre la compañía para China y mantenía contactos estrechos con Jensen Huang, con quien no tiene parentesco. Las conclusiones divulgadas no acreditan que el directivo conociera esos contactos ni que compartiera información sensible.
Nvidia describe esos encuentros como conversaciones comerciales ordinarias con clientes de la nube regional, limitadas a datos generales de negocio. Una revisión interna de la empresa no halló transferencia ilegal de procesadores de IA a China por parte de Megaspeed. La dimensión económica de esas relaciones es notable: una filial malaya de Megaspeed adquirió, entre junio de 2024 y febrero de 2026, al menos 4.800 millones de dólares en equipos de IA con tecnología de Nvidia, compras que por sí solas no demuestran un reenvío prohibido.
Singapur, por su parte, desmintió al Wall Street Journal: ni el Gobierno ni sus autoridades investigaron a Alice Huang por supuestos vínculos con servicios de inteligencia chinos ni expresaron preocupación al respecto. El desmentido no equivale a ausencia de pesquisas, ya que la policía confirmó el viernes diligencias en curso sobre Megaspeed, sin precisar su objeto. El país subraya además que no aplica controles de exportación extranjeros de forma unilateral, aunque no tolera su elusión.
Presión política y cautela inversora
En Washington, la senadora Elizabeth Warren ha reclamado a Jensen Huang y al consejo de administración de Nvidia que comparezcan ante el Congreso, una petición que no constituye todavía una audiencia confirmada. Donald Trump quiere examinar las acusaciones y mantener a Huang en el consejo presidencial de Ciencia y Tecnología salvo que aparezcan indicios contrarios.
Para el inversor, el riesgo inmediato es la incertidumbre política y regulatoria. Los dementis no eliminan la necesidad de aclarar los hechos, del mismo modo que los indicios conocidos hasta ahora no permiten dar por probada una connivencia del directivo ni transferencias ilegales de chips. La clave estará en las conclusiones verificables sobre el manejo de información y las rutas reales de suministro, mientras el 17 de noviembre pone a prueba si el negocio sigue sostenido por una demanda firme o si la prudencia de Weiss encuentra respaldo en las cifras.
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