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Acciones

El oro se aferra a los 4.390 dólares: la Fed, el empleo en EE.UU. y una reubicación histórica de reservas marcan la sesión

El metal precioso ha recuperado este miércoles el aliento tras tocar mínimos de tres semanas, en una jornada en la que confluyen tres frentes que definen el pulso del mercado: la reinterpretación de las expectativas de tipos, la geopolítica en Oriente Próximo y un movimiento logístico de calado por parte de un banco central europeo.

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El precio al contado avanzó un 1,4% hasta los 4.387,23 dólares por onza, aunque la fotografía completa dista de ser halagüeña. En el acumulado de siete días, el metal sigue arrojando un retroceso cercano al 4,7%, lastrado por las declaraciones del presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, quien el martes advirtió que la institución aún tiene "trabajo por hacer" antes de cantar victoria sobre la inflación.

Índice de Contenidos
  1. El mercado laboral reordena las apuestas sobre los tipos
  2. La geopolítica juega a dos bandas
  3. Ámsterdam reordena su tesoro: 86 toneladas rumbo a Londres
  4. Los bancos centrales, un pilar que no se resquebraja
  5. Un balance agridulce a medio plazo

El mercado laboral reordena las apuestas sobre los tipos

El detonante del rebote ha sido un informe ADP más débil de lo previsto. El sector privado estadounidense generó en agosto únicamente 38.000 nuevos empleos, sensiblemente por debajo de los 47.000 que anticipaba el consenso y el avance más pobre desde enero. El dato, elaborado a partir de las nóminas de más de 26 millones de trabajadores, ha pasado factura tanto al dólar como a las rentabilidades de la deuda, que se han desinflado desde sus recientes máximos.

La rentabilidad del Treasury a diez años cedió del 4,81% al 4,79%, un respiro para un activo que no devenga cupones. La probabilidad de una subida de tipos en la reunión del 15 y 16 de septiembre se ha moderado hasta el 64% según el indicador FedWatch, después de que los operadores llegaran a descontar alrededor de un 70% de probabilidades en plena digestión de los comentarios de Warsh. Antes de su intervención, esa posibilidad rondaba el 36%.

John Williams, presidente de la Fed de Nueva York, ha contribuido a alimentar el optimismo. El banquero, considerado un halcón en materia monetaria, asegura percibir señales de moderación en los precios: los efectos arancelarios se están diluyendo y la energía apenas traslada presión a los servicios. Un respaldo implícito a la pausa de julio que el mercado ha recibido con los brazos abiertos.

La cita decisiva, no obstante, llega el viernes con la publicación del informe oficial de empleo de agosto, que podría volver a inclinar la balanza. El dato de ADP de este miércoles ha sido el primer termómetro, pero los Nonfarm Payrolls dictarán sentencia.

La geopolítica juega a dos bandas

El tablero internacional añade un componente de volatilidad difícil de ignorar. La escalada en Oriente Próximo —con bombardeos estadounidenses sobre una isla iraní en el estrecho de Ormuz y ataques de Teherán contra Emiratos Árabes Unidos y Jordania— ha disparado los precios del crudo, lo que paradójicamente ejerce una presión doble sobre el oro: alimenta la demanda refugio, pero también aviva los temores inflacionistas que mantienen a la Fed en modo restrictivo.

Las declaraciones del presidente estadounidense, que da el conflicto en Irán por "prácticamente concluido", han enfriado este jueves el mercado energético: el Brent se ha dejado un 5,2% y el WTI más de un 7%. Un alivio que, de consolidarse, restaría un argumento alcista a la inflación y, por extensión, podría suavizar la postura del banco central.

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Ámsterdam reordena su tesoro: 86 toneladas rumbo a Londres

En paralelo al vaivén de precios, el Banco de los Países Bajos (DNB) ha ejecutado una operación de calado estratégico. Entre marzo y agosto, la institución ha trasladado 86 toneladas de oro desde Estados Unidos y Canadá hasta Londres, con el objetivo declarado de mejorar la liquidez y operatividad de sus reservas en un entorno geopolítico cada vez más incierto.

El traslado no ha sido únicamente físico: solo 27 toneladas viajaron de forma material, mientras que el resto se ha canalizado mediante ventas y recompras simultáneas. El resultado es una reconfiguración notable del mapa de custodia: la exposición en Nueva York cae del 31% al 18,5%, la de Canadá del 19,7% al 18,5%, y Londres concentra ahora el 32,1% de unas reservas totales de 612,4 toneladas, valoradas en 72.200 millones de euros a cierre de 2025.

No es la primera vez que Ámsterdam mueve ficha en esta dirección: en 2014 ya repatrió alrededor de 112 toneladas desde Nueva York. La Bundesbank, cuyo arsenal de 3.350 toneladas la convierte en el segundo mayor del mundo, observa el movimiento sin inmutarse y asegura no contemplar una operación similar. Alemania mantiene el 51% de sus reservas en Frankfurt, el 37% en Nueva York y el 12% en Londres.

Los bancos centrales, un pilar que no se resquebraja

Pese a la volatilidad de las últimas sesiones, la demanda institucional continúa ofreciendo un suelo sólido. El Consejo Mundial del Oro cifró en 289 toneladas netas las compras de bancos centrales durante el segundo trimestre, más del quíntuple de las 57 toneladas registradas entre enero y marzo y la cifra más alta jamás anotada para ese periodo.

El Banco Popular de China añadió otras 20 toneladas en julio, elevando sus reservas a un récord de 2.377,5 toneladas y acumulando 60 toneladas en lo que va de ejercicio. Polonia, por su parte, ha engordado su posición en 82 toneladas durante 2026 hasta las 632 toneladas.

La encuesta del Consejo Mundial del Oro a 74 bancos centrales, realizada en junio, desvela además que el 45% de las instituciones consultadas planea incrementar sus tenencias en los próximos doce meses, el porcentaje más elevado desde que se realiza este sondeo en 2018.

Un balance agridulce a medio plazo

El oro cotiza ahora un 22% por debajo del máximo histórico de 5.598,58 dólares alcanzado a finales de enero, pero mantiene un avance del 24% interanual y conserva un colchón del 26% sobre el mínimo de 52 semanas de 3.470,21 dólares registrado en septiembre del año pasado. En el acumulado de 2026, la ganancia se sitúa en torno al 1,2% según unas métricas y al 1,6% según otras, dependiendo del punto de partida considerado.

La ecuación para las próximas semanas parece clara: los datos de empleo del viernes y la reunión de la Fed decidirán el rumbo inmediato, mientras que el apetito estructural de los bancos centrales —refrendado por movimientos como el del DNB— seguirá ejerciendo de ancla para un metal que no termina de decidir si su próximo movimiento es hacia los máximos o hacia la consolidación.

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Carmen Ruiz López

Sobre el autor

Carmen Ruiz López

Periodista especializada en tecnología y transformación digital con más de 8 años de experiencia. Experta en inteligencia artificial, ciberseguridad y startups tecnológicas.

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