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Acciones

Nvidia: 279.000 millones comprometidos, Hugging Face en el punto de mira y un alto directivo que vende

Jensen Huang no tiene intención de pisar el freno. Mientras el consejero delegado de Nvidia asegura que la fiebre por la infraestructura de inteligencia artificial se prolongará durante dos o tres años más —hasta desembocar, quizá, en una fase de digestión de entre seis y doce meses por exceso de capacidad—, su compañía sigue firmando cheques que comprometen el futuro a lo grande. La cifra que mejor resume esa apuesta es la de obligaciones contractuales de suministro y capacidad: al cierre del segundo trimestre del ejercicio fiscal 2027 alcanzaron los 279.000 millones de dólares, más del doble que los 119.000 millones del trimestre anterior.

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Ese montante no es un detalle contable menor. Nvidia está reservando capacidad de fabricación y de memoria a una escala que no deja margen para el error, y lo hace para asegurarse el liderazgo en generaciones venideras como Vera Rubin. El engranaje funciona siempre que los grandes clientes absorban los volúmenes pactados. De momento, el apetito no parece saciarse: el acuerdo con AWS contempla dos millones de GPU adicionales para 2027 y 2028, que se suman al más de un millón de unidades previsto a partir de 2026.

Índice de Contenidos
  1. De fabricante de chips a socio de riesgo
  2. Tregua arancelaria con fecha de caducidad
  3. El mercado mira hacia otro lado

De fabricante de chips a socio de riesgo

Ese torrente de pedidos anticipados está transformando la naturaleza del negocio. Nvidia deja atrás su perfil de proveedor de hardware con márgenes elevados para convertirse, cada vez más, en un actor cuya propia hoja de balance depende de los ciclos de inversión de un puñado de tecnológicas. La facturación del segundo trimestre fue de 96.220 millones de dólares, y la compañía ya apunta a unos 108.000 millones para el tercero.

A esa expansión operativa se suman movimientos estratégicos de calado. El más llamativo es la adquisición de la plataforma de código abierto Hugging Face, cuyo volumen total asciende a 12.930 millones de dólares según la comunicación remitida a la SEC. La operación se compone de 11.900 millones en efectivo y hasta 1.000 millones en compensaciones basadas en acciones destinadas a retener a los empleados. Con esta compra, el fabricante de chips se asegura acceso directo a uno de los mayores ecosistemas de desarrollo de modelos y conjuntos de datos de IA del mundo. El cierre está previsto para el primer semestre de 2027.

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Menos mediático, pero igualmente relevante, es el empuje en computación cuántica. El 14 de septiembre la empresa anunció la ampliación de su plataforma abierta CUDA-Q con una nueva capa, CUDA-Q Logical, concebida como nivel de orquestación para el cálculo cuántico tolerante a fallos. El objetivo: tender un puente entre los superordenadores clásicos y los futuros sistemas cuánticos, de modo que los desarrolladores puedan programar ambos mundos en paralelo.

Tregua arancelaria con fecha de caducidad

En el frente geopolítico, Washington y Pekín acordaron prolongar su tregua comercial hasta el 10 de enero, en vísperas de la visita de Estado del presidente chino, Xi Jinping, a la capital estadounidense. Para Nvidia supone un balón de oxígeno: puede seguir suministrando aceleradores H200 a clientes chinos autorizados. Ahora bien, una prórroga de poco más de dos meses no equivale a una normalización duradera. Evita una caída abrupta hacia aranceles draconianos, pero traslada las cuestiones de fondo al año que viene. El mercado chino continúa siendo un punto de fractura geopolítico para la compañía.

El mercado mira hacia otro lado

Pese a todo, los inversores se toman el asunto con calma. La acción cotiza en 195,24 euros, con un descenso del 1,4% en la sesión, y se sitúa alrededor de un 3,6% por debajo de su máximo de 52 semanas. El respaldo de los analistas también acompaña: Piper Sandler inició el 10 de septiembre la cobertura del valor con una calificación de "Overweight" y un precio objetivo de 300 dólares, lo que implica un recorrido alcista considerable a medio plazo.

No obstante, no todas las señales apuntan en la misma dirección. Timothy S. Teter, vicepresidente ejecutivo, consejero general y secretario del grupo, vendió el lunes 30.460 acciones por un importe de 6.786.533 dólares, según informaciones recogidas por la prensa. Este tipo de operaciones forma parte habitual de la planificación patrimonial de los directivos estadounidenses, aunque nunca pasan desapercibidas para el inversor.

El equilibrio, en cualquier caso, es delicado. La superioridad tecnológica y las capacidades ya contratadas blindan el liderazgo de Nvidia durante varios trimestres más. Pero esos 279.000 millones en compromisos anticipados elevan también la altura de la caída. Si la fase de digestión que augura Huang llega antes de lo previsto o resulta más severa de lo esperado, el esfuerzo contractual podría convertirse en una losa difícil de sostener. Hoy por hoy las oportunidades pesan más, aunque el margen de error se estrecha.

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Carmen Ruiz López

Sobre el autor

Carmen Ruiz López

Periodista especializada en tecnología y transformación digital con más de 8 años de experiencia. Experta en inteligencia artificial, ciberseguridad y startups tecnológicas.

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