IBM: el resurgir del valor entre el nanométrico salto tecnológico y el respaldo de Wall Street
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IBM: el resurgir del valor entre el nanométrico salto tecnológico y el respaldo de Wall Street

Dos impulsos casi simultáneos han devuelto el brillo a la cotización de International Business Machines (IBM). En los últimos siete días hábiles, el título acumula una revalorización del 8,5% y se sitúa en los 240,50 euros. El viernes, además, la acción se disparó un 5,1% con un volumen de negociación inusualmente alto. Detrás de ese movimiento hay un hito técnico de calado: la presentación de una nueva arquitectura de chip denominada "Nanostack", capaz de reducir las estructuras a apenas 0,7 nanómetros.

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El mercado reaccionó con entusiasmo a la noticia, aunque la comercialización del nuevo semiconductor no llegará hasta dentro de al menos cinco años. IBM busca actualmente un socio para la fabricación en masa y los ingenieros aún deben resolver problemas como el ruido térmico y las complejidades de integración. Los analistas consideran el avance una prueba fehaciente de la capacidad innovadora de la compañía, pero advierten de que no generará beneficios a corto plazo. La mayoría de la calle recomienda una compra moderada de los títulos.

La otra pata del repunte llegó el 23 de junio. Ese día, JPMorgan elevó la recomendación de IBM desde "neutral" hasta "sobreponderar" y aumentó el precio objetivo de 270 a 291 dólares. El analista Brian Essex argumentó que, aunque el software representa aproximadamente el 45% de los ingresos, aporta cerca de dos tercios del beneficio total del grupo. Esa rentabilidad justifica una valoración superior. La acción saltó un 4,3% esa misma tarde. Morgan Stanley secundó la jugada al elevar su objetivo de 225 a 267 dólares, aunque mantuvo el rating de "equal-weight".

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El giro en la opinión de los analistas vino a corregir un error de percepción del mercado. A mediados de junio, Accenture hundió sus propias acciones más de un 17% al recortar su previsión anual, y el temor se contagió a todo el sector tecnológico, IBM incluida. Los inversores pasaron por alto una diferencia crucial: Accenture es una consultora pura, mientras que IBM obtiene menos de un tercio de su facturación de la división de consultoría. En el primer trimestre de 2026, el segmento de software generó 7.100 millones de dólares con un crecimiento interanual del 11%; la consultoría ingresó 5.300 millones, pero solo subió un 4%; y la infraestructura creció un 15%, la mayor tasa.

No obstante, la inquietud no era del todo infundada. IBM mantiene el 80% de su cartera de pedidos de inteligencia artificial, valorada en 12.500 millones de dólares, dentro del área de consultoría. Si este negocio flaquea, la narrativa de crecimiento vinculada a la IA podría resentirse. De ahí que el mercado vigile de cerca el próximo 22 de julio, cuando IBM presente los resultados del segundo trimestre. La cita servirá para confirmar si la debilidad en consultoría fue un ruido pasajero o si la advertencia de Accenture apuntaba a una tendencia más profunda. En el plano operativo, la compañía ha reafirmado su previsión de un aumento de ingresos superior al 5% en términos constantes para todo el ejercicio, con un avance mínimo del 10% en software. Los ingresos por IA en ese segmento ya superan los 1.500 millones de dólares y crecen a más del 40%.

El doble catalizador —el espaldarazo de la banca de inversión y el salto tecnológico del nanochip— refuerza la estrategia de IBM de transformarse en un proveedor de software de alto margen. La plataforma híbrida OpenShift y las soluciones de contenedores impulsadas por IA ya generan un impulso operativo tangible. El nuevo chip de 0,7 nanómetros se suma a esa hoja de ruta como una apuesta a largo plazo por la eficiencia en hardware para inteligencia artificial empresarial.

A ello se suma un compromiso histórico con el accionista: IBM elevó su dividendo trimestral a 1,69 dólares por acción, el trigésimo primer año consecutivo de incremento. La acción cotiza ahora un 10% por encima de su media móvil de 50 sesiones, señal de la contundencia de la reacción. Sin embargo, todavía se encuentra un 18% por debajo de su máximo de 52 semanas, situado en 292,85 euros. El 22 de julio, con el segundo trimestre sobre la mesa, el mercado decidirá si este resurgir tiene fundamentos sólidos o si la promesa del nanómetro aún debe esperar.

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Javier Martínez González

Sobre el autor

Javier Martínez González

Ingeniero de software convertido en escritor tecnológico. Analiza las últimas tendencias en hardware, software empresarial y computación en la nube.

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